- Klinsmann imprime un estilo más ofensivo en el equipo europeo
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KLINSMANN, SELECCIONADOR ALEMÁN
Munich/Afp
Jurgen Klinsmann no tenía experiencia alguna como entrenador cuando se hizo cargo de la selección alemana pero ha logrado reconstruir un equipo ofensivo y sólido, basándose en su propia carrera como jugador y rodeándose de un equipo profesional y unido.
“Creo que mi asistente, o más bien mi socio como seleccionador asistente, Joachim Low, compensa mi falta de experiencia”, explica Klinsmann, que a sus 41 años conserva un envidiable aspecto de eterno estudiante. “Él tiene experiencia y yo sigo aprendiendo aún hoy con él”, añade.
Ambos se conocieron en un curso de entrenamiento en 2000. El ex atacante internacional (108 selecciones) y el entrenador, entonces desempleado, están convencidos de que, para ganar, hay que ser rápido y fuerte físicamente.
Low, que entrenó al Stuttgart, a los clubes austriacos FC Tirol y Austria Viena y a los turcos Fenerbahçe y Adanas por, es a sus 46 años un adepto de la táctica y de los manuales de motivación.
“He trabajado con 16 ó 18 entrenadores de muy alto nivel durante mi carrera en todo el mundo”, cuenta Klinsmann. “He aprendido mucho de cada uno. Sabía que si reuníamos el cuadro técnico adecuado y hacíamos una buena mezcla, podíamos hacer algo especial”.
Con Klinsmann, que se rodea de personas de confianza (Oliver Bierhoff, Andreas Kopke), Alemania sale de su esquema centrado en una defensa férrea para ir más al ataque. Qué importan los goles recibidos, “lo importante es marcar uno más que el rival”, sostiene.
“Desde hace dos años hemos intentado desarrollar una filosofía de juego que se corresponda con el futbol alemán”, explica el técnico. “Para estar al nivel de las mejores naciones, tenemos que jugar un futbol muy rápido, debemos estar en muy buena condición física y aprender mucho”, asegura.
A pesar de las críticas más o menos abiertas sobre una preparación física a la americana, el resultado está ahí.
Desde que empezó el Mundial, Alemania marca pronto en cada partido —Lahm a los 6 minutos contra Costa Rica, Klose a los 4 contra Ecuador y Podolski a los 4 contra Suecia— o asfixia a sus rivales con su resistencia física.
Polonia pensó poder conservar el punto del empate pero terminó inclinándose en los últimos segundos del partido.