“¡No tuve tiempo!”

“El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido también el tiempo. No podía ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: tiende a la eternidad”. (Benedicto XVI) Dice la leyenda que un hombre murió y, al presentarse su alma a Jesucristo, el Divino Juez le preguntó: “¿Qué […]

“El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido también el tiempo. No podía ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: tiende a la eternidad”.

(Benedicto XVI)

Dice la leyenda que un hombre murió y, al presentarse su alma a Jesucristo, el Divino Juez le preguntó: “¿Qué hiciste en la Tierra? Diste de comer al hambriento, visitaste al enfermo y el encarcelado. ¿Qué hiciste por extender mi Reino y por amor al prójimo? El recién fallecido respondió: “Nada, Señor, nada”, sin esforzarse por ocultar su vergüenza. “Y ¿eso por qué?”, inquirió el Señor. “Bueno, Señor, es que no tuve tiempo”. Luego el Juez Supremo comenzó a buscar el nombre del difunto en el Libro de la Vida: “Nada, imposible, Señor eso, eso no puede ser, ¿Qué habrá pasado?”, preguntó. Y el Señor le respondió: “Es que tampoco yo tuve tiempo de apuntarte”.

Abunda la gente que está segura de irse directamente al Cielo sin hacer nada por conquistarlo, siendo fiel a la Gracia de Dios; peor todavía, haciendo barbaridades, cometiendo injusticias y canalladas en esta vida. Si pensamos así, nos puede acontecer lo del hombre de la leyenda… Es mejor prevenir que lamentar, por mucho que no pretendamos obsesionar con la idea de la muerte a nadie.

El cristiano que ama aprovecha bien el tiempo, ya que lo utiliza para hacer el bien, siguiendo a Cristo, quien pasó por el mundo haciendo el bien. La gente que ama tiene tiempo para todo, para todo y para todos, se la ingenia para atender, para escuchar y servir a quien lo necesita, pues hace del tiempo un ejercicio de amor, puesto que “El amor engloba su existencia entera…”, por lo cual todas sus acciones tienen repercusión eterna, pues “el amor tiende a la eternidad”.

Religión y Fe

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