- El 47 por ciento de la población nicaragüense es menor de 18 años, es decir son niños y adolescentes, necesitados de programas que los ayuden a tener un futuro alentador. En medio de un proceso electoral diversos organismos de la sociedad civil creen que es la hora de que los políticos los tomen en cuenta
[/doap_box]
Los tambores de guerra de los partidos políticos, de cara a las próximas elecciones presidenciales de noviembre, están sonando y con mucha intensidad. Anuncios televisivos, radiales y escritos más las vallas publicitarias por las carreteras están tapizando de colores celeste, naranja, rojo, rojo y negro el ambiente hasta hace poco colorido del país.
Candidatos presidenciales los hay blancos, morenos, altos, bajos, recios y descarnados, carismáticos o serios; pero todos —sin excepción— han iniciado el rayado acto de cargar en brazos a niños con ojos asustados, para restregarlos a su sudorosa cara de político bonachón.
Por ahora, y tal vez hasta que concluya la campaña electoral el cinco de noviembre, pareciera que los pequeños servirán sólo para la pose de la fotografía que saldrá en los periódicos, pues ninguno de los candidatos ha dado a conocer de forma detallada un plan para favorecer a niños y adolescentes aunque representen el 47 por ciento del total de la población.
Para ser más exacto, 2.4 millones de hombres y mujeres menores de 18 años se contabilizan en el país. El VIII Censo de Población y IV de Vivienda del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) dice que el país tiene un total de 5,142,098 habitantes.
Pedro Hurtado, coordinador de programa del organismo internacional Save the Children, con sede en el país, considera preocupante que los aspirantes a la silla presidencial no den visos de incluir a este significativo grupo poblacional en sus futuros planes de gobierno. También es lamentable, asegura Hurtado, que cuando el ganador asume el cargo, el presupuesto que asigna para beneficio de estas poblaciones es bastante reducido.
“Si en Nicaragua por ejemplo no se invierte en educación, el presente y el futuro van a estar anulados, vamos a tener la misma mala mano de obra que tenemos, la menos calificada de América Latina, porque no se invierte en la niñez y adolescencia”, aseguró el funcionario.
CRUDA REALIDAD
Un estudio titulado ‘Inversión en la niñez y la adolescencia en Nicaragua, situación y perspectivas’, elaborado por el economista Adolfo Acevedo, refleja el nebuloso panorama que los políticos criollos, si tienen voluntad y un poco de sensibilidad, deben cambiar.
Para iniciar, asegura que Nicaragua, a pesar de haber incrementado su Producto Interno Bruto (PIB) a unos cinco mil 400 millones de dólares, debido a una mayor recaudación de impuestos y al perdón de la deuda externa, el porcentaje total de inversión social es del 8.8 por ciento.
Trece países de Latinoamérica, entre estos Honduras y Bolivia, tienen mayores porcentajes de inversión.
Esto es una clara muestra de que Nicaragua es uno de los que menos invierte en su propia gente y por tanto en los niños y adolescentes. Cada año, según el estudio, el Estado invierte apenas 68 dólares anuales per cápita en el desarrollo de capital humano. Bolivia, aunque es igual de pobre y endeudada, invierte el doble. Lo mismo hace Honduras y El Salvador.
El sector educativo, en especial la educación primaria, es uno de los más afectados por la poca inversión. La tasa neta de matrícula es del 80.3 por ciento, por lo que más de 800,000 mil niños —otros estiman un millón— no pudieron ingresar a las aulas este año. Sólo el tres por ciento del PIB total se destina a la educación. Si el Estado no asigna los recursos requeridos, calculados en más de 1,300 millones de dólares para los próximos años y así tratar de cumplir con uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que es la educación primaria total, la tasa neta de matrícula podría caer al 71 por ciento para el 2015.
“Hay estudios que demuestran que para poder tener un 90 por ciento de probabilidades de sobrevivir por el resto de tu vida con menos de un dólar al día se requieren al menos 11 años de educación, pero aquí se promedian entre cuatro o cinco, para los niños pobres la única manera de tener acceso a la educación es a través de la inversión pública de calidad, no por ser pobres le tienes que dar una educación pobre”, indicó Acevedo.
En igual sintonía que el economista, el funcionario de Save the Children enfatizó la necesidad de invertir más dinero. Informó que a nivel nacional existen 8,980 escuelas, la mayoría vetustas, y cada año se deberían construir 225 escuelas para reponer las que se están cayendo, pero también construir otras 200 escuelas más “pero no se hace, estamos quedando atrás en relación a la niñez y por consiguiente en el mercado competitivo”.
IGUAL EN SALUD
En lo que respecta al tema de la salud, Nicaragua tampoco presenta buenas calificaciones, a pesar de que la desnutrición crónica pasó del 24.9 en 1998 al 20.2 por ciento al 2001, desde entonces los estudios realizados indican que este porcentaje se ha mantenido.
El análisis elaborado por el economista Acevedo, demuestra que el país está dentro de las naciones con menor inversión per cápita del continente en salud con un total del 2.1 por ciento, de acuerdo a datos del 2003. El Estado está invirtiendo 60 dólares al año por persona.
Esta situación sumada a las etapas de reformas a lo interno del Ministerio de Salud (Minsa) hacen que los infantes que cuentan con coberturas aceptables de programas preventivos, que se hacen en los puestos médicos al ser gratuitos los insumos, cuando se trata de enfermedades diarreicas, empiezan a operar los factores de exclusión de los más pobres.
En un 75 por ciento de los casos las familias tienen que pagar por los medicamentos, quedando entre un 23 y 25 por ciento de los niños enfermos excluidos de atención y medicinas. Existe un excesivo peso de las actividades de administración en demérito de la atención primaria en salud.
También se destina una considerable cantidad del prepuesto del Minsa, que este año fue de 2,854,748,811 córdobas para asuntos meramente administrativos. Para que el sistema de salud salga adelante se necesitarían por lo menos 964 millones de dólares por los próximos ocho o diez años de acuerdo a estimaciones de los economistas.
¿QUÉ HACER?
“Hay un deterioro creciente en lo que respecta a la niñez, se habla de hasta un millón de niños sin poder estudiar, unos 314,000 en actividades laborales de riesgo, esto es inconcebible”, reniega Norma Moreno, Procuradora Especial de la Niñez y la Adolescencia.
Aunque Nicaragua se destaca a nivel de América Latina por elaborar políticas públicas a favor de la infancia, éstas no se aplican porque los funcionarios no las conocen o no asignan un presupuesto en base a las acciones contenidas en los planes, dice la especialista.
Para ella estas actitudes de la clase gobernante lo único que demuestran es que todavía hace falta que se institucionalice el principio del interés superior del niño, es decir, no se ha dado relevancia al cumplimiento de los derechos humanos de los niños y adolescentes.
“Nicaragua es uno de los países más avanzados en cuanto a tener una legislación buena, moderna en función de la niñez y la adolescencia, tenemos capacidad organizativa, hay cerca de cien comisiones municipales de la niñez integradas por organismos no gubernamentales, instituciones del gobierno, pero donde sí estamos jodidos es en la concreta, los pasos que se han dado para cumplir los derechos de los niños y adolescentes son totalmente insuficientes”, expresó Pedro Hurtado, de Save the Children.
“Si bien Nicaragua es uno de los países que tiene menos dinero porque produce menos, hay dinero disponible, lo que hay que chequear es hacia dónde va ese dinero que está disponible o que pudiera estar disponible, esas son las cosas que queremos poner en el tapete”, añadió.
Para Adolfo Acevedo lo primero que debe tener un Presidente o gobierno para mejorar la situación de los niños y adolescentes “es conciencia”, más que dinero a su disposición.
Para mejorar la inversión social hay que incrementar los impuestos del Estado con base a los impuestos directos, por ejemplo el Impuesto sobre la Renta (IR), pero al mismo tiempo hay que reducir la proporción de recursos del tesoro que se orientan al pago de la deuda interna que este año será de 2,233,173 de córdobas.
Se tiene que mejorar la equidad social cuando los que tienen mayores ingresos paguen proporcionalmente mayores impuestos que el resto de pobladores.
Menciona que se debe reducir el gasto de la parte administrativa de los ministerios, en particular el sistema de salud, y anular los onerosos pagos a funcionarios o personal encargado de las consultorías.
La centralización y verticalidad de los programas y servicios generan grandes ineficiencias y pérdidas de potenciales sinergias entre los sectores sociales, y su vinculación con objetivos y procesos de crecimiento económicos que se desarrollen en el país.
“En América Latina una gran parte de los tributos se destinan al pago del servicio de la deuda pública, entonces tenés que hacer una reestructuración para liberar recursos que puedan destinarse a esta inversión, cuál es el propósito de servir una deuda pública para que el país tenga credibilidad para su mercado si no estás invirtiendo en capital humano”, cuestionó Acevedo.
“PONETE EN MIS ZAPATOS”
Para tratar de incidir en los candidatos a la Presidencia de la República, en aras de propiciar una mejoría a población infantil, diversas organizaciones de la sociedad civil iniciaron esta semana la campaña “Antes de aprobar el presupuesto… ponete en mis zapatos”.
La idea también es dar a conocer a la opinión pública la importancia de una mayor asignación presupuestaria para la niñez, explicó Violeta Granera, quien ocupa el cargo de secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de Planificación Económica y Social (Conpes).
Granera, al igual que los otros entrevistados, considera que la inversión social del país debe incrementarse mediante la “democratización del Presupuesto General de la República”.
“No podemos pensar en este país que vamos a lograr un desarrollo equitativo si no atendemos el desarrollo humano y también las capacidades de esta población, si no nos podemos poner de acuerdo para defender a nuestros niños estamos mal en esta sociedad”, aseguró.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), las redes de Gobiernos Municipales Amigos de la Niñez y la Adolescencia, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), entre otras organizaciones, impulsan esta campaña para ayudar a los infantes.
FUTURO DEL PAÍS EN JUEGO
“La inversión social en los recursos humanos es la base, estructura y el futuro del desarrollo de un país, sin eso no hay país, ciudadanía, democracia. Se tiene que cuidar a los niños no sólo desde los seis años, sino desde el inicio de la vida”, aseguró esta semana el señor Alfredo Missair, coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Nicaragua.
El diplomático lamentó que muchos gobiernos relegan el tema de la inversión social a un segundo plano, y a la vez crean que primero se debe lograr un desarrollo económico. Añadió que eso es como poner “la carreta adelante de los bueyes, pero todo debe ir junto, de la mano”.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) firmó con el Conpes un acuerdo de cooperación que permitirá la búsqueda de planes y políticas que ayuden a Nicaragua a cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. La inversión social, en especial de niños y adolescentes, será una prioridad.
La políticas que se elaboren serán presentadas a los candidatos a la Presidencia y diputados, para que los incluyan en sus programas de gobierno y los ejecuten si logran ser electos.
“El Sistema de Naciones Unidas pero fundamentalmente los países y sus habitantes deben hacer acciones firmes sobre este importante tema”, reiteró Missair.
El reto está planteado. Ahora falta que los políticos decidan agarrar el toro por los cuernos y se decidan a tratar de encaminar al país a un futuro más prometedor que el actual. Está en la cancha de la clase política invertir en el futuro.