América Latina es noticia por su belleza, por la convulsión política que ha generado el viraje hacia gobiernos de izquierda.
Las críticas han estado relacionadas con el populismo y la heterogeneidad de éstas. También las economías latinoamericanas han estado siendo beneficiadas por el repunte de los precios internacionales del petróleo, la soya, carne, metales etc. Sin embargo, sigue prevaleciendo la exportación de materias primas; y eso no nos conduce a ningún puerto del desarrollo.
La región necesita construir economías más competitivas y con mayor crecimiento, o lo que es lo mismo, movernos hacia una economía del conocimiento. Es un imperativo crear industrias que aumenten el valor agregado de nuestras materias primas. Los pronósticos señalan que los precios favorables podrían descender en los próximos años.
Según los informes de organismos internacionales América Latina crecerá este año y todavía el próximo, sin embargo, el ritmo será menor.
El estudio del Banco Mundial: Financiamiento del Desarrollo Global 2006, señala que Latinoamérica crecerá un 4.6 por ciento en el 2006, 4 por ciento en el 2007 y 3.7 por ciento en el 2008. Mostrando algunas desaceleraciones economías que han venido creciendo vigorosamente como la argentina y la de Venezuela.
Crecer con ese ritmo no es suficiente, cuando el rezago social y la inequidad en la distribución del ingreso son ofensivos y profundizan la pobreza. Más aún, cuando otras regiones del planeta están creciendo a más velocidad que los países latinoamericanos.
China ha crecido un promedio del 9 por ciento en los últimos veinte años, India lo ha hecho a un ritmo del 7 por ciento en la última década. También países de la ex Europa del Este emergen como centros industriales impetuosos.
Estos países han venido ahorrando entre un 30 por ciento del PIB, mientras Latinoamérica ahorra en promedio 18 por ciento del PIB. Conformarnos con el desempeño económico, en relación al crecimiento de otros años, —pero de la misma región—, es apadrinar y complacer el “autismo económico” y autoaislarnos. Que el ahorro se convierta en inversiones productivas (ahorro estrictamente económico) haría que el crecimiento fuera mayor y más sostenible, por su efecto multiplicador.
América Latina necesita crecer entre 5 y 6 por ciento o más, para reducir los niveles flagrantes de pobreza. Si no se logra eso, no se alcanzarán las Objetivos del Milenio, de reducir la pobreza a la mitad. De los 550 millones de latinoamericanos, cerca del 50 por ciento vive con menos de 2 dólares al día.
América Latina no debe perder varias oportunidades que pudieran darle estabilidad al crecimiento, generar empleo para detener las migraciones y aumentar el bienestar de sus pueblos. La región no puede seguir siendo una fábrica de emigrantes, aunque esto signifique más de 45 mil millones de dólares al año para la región, porque ellas no serán eternas. La solución está en crecer, generar empleo y eliminar la brecha de ingresos entre los países.
En las próximas tres décadas habrá aproximadamente unos 100 millones de jubilados que querrán vivir sus últimos días, en sus tierras de origen, y por qué no, atendidos también en los hospitales y clínicas de estos mismos. Muchos ya se han trasladado a México y países de Centroamérica en busca de servicios médicos más baratos, más sol y mejor condiciones de vida.
Pagar la vivienda, enfermeras, un servicio médico de alta calidad, también sería inalcanzable para los retirados. Estos servicios podrían darse en nuestros países, de hecho sucede, pues muchos vienen para realizarse tratamientos médicos por los bajos costos. No se puede olvidar que los jubilados tendrían una atención más personalizada. Eso podría imprimirle dinámicas a las economías y detener la migración de cerebros y reduciría la brecha de ingresos entre Estados Unidos y América Latina. La renta per cápita de Estados Unidos es de US$42,000, mientras en México es de US$10,000, y US$900 en Nicaragua (antes del Censo del 2005 que lo eleva a US$1,050 producto del descenso de la población).
La demanda en recreación, vivienda, transporte, salud presentaría la posibilidad de crear empleos en la industria médica, del turismo recreativo y de la construcción. Un traslado de jubilados estadounidense hacia los países latinoamericanos, sacaría del estado somnoliento a las economías de la región.
Según la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) América Latina debe invertir estratégicamente en investigación y desarrollo. Del total del monto de la inversión mundial en esa materia, sólo el uno por ciento se destina a América Latina; 42 por ciento la absorbe Estados Unidos, el 28 por ciento va a Europa y el 27 por ciento los países asiáticos. Brasil se coloca a la vanguardia en la investigación y desarrollo con uno por ciento del PIB; Chile 0.5 por ciento, México, Argentina y Venezuela el 0.4 por ciento según datos del PNUD.
Por otra parte, mientras Japón registra anualmente casi 36,000 patentes en EE.UU., Corea del Sur cerca de 3,000 y China 300; Brasil patenta sólo 130, México 84 y Argentina 62. Si Latinoamérica quiere competir con otras economías debe superar el retraso en educación, ciencia, investigación, tecnología e innovación. Estos son los vectores del crecimiento y la creación de más y mejores empleos.
América Latina necesita también potenciar las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), nos hemos incorporado con deficiencias frente a Europa, Estados Unidos y los asiáticos. Las TIC juegan un papel vital en los procesos productivos y la creación de riqueza material. Nuestras carencias principales están en la escasa infraestructura y el déficit de capacidades humanas. Dos variables básicas para que tenga éxito y se desarrolle este modelo de negocios. Un buen ejemplo lo constituye Costa Rica con INTEL.
Existe un empuje en el sector de la telefonía móvil en AL. Los móviles pasaron, según la CEPAL, de 40 a 170 millones, entre 1999 y 2004, para un crecimiento del 300 por ciento. Un obstáculo serio son los niveles de renta de la población, pues sólo el 18 por ciento de ella puede acceder al mundo de la información.
A manera de conclusión Latinoamérica necesita crecer más y de manera sostenida, sólo si se crece se pueden crear empleos y esto es condición necesaria para el desarrollo. Para crecer necesita invertir en educación, investigación y desarrollo. La región debe dar el viraje hacia la economía del conocimiento para poder ser competitiva. Eso significa tener en cuenta llegar a los lugares más remotos y disminuir los costos del acceso a las (TIC).
Los precios benévolos de las materias primas pueden desmoronarse y la fórmula para contrarrestar esto es la diversificación de las exportaciones y agregar valor. La economía de los “baby boomers” podría generar elevados beneficios a los países latinoamericanos si se sabe aprovechar.
La disciplina fiscal de Latinoamérica ha mejorado pero, la subida de las tasas de interés puede hacer aumentar la deuda externa y agudizar el problema fiscal. El viraje de gobiernos de una izquierda razonable y pragmática podría atraer inversiones, generar empleos duraderos y disminuir la pobreza de manera perceptible.