¿Cuál Copa?

Mientras casi todo el mundo continúa vibrando con el Mundial de Futbol de Alemania 2006, en Estados Unidos tras la eliminación del Sam’s Army de la competición, el interés por el mismo prácticamente ha desaparecido. El balompié, bautizado soccer en Estados Unidos, no ha llegado aún a ser un deporte extremadamente popular y esta eliminación […]

Mientras casi todo el mundo continúa vibrando con el Mundial de Futbol de Alemania 2006, en Estados Unidos tras la eliminación del Sam’s Army de la competición, el interés por el mismo prácticamente ha desaparecido.

El balompié, bautizado soccer en Estados Unidos, no ha llegado aún a ser un deporte extremadamente popular y esta eliminación de los pupilos de Bruce Arena ha contribuido al desinterés.

Solamente las cadenas de televisión en lengua española o las especializadas en deportes transmiten los partidos mundialistas que registran audiencias muy bajas. Por ejemplo, la cadena nacional ABC, que compró los derechos televisivos, sólo emite algunos partidos durante el fin de semana.

Salvo en español, los comentarios suelen ser muchas veces penosos, con puras estadísticas o el porqué del color de las camisetas. Los comentaristas tienen la tendencia a comparar lo que pasa en la cancha de césped con lo que ocurre en una de basquetbol o en un “diamante” de béisbol.

Además, no se puede contar con los grandes telediarios para enterarse de los resultados mundialistas porque el soccer no figura en su agenda.

En ESPN, cadena deportiva estadounidense, filial de ABC, los partidos del Mundial tienen menos audiencia que los torneos de póker. Los ocho primeros partidos fueron vistos por unos ocho millones de telespectadores de media, en un país con casi 300 millones de habitantes.

Como ejemplo, la final de Corea-Japón 2002, que ganó Brasil a Alemania en el estadio de Yokohama, fue seguida por apenas 3.9 millones de estadounidenses, contra 91 millones de telespectadores que vieron la final del Super Bowl, el partido estrella del football americano.

Un reciente sondeo arrojó que el 56% de los estadounidenses ni siquiera sabe que la Copa del Mundo tiene lugar en Alemania, a pesar de que su equipo participó en la primera ronda de la misma.

“Nos gusta jugar al futbol o al menos que lo jueguen nuestros hijos pero detestamos mirar eso por televisión, resumía un periodista de USA Today.

En el Christian Science Monitor, el periodista satírico Chuck Cohen publicó el viernes pasado un artículo sobre las “cinco buenas razones” por las cuales “los estadounidenses no miran el futbol”. “No lo inventamos, tenemos las rodillas horribles, no estamos conformes con nuestros pies, no estamos bien dotados para los lloriqueos, y no entendemos sus reglas”.

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