Padilla se puso duro

[email protected] Una noche después de su brillante trabajo ante Toronto, todavía se escucha la bola rápida de Vicente Padilla golpeando con autoridad el guante de Rob Barajas y escapando al esfuerzo de los Azulejos, derrotados 9-3 en Texas. “Su recta estuvo muy controlada. Pudo lanzarla a donde deseaba”, explicó el catcher Barajas, mientras el mánager […]

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Una noche después de su brillante trabajo ante Toronto, todavía se escucha la bola rápida de Vicente Padilla golpeando con autoridad el guante de Rob Barajas y escapando al esfuerzo de los Azulejos, derrotados 9-3 en Texas.

“Su recta estuvo muy controlada. Pudo lanzarla a donde deseaba”, explicó el catcher Barajas, mientras el mánager Buck Showalter señalaba que lanzó justo como se cree que puede hacerlo constantemente.

Fue sin duda un gran trabajo. A través de su carrera, iniciada en 1999, Padilla ha realizado otras estupendas presentaciones como la que ejecutó el 10 de mayo del 2002 ante Arizona, al cual blanqueó 4-0, con la labor de dos hits.

El 14 de abril de ese mismo año, Padilla le metió 11 ponches a los Rojos, en ruta a una victoria 3-1, tras laborar ocho episodios. Esa es su máxima cantidad de fusilados en un juego.

Es decir que difícilmente usted encontrará mejores actuaciones de Padilla, que esas dos, sobre todo si nos remitimos estrictamente a lo que señalan las cifras.

Sin embargo, para mi gusto particular, me quedo con su presentación del miércoles ante Toronto. En ese partido, Padilla ponchó a 10 en 6.2 episodios y eso constituye la mejor relación de ponches-innings lanzados en su carrera.

Sé que esto es teoría pura, pero en una proyección matemática, de haber sostenido el ritmo, Padilla habría concluido los nueve episodios con 14 ponches.

Al final quedó con 10 en 6.2 episodios, en lo que ha sido su faena más macabra.

Siempre he creído que el ponche es lo que define el verdadero dominio, la autoridad de un lanzador. Un ponche es un out automático que se concreta por la capacidad de un lanzador, sin la ayuda más que del receptor reteniendo la pelota. Ojalá Padilla se sostenga sobre esa dirección.

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