- Superada la parálisis que causó tragedia del Columbia
Washington/EFE
La construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS, siglas en inglés) ha recuperado su normalidad más de tres años después de una virtual parálisis provocada por la tragedia del transbordador Columbia el 1 de febrero de 2003.
Durante ese lapso, este complejo tuvo que operar con sólo dos inquilinos, en vez de los cuatro previstos, y el abastecimiento de vituallas y equipos se redujo al mínimo indispensable.
Ante la cancelación de las misiones de los transbordadores estadounidenses, ese avituallamiento estuvo a cargo de naves rusas, la última de las cuales fue una Progress que en junio entregó a la ISS más de dos toneladas y media de combustibles, agua y otros suministros.
Pero ahora, con la llegada esta semana del Discovery, la normalidad parece haber vuelto: se han agregado un inquilino y nuevos módulos en la construcción del complejo espacial que, según los planes originales, debió haberse completado hace dos años y tener un costo superior a los 100,000 millones de dólares. Y lo mejor de todo para la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio estadounidense (NASA, siglas en inglés) es que los miembros de la Expedición 13 de la ISS son un estadounidense, Jeff Williams; el comandante ruso Pável Vinogradov, y el astronauta alemán Thomas Reiter, de la Agencia Espacial Europea (ESA, siglas en inglés), quien llegó a bordo del Discovery.
La ISS es una empresa conjunta de 16 países, incluyendo Estados Unidos, los miembros de la ESA (agencia europea) así como Rusia, Japón, Canadá y Brasil.
Después de la tragedia del Columbia que se desintegró tras una misión científica el 1 de febrero de 2003 pereciendo sus siete tripulantes, la única visita de un transbordador que tuvo la ISS fue la del Discovery el año pasado.
Pero esa misión, aunque sin consecuencias, también se vio afectada por los problemas de desprendimento de losetas aislantes que causaron la tragedia del Columbia y obligaron a cancelar por segunda vez las misiones de los transbordadores.
Pero ahora, con el éxito de la partida y acoplamiento del Discovery, los problemas parecen haber quedado en el olvido y la sonrisa ha vuelto a los ingenieros de la NASA.
Ese ambiente de optimismo se reflejó este viernes en la decisión de la NASA de prolongar un día más la misión del transbordador para agregar un tercer paseo espacial a los dos previstos.
En una órbita de unos 400 kilómetros de altura, la estación hará observaciones de los fenómenos geológicos y meteorológicos en casi el 85 por ciento de la superficie terrestre y en sus laboratorios efectuaran experimentos científicos.