- Por tercera vez Colombia será sede de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Ahora el turno es para Cartagena de Indias, una ciudad amurallada que se alza frente al mar Caribe. Cerca de 80 millones de dólares se han invertido en la preparación de esta competencia deportiva que contará con la participación de más de cinco mil atletas de 32 países de la región. La Heroica está casi lista
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la ciudad del cine, la belleza y los juegos CA y del caribe
La llama ya se prendió. Al calor de danzas ancestrales, en las pirámides del sol y la luna en Teotihuacán, México, se encendió el pebetero del Dios del Fuego, la mecha de los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe, que arribará a Cartagena de Indias, Colombia, entre bailes de puyas y vallenatos para celebrar la fiesta deportiva más vieja de la región.
Mientras la antorcha de los Juegos Centroamericanos viaja por las aguas turquesas del Caribe haciendo estaciones en los diferentes puertos, en Cartagena, una ciudad fundada en 1533, avanzan los preparativos para esta jornada deportiva, que del 15 al 30 de julio será la casa de 5,182 atletas, entre esos, 90 nicaragüenses, una de las delegaciones más pequeñas de los 32 países que asistirán a este evento.
“Estamos trabajando a todo ritmo, las 24 horas del día”, cuenta Osvaldo Castilla, un ingeniero a cargo de supervisar el avance de los distintos escenarios deportivos que se están construyendo para la ocasión en la Heroica, uno de los nombres con que se conoce a Cartagena.
Estos juegos considerados los más antiguos del mundo, después de los Olímpicos, despuntaron en México, en 1926, se celebran por tercera ocasión en Colombia. La primera vez se hicieron en Barranquilla, 1946, y la siguiente en Medellín, 1978.
La magia de la Amurallada
Ahora el turno es para la “amurallada”, como también se le llama, por los 100 kilómetros cuadrados de edificaciones coloniales que se levantan detrás de la muralla, un cordón que mandaron a construir los Reyes de España en la época de la colonia, con el propósito de protegerla de las invasiones piratas tan frecuentes en el Caribe.
Ahora, tras ese fuerte rocoso, amarillento y carcomido por la brisa marina, se descubren reliquias arquitectónicas, casas, iglesias y conventos coloniales, que a lo largo de los años se han convertido en la joya turística más explotada de Colombia.
A pesar de la imagen de inseguridad y violencia que persigue a Colombia, por el conflicto interno que vive desde hace cuatro décadas, Cartagena, y en particular la ciudad amurallada es un oasis de tranquilidad. Parece otro país. Por sus formas está anclada en otro tiempo, en un ambiente de magia y romanticismo, que en los últimos años la han convertido en el sitio predilecto para casarse. El fotógrafo de estudio, Antonio Flores, dice que hasta septiembre su agenda está copada de matrimonios.
Pero también Cartagena atrae, por su gente, que en el trato hospitalario y cariñoso no hacen distinción entre un forastero y un lugareño.
Cada año Cartagena es sede de dos eventos vitales para Colombia: la elección de la reina de belleza, que se escoge a comienzos de noviembre, y el Festival de Cine, que convoca a lo más selecto del séptimo arte latinoamericano.
Por sus aceras estrechas, en las que no caben más de dos personas, desfilan a diario extranjeros, en pantalones cortos, camisetas y gafas. De casi un millón de turistas que llegaron a Colombia durante el 2005, el 69 por ciento de la ocupación estuvo en Cartagena. La mayoría de visitantes provenía de Estados Unidos, Venezuela, España e Italia.
Y desde su puerto de 52 muelles zarpa el 70 por ciento de las exportaciones de este país.
Este año, el gran evento para la “amurallada” es la celebración de la 20va edición de los Juegos Centroamericanos y el Caribe. Para su realización el gobierno colombiano hará una inversión de casi 80 millones de dólares.
Cerca del 90 por ciento de ese presupuesto se ha destinado a la infraestructura. Se ha construido un envidiable complejo deportivo, que incluye pistas de atletismo, de patinaje, canchas de tenis, piscinas; coliseos de boxeo, de pesas y deportes de combate, gimnasia, voleibol y baloncesto así como remodelaciones profundas en los estadios de futbol, beisbol y softball, que no se retocaban desde hace más de 20 años.
“La organización de estos juegos es muy costosa, pero se están construyendo instalaciones con todas las exigencias internacionales”, comenta Armando Segovia, director técnico de los juegos.
Estos juegos que convocarán a 2,370 mujeres deportistas, tendrán competencias en 34 disciplinas, de las cuales 28 tendrán como sede Cartagena. Las restantes seis se efectuarán en otras ciudades colombianas como Barranquilla y Bogotá, la capital, y otros países, República Dominicana y México.
Espectáculos
Javier Pérez no es fanático del deporte, pero ha escuchado decir que para estos juegos llegará lo más selecto del deporte cubano. Este país que no participó en la edición anterior, celebrada en El Salvador, ha confirmado su participación con más 600 atletas. Además de sus boxeadores amateurs de lujo, la delegación cubana espera cautivar con sus selecciones medalleras de beisbol, voleibol y baloncesto.
Otros espectáculos deportivos, según los organizadores, estarán en los pies de la velocista mexicana, Ana Guevara, medalla de plata en los pasados Olímpicos de Atenas, así como el campeón olímpico puertorriqueño en los 400 metros vallas, Félix Sánchez. Por el país anfitrión será el atractivo Cecilia “Chechi” Baena, 19 veces campeona del mundo y la ciclista María Luisa Calle, a quien se le restituyó su bronce olímpico.
Juegos dan trabajo
A 19 días de iniciar los juegos en la ciudad empieza a sentirse el ambiente de los juegos.
Más allá de la muralla y del centro histórico de Cartagena, donde se descubre una ciudad parecida a Managua —por el desorden, el calor, la pobreza y cantidad de población cerca de millón y medio de personas— comienzan a ser familiares los banderines de fondos blancos y azules, que cuelgan de los postes de luz. Sobresale la figura del alcatraz —el pelícano criollo— mascota de los juegos y de Cata, la indiecita que es la madrina.
El complejo deportivo, en donde se celebrará el 70 por ciento de las competencias, se localiza sobre la avenida central, a una media hora del centro histórico en buseta y a 20 minutos en mototaxi, un sistema de transporte bastante particular que existe en algunas ciudades del Caribe colombiano y que han florecido con la desmovilización de los paramilitares.
Por estos días, esas instalaciones, que abarcan unas 30 hectáreas, permanecen pobladas de obreros que pegan ladrillos, arreglan ventanas, repellan graderías, rasuran y siembran césped.
Según informes del Gobierno, la realización de estos juegos ha generado poco más de 36,000 empleos directos e indirectos. “Los juegos han ayudado a mucha gente, Cartagena tiene un boom de la construcción muy grande, y ahora con los juegos más. Eso ayuda mucho porque todos conocemos que lo más que genera mano de obra es la construcción”, ha dicho el director de los juegos, el contralmirante, Diego Arango Bacci.
En los diferentes escenarios también hay ingenieros supervisando las obras y técnicos de la Odecabe (Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe) que revisan la calidad técnica de los escenarios. Hasta ahora, las instalaciones entregadas (más del 60 por ciento) han pasado las pruebas con creces, están a la altura de los estándares internacionales.
Para los deportistas se han habilitado dos villas olímpicas, situadas en instalaciones militares, que garantizarán la seguridad en estos juegos.
La realización de estos juegos ha traído otros beneficios colaterales para la ciudad, una de las más deprimidas, con un 60 por ciento de pobreza a pesar de los turistas y del movimiento comercial de los muelles.
A la par de los escenarios deportivos se están construyendo vías peatonales, así como una calle de 3.5 kilómetros que une las instalaciones con el aeropuerto y barrios aledaños. Otra ventaja es la reapertura del hospital público más importante que estuvo cerrado durante tres años.
Sin duda, después de estos juegos Cartagena tendrá otra cara. No sólo será recordada como la ciudad de las reinas de belleza y del cine sino también, la capital del deporte de Centroamérica y del Caribe.