- ¿Cómo se aplicará nueva política?
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Washington/ AFP
Un giro radical en la política estadounidense y la afirmación de que se aplicará la Convención de Ginebra a los sospechosos de integrar Al Qaeda, generó muchas interrogantes este miércoles y ensombreció la base legal de la denominada “guerra contra el terror”.
En tanto, la decisión anunciada el martes fue saludada como una célebre victoria por los opositores de la administración de George W. Bush y grupos pro derechos humanos, la situación de muchos sospechosos, varios de ellos detenidos en Afganistán en 2001, es aún incierta.
Principalmente, no había certeza sobre si el cambio político estadounidense se aplicará a algunos de los prisioneros más valiosos, como el cerebro del atentado del 11 de septiembre de 2001, Khalid Sheik Mohammed, quien se cree está recluido por la CIA en un lugar secreto.
La portavoz de la CIA se negó a comentar respecto al comunicado enviado por el viceministro de Defensa, Gordon England, en el que pedía al personal militar adherirse al artículo tres de la Convención de Ginebra y respetar los derechos de los prisioneros.
El gobierno declaró previamente por orden del presidente Bush, en febrero de 2002, que la Convención de Ginebra “no se aplica” a detenidos de Al Qaeda o a miembros del Taliban.
Pero la Casa Blanca dijo el martes en un comunicado para el diario New York Times que, “como resultado de la decisión de la Corte Suprema, esa parte de la orden del Presidente ya no está vigente”.
El gobierno informó que la decisión se tomó luego de que la Corte Suprema emitiera un fallo en el que prohibía establecer tribunales militares especiales para procesar a los detenidos por terrorismo, ya que éstos violarían la Convención de Ginebra.
Pero la posición legal —que será probada si el Comité Internacional de la Cruz Roja pide el acceso a una prisión secreta de la CIA— y cómo actuará el gobierno, no se conocen aún, según explicaron algunos analistas.