- Embajador dice que se debe “relanzar el motor de Europa, pero con una visión más pragmática”
Francia mantiene una firme vocación europeísta y aboga por una Europa “más cerca de la gente, que no es solamente directivas, decretos, sino que sea tangible para el pueblo”, afirmó el embajador de Francia en Managua, Jean-Pierre Lafosse.
“No hay un pretendido repliegue de Francia con respecto a la Unión Europea (UE)”, dice Lafosse y da como ejemplo la retirada de la directiva Bolkenstein sobre los servicios en la UE.
El año pasado, Francia y Holanda rechazaron en un referendo el proyecto de Constitución Europea, lo cual provocó una parálisis del proceso de integración. La directiva Bolkenstein fue precisamente uno de los aspectos más criticados del proyecto. En él, sus críticos veían que se abrían las puertas de la privatización de importantes empresas nacionales y una liberalización en detrimento de los derechos sociales.
Sin embargo, la reflexión intelectual de políticos y académicos tras la resaca del “no”, llevó a concluir que por un lado, el descontento interno con el alto desempleo francés, con la gestión del presidente Jacques Chirac , y la percepción de que con la Constitución se entronizaría una “eurocracia” alejada de los verdaderos problemas del ciudadano común, influyeron en el resultado.
“Los países miembros (de la UE) tienen que relanzar el motor, dar un nuevo arranque, pero con una visión pragmática (…) y que el ciudadano sepa hacia dónde va el proceso”, manifestó el diplomático.
Al celebrarse el 14 de julio, Día de la Toma de La Bastilla —la Fiesta Nacional, la fecha simbólica de la Revolución Francesa de 1789— la prensa francesa y europea se preguntan si el lema oficial “Libertad, Igualdad, Fraternidad” sigue correspondiéndose con la realidad.
En octubre y noviembre los jóvenes inmigrantes de los suburbios mostraron su ira y reclamaron por lo que consideran es una exclusión social. Este año, fueron los estudiantes y los sindicatos los que repudiaron en masa la Ley de Contrato Primer Empleo que veían como injusta. Finalmente la ley fue retirada.
“Francia vivió tiempos difíciles”, acepta el embajador Lafosse en una conversación con LA PRENSA, pero asegura que el Gobierno se ha propuesto combatir el alto desempleo (alrededor del 10 por ciento de la fuerza laboral activa) y dar nuevas perspectivas sociales.
Además, el Estado quiere reforzar la aceptación del multiculturalismo.
En el plano internacional, Francia aboga por impulsar el desarrollo económico “sin imponer modelos únicos y respetando la cultura” de los pueblos, disminuir la brecha Norte-Sur, promover las Metas del Milenio (reducción de la pobreza) y trabaja por conseguir “una globalización más justa”, según Lafosse.
Junto a otros 40 Estados, Francia aplica ya un impuesto especial a los boletos de avión (unos 40 euros por boleto). Ese dinero se destina a un fondo para la compra de medicamentos y para abaratar las medicinas caras de la gran industria farmacéutica, y para tratar de resolver las pandemias mundiales, explicó el diplomático.
Francia da mucha importancia al combate al terrorismo, al narcotráfico, y a la responsabilidad colectiva en el control de los fenómenos migratorios.
Según el diplomático, esos desafíos son hoy tan importantes como garantizar que la célebre consigna “Libertad, Igualdad, Fraternidad”, esgrimida por la burguesía y el pueblo en 1789, sea no solamente una referencia histórica de la gran Revolución contra el odiado ancien regime (viejo régimen) de la aristocracia, sino una cualidad del presente.