- Mucha alegría y vistosos colores estuvieron presentes en el desfile hípico ayer en esa ciudad
Corresponsal/Boaco
Centenares de montados de los departamentos de la región central, Boaco, Chontales y Matagalpa, marcharon ayer en el tradicional desfile hípico, que fue dedicado a destacados caballistas, entre ellos, el director de la Policía Nacional, primer comisionado Edwin Cordero, Manuel (Melico) Zelaya, David Alemán y el ingeniero Juan Carlos Espinoza (In memorian)
El desfile salió del barrio Santa Isabel encabezado por la novia del club hípico de Boaco, señorita Brityeth Ortega Henríquez, con la participación de hípicos de todos los municipios y departamentos vecinos con un desborde de colorido.
Durante el recorrido fue notoria la labor de la Policía Nacional, la que se desplegó a lo largo de la ruta con patrullas, motorizados y personal antidisturbios de Chontales y Matagalpa, lo cual fue elogiado por los organizadores.
El jefe de la Policía de Boaco, comisionado Juan Bautista Ruiz, señaló que el plan de cobertura policial contó con la participación de más de cien efectivos que desde la noche del sábado garantizaron la seguridad de los montados, el orden público y la seguridad ciudadana.
El vicepresidente del Club Hípico, Augusto Robleto, resaltó la participación de delegaciones hípicas de la zona norte, Chontales y de todos los municipios del departamento de Boaco, a las que se les entregan trofeos de reconocimiento por su participación y a los mejores ejemplares.
Entre patas de vacas y caballos
Para muchos de los participantes el hipismo significa una tradición familiar que han heredado de sus abuelos y hacen todo lo posible por mantenerla viva. Augusto Robleto refiere que como boaqueños la mayoría de los que siguen la tradición hípica se han criado en medio de las patas de las vacas y los caballos, significa alegría, un día de festejo y es una buena ocasión para lucir a los mejores corceles.
Por su parte el señor Donald Mena, presidente de los hípicos de Boaco, señaló que el evento se planea con meses de anticipación para que todo sea un éxito y sea bien concurrido.
Mena afirmó que por ser de origen ganadero, desde niño, casi se aprende primero a montar a caballo y después a caminar. “Nuestros padres desde pequeños nos montan a caballo y nosotros hacemos lo mismo con nuestros hijos, porque es una tradición que todavía se mantiene en algunas familias”, señaló.