- Los productos explosivos, químicos y gaseosos destacan en la lista de elementos causantes de incendios y que son comunes en los hogares y centros de compras. Estos productos también utilizan las vías de comunicación, cuando son trasladados a otros países de la región. Los bomberos aseguran que aunque hay capacidad para dar la primera respuesta requieren de técnicas especializadas en casos de incendios por químicos
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frente al peligro
La alarma suena en cualquier momento del día en los cuarteles de los bomberos del país. Los apaga- fuegos parten a una emergencia con la voluntad férrea de salvar vidas, pero pueden encontrarse con la muerte.
Aunque hay diversas causas de riesgo que puede provocar incendios, los ocasionados por productos químicos representan uno de los principales peligros en el país, no sólo porque son de utilidad en los hogares, sino porque por su posición geográfica, Nicaragua sirve como puente para el traslado a otros países.
De un listado de 3,650 productos químicos, en nueve categorías de productos causantes de incendios y considerados peligrosos por su fácil combustión, Nicaragua únicamente está preparada para dar respuesta en el nivel uno, o sea neutralizar el incidente provocado por algún material peligroso, no así el nivel dos o tres que correspondería actuar con especialistas químicos en caso de grandes derrames o emergencias de gran envergadura, explicó el jefe de la Dirección General de Bomberos, comandante Héctor Sevilla.
“Ya el hombre que trabaja en la industria, que conoce la sustancia, que conoce su característica físico-química y que convive con ella, es decir, nosotros no somos especialistas, nosotros no podemos, es decir no somos especialistas en 3,650 productos químicos que están (en la lista), pero cada quien en su área conoce mejor que nosotros”, explicó Sevilla.
El director de la DGB sostiene que: “Estamos totalmente desarmados para cubrir este tipo de desastres y ya viniendo productos radioactivos, lógicamente es peor la situación”.
Para el segundo jefe del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Managua, mayor Enrique Chavarría, Nicaragua está en una “situación desfavorable ante desastres producidos por productos o combustiones de esta naturaleza, por productos químicos”.
Faltan recursos materiales
Según Chavarría, en caso de incendios por productos químicos se requieren muchos recursos para contar con el material o los equipos necesarios. “Y usted puede ver que en las instituciones bomberiles nuestros equipos, los más modernos tienen diez años de uso. Y en este caso, no hay una preocupación de parte del Gobierno de poder fortalecer las instituciones bomberiles”.
Chavarría dijo que en el caso del Benemérito Cuerpo de Bomberos, requieren por lo menos el equipo de bomberos completo, como las botas especiales para extinción de incendios, el uniforme que rechace el calor, la capa, máscara, el casco y los tanques de oxígeno.
Así como trajes especiales para casos de transmisión de enfermedades o productos radioactivos “que no estamos ajenos o al margen de éstos”.
Nueva misión del bombero
El comandante Sevilla señala que hace 20 años se hablaba de que la misión del bombero era salvar vidas. Desde hace unos 15 años se habla que la misión del bombero es salvar vidas, salvar bienes y proteger el medio ambiente. Esto último tiene diferentes facetas, debido que a diario a nivel mundial se estudian nuevas sustancias, nuevos químicos, nuevos componentes, nuevas moléculas, lo que les obliga a las instituciones bomberiles a una investigación diaria para el desarrollo constante de este tipo de material.
De acuerdo a la NFPA (National Fire Protection Asociation) por sus siglas en inglés, que es la máxima organización mundial en materia de protección contra incendios, igualmente por la Organización de Naciones Unidas (ONU), han clasificado los materiales peligrosos en nueve categorías.
Ese es un lenguaje universal, la clase uno corresponde a los explosivos, muy usados en Nicaragua, desde celebraciones religiosas hasta protestas callejeras. En la clase dos se ubican los gases, siguen los líquidos inflamables y combustibles en la tres, y en la clase cuatro, los sólidos inflamables y combustibles.
En la clase cinco son mencionados los oxidantes; los venenos en la clase seis; en la siete se ubican los radioactivos; y en la ocho está el ácido clorhídrico. En la clase nueve se ubican lo que denominan misceláneos.
En cuanto a los gases que están en la clase dos, Sevilla dijo que los supermercados están llenos de materiales peligrosos, nada más que diluidos con otros productos. “No los hacen tan irritantes, tan venenosos, los hacen un poco tolerables a la salud, pero la exposición constante y con el tiempo te puede afectar la piel las vías respiratorias”, indicó.
Aquí en Nicaragua en los años sesenta existió la planta de cloro gas “sumamente venenoso”, con la planta de hiploclorito de sodio, la famosa Penwalt, cuyos residuos tuvieron que ser trasladados a Suecia, para ser destruidos totalmente.
Dentro de esta categoría de la clase dos, convivimos todos los días con el gas licuado de petróleo, sea butano o metano. Sevilla aclaró que el gas, tanto butano como metano en su estado natural es inodoro, incoloro e insípido, por lo que como seguridad le agregan un odorificante, para identificarlo al momento de una fuga.
Según Sevilla en Nicaragua convivimos a diario con la mayoría de estos productos peligrosos, los cuales los encontramos en los centros de compras, o industrias.
O en su lugar, como líquido inflamable y combustible, en este caso todos los derivados del petróleo, diesel, kerosene, que están en distintas fuentes de almacenamiento en grandes tanques en Corinto, en Puerto Sandino y en Managua, así como en el transporte. O líquidos que son inflamables como los plaguicidas, por ejemplo, el toxafeno que está dentro de los siete productos venenosos, o los siete productos mortales.
HAY RADIOACTIVIDAD
Por ejemplo, de la clase seis, los venenosos, el país todavía cuenta con más de 500 toneladas de plaguicidas vencidos, sin incluir los productos para matar ratas y cucarachas, que están en los mercados locales.
“Aquí hay una novedad en la clase siete que son los radioactivos, la gente piensa que en Nicaragua no hay radioactividad, y yo quiero afirmar que sí hay, y cada día se extiende más el uso de radioactividad en Nicaragua, el mayor uso está en la fuente y equipos generadores de radiaciones ionizantes”, sostuvo Sevilla.
“Y está por ejemplo, en la práctica médica, hoy está muy de moda la medicina nuclear la radioterapia, el radio diagnóstico, hay muchos aparatos de medición cuya aplicación en la industria de medidores nucleares, tanto fijos y móviles”, explicó Sevilla quien mencionó que en la industria de la bebida envasada fue cambiada la revisión que anteriormente se hacía de forma manual con un espejo, por instrumentos de medición que tienen fuente de radioactividad.
“ En esto tenemos que incluir en el caso de Nicaragua el transporte de materiales radioactivos, que si bien es cierto Nicaragua no es un país altamente desarrollado, pero sí, somos un país puente, es decir estamos en el centro de Centroamérica y por lo tanto, por nuestras carreteras, hoy están circulando no se cuántas toneladas de materiales peligrosos, en estas nueve clasificaciones que en cualquier momento puede ocurrir un accidente”, expresó Sevilla. Señaló que en casos de accidentes de este tipo, los organismos de socorro en general deben actuar con responsabilidad, pero no tratar de hacerse los héroes.
DGB con Respuesta incipiente
En el caso de la DGB, 50 de sus miembros ya están capacitados en el curso de primera respuesta a incidentes con materiales peligrosos, explicó Sevilla. Esa entidad cuenta con la información automatizada, para que en caso de que un camión de bomberos esté a lo largo del Pacífico actuando ante una emergencia con materiales peligrosos, vía radio, desde el puesto de mando los bomberos podrán recibir las instrucciones necesarias para actuar.
El jefe de la DGB confirma que la técnica para responder a una emergencia con materiales peligrosos es cara, por lo que han conseguido cuatro trajes Nucleares Biológicos y Químicos a través de relaciones con instituciones amigas. Estos trajes, después de una operación deben lavarlos y esterilizarlos.
El paramédico Mario Viera Lanuza, es uno de los que ha sido capacitado para actuar ante una emergencia de ese tipo. Expresó que fue preparado por la Organización Mundial de la Salud, sobre el manejo de estos equipos especiales, por el Organismo Internacional de Energía Atómica para el manejo de emergencias radiológicas, que es una técnica especial y muy peligrosa. También un organismo brasileño encargado del manejo de sustancias peligrosas, les impartió otro curso intensivo sobre ese tema.
“Creo que con este curso, uno ya puede decir que en Nicaragua podemos solventar hasta ciertos niveles de maniobras ofensivas a la hora de un derrame con sustancias químicas, radiológicas, etcétera”, dijo Viera.
El jefe de la DGB menciona que todo el personal tiene su traje contra incendios estructurales, cuentan con un equipo electrónico moderno detector de radioactividad, otro analizador de gases, explosímetros entre otros. Así como con equipos y dos laboratorios de respiración autónoma, uno en Managua en la estación central y el otro en León.
El Benemérito Cuerpo de Bomberos carece de muchos recursos. El mayor Enrique Chavarría dijo que no cuentan con estos trajes especiales. Y trabajan con muchas limitaciones.
Por ejemplo, Chavarría comentó que en el último incendio ocurrido en el departamento de Carazo el martes pasado, se les dañaron dos mangueras de 2.5 pulgadas de ancho y tres mangueras de 3.5 pulgadas. Para una nueva dotación de mangueras necesitan un poco más de 100 mil córdobas.
“¿De dónde vamos a sacar este dinero?”, preguntó Chavarría.
Tras señalar que esperan el apoyo de las instituciones que les pueden aportar un poco.
Aunque el mayor Chavarría, quien en horario normal de trabajo funge como magistrado del Tribunal de Apelaciones de Managua y en horas libres es bombero, aseguró que cuentan con la disposición y capacidad de su personal para intervenir en casos de emergencia.
No obstante, en incidentes como el ocurrido en días pasados en el Aeropuerto Internacional Managua, donde un avión de carga sufrió un accidente, los problemas de recursos les limitan su actuación.
Recordó que las limitaciones “no nos permiten tener el equipo necesario con la calidad debida para cubrir tragedias de este tipo de envergaduras”.
“Cuando se trata de productos químicos como los derivados del petróleo en este caso hablamos de gasolina de avión, gasolina corriente, gas butano o cualquier otro semejante, o aquellos productos de los que se deriven los ácidos, como las empresas de química o empresas de pintura; ese tipo de material necesita ser atacado con un material distinto al agua, para que la extinción sea más expedita”, explicó Chavarría.
Se trata de un producto espumoso llamado Ice Fire (en inglés) que significa fuego y hielo, el cual por las cualidades que posee no permite que el calor llegue al exterior. Éste por su alto costo no está disponible en el Benemérito Cuerpo de Bomberos Voluntarios .
“Porque el calor produce la combustión y la combustión se alimenta del oxígeno, y al cubrir esa capa esta sustancia tiene la facultad de enfriar la combustión, el fuego, y lo que hace es reducir el oxígeno que trae como consecuencia que el fuego se extinga”, dijo Chavarría.
En el caso propiamente del Aeropuerto Internacional, Sevilla dijo que la estación de Bomberos del Aeropuerto está totalmente equipada para una emergencia.
No obstante, Chavarría indica que tienen toda la disponibilidad de prestar el auxilio necesario para los desastres que se presenten de cualquier naturaleza, sean estos ocasionados por volcanes, por sismos, por maremotos, entre otros.
A merced de incendios
Los bomberos tanto de la Dirección General de Bomberos (DGB), como del Benemérito Cuerpo Bomberos del país, no tienen cobertura a nivel nacional.
Tanto el jefe de la DGB, comandante Héctor Sevilla, como el segundo jefe del Benemérito Cuerpo de Bomberos, mayor Enrique Chavarría, coinciden en que es casi nula la presencia de los bomberos. De un total de 153 municipios que conforman Nicaragua, sólo cuentan con unas 40 estaciones ubicadas entre municipios y comunidades importantes.
Sevilla estima que los bomberos están capacitados para brindar emergencias que van desde atender un parto en una ambulancia, como ya ha ocurrido, hasta casos de mayor relevancia.
“Es decir, nos hemos entrenado no, para ser ambulancieros, no para ser simples transportadores de víctimas, sino nos hemos entrenado y nos hemos capacitado para un servicio prehospitalario, es decir, antes de llegar al hospital”, sostuvo Sevilla.
A la fecha cuando se habla de bomberos automáticamente se piensa en el fuego, lo que según Sevilla es errado, pues se basa en que los datos estadísticos de cobertura de la DGB indican que las emergencias por incendios representan un menor porcentaje.
Por ejemplo, de 8,600 emergencias atendidas en el 2005, apenas 386 casos fue por incendios, lo que representa apenas un 4.65 por ciento de la actuación de esa institución.
Es decir, según el jefe de la DGB, el 96 por ciento de las operaciones que realiza esa dirección es de rescate, salvamento, traslado de pacientes de emergencias prehospitalarias, de derrames de líquido de combustibles, servicios especiales y otros.
MIL BOMBEROS EN EL PAÍS
Entre los permanentes de la Dirección General y la Asociación de Bomberos Voluntarios, que dirige el ingeniero Jaime Delgado, suman cerca de mil bomberos, con 23 estaciones de Bomberos, de éstas ocho están en Managua, incluida la del Aeropuerto.
Entre las estaciones de la DGB, la Asociación de Bomberos Voluntarios y la Federación de Cuerpos Bomberos voluntarios, Nicaragua no dispone de más de 40 estaciones de bomberos y al comparar con 153 municipios que conforman Nicaragua , esto representa apenas el 26 por ciento del país que está cubierto.
PROMOVER VOLUNTARIADO
Sevilla es del criterio que se debe promover el voluntariado, pues entre más bomberos haya en el país será mejor la protección y seguridad ciudadana.
“Nicaragua es un país pobre que no tiene el presupuesto necesario para poder sustentar estaciones de bomberos en 100 por ciento de sus municipios, por lo que es importante la participación del ciudadano en el voluntariado”.
Sevilla recordó que desde hace unos 10 años presentaron una iniciativa de ley muy moderna pero que a su criterio “se ha visto politizada”, se han presentado problemas que tratan de superar con la Federación de Cuerpos de Bomberos, “para darle a Nicaragua y a todos los bomberos un buen regalo y que salga una ley que garantice la estabilidad de todas las instituciones bomberiles”.
Según dijo, es un reto de todos los bomberos de Nicaragua, porque la ley hace falta, sobre todo porque Nicaragua está dentro de los países con un alto riesgo.
ACCESIBLES
Como una ventaja considerada por los bomberos está el hecho de que las importantes ciudades están en las principales vías de acceso, en caso de desastres, lo que facilita esto.
En el caso de puestos fronterizos hay estaciones en las localidades cercanas. Lo que hay que hacer es buscar en el futuro inmediato cómo fortalecer los equipos de materiales peligrosos en esas vías de acceso.
Y aunque en caso de desastres en el país, los organismos de socorro de inmediato coordinan con el Sistema Nacional de Prevención de Desastres (Sinapred), el mayor Chavarría considera, que “de todos los organismos de socorro que en su mayoría son voluntarios los exprimimos y no tenemos nada”.
A la buena de Dios
Para Chavarría el resto de los municipios “están a la merced de Dios y del apoyo que nosotros podamos dar en situaciones que nos permitan auxiliar por las distancias que nos separan”.
Chavarría recuerda que en el campo por ejemplo, ocurren los incendios forestales que dificulta su control, la extinción y la prevención, debido a que no existe una ley que obligue a las personas del campo a hacer las rondas para evitar que un incendio se extienda al predio del vecino.
Según la experiencia de otros países y que Chavarría particulariza, en Quito, Ecuador cuentan con tres aviones para la especialidad de incendios forestales, con los que pueden cargar el agua y trasladarse a los lugares donde está el fuego.
“Yo creo que nosotros estamos a mil años luz para poder tener ese tipo de técnica”, comentó.
El problema se agudiza con la poca cultura de utilizar hidrantes. Tanto Chavarría como Sevilla coinciden en que una de las principales causas de que los resultados de un incendio sean trágicos tiene que ver con el abastecimiento de agua potable y porque aunque haya agua no hay hidrantes cercanos al sitio de riesgo.
Las principales ciudades del país carecen de una red de hidrantes adecuada. Además con el auge de la construcción en muchas ciudades del país las empresas constructoras han inutilizado los hidrantes al abrirlos con llaves inadecuadas para obtener agua.
URBANISMO NO TOMA EN CUENTA EL RIESGO
En los planes de desarrollo urbanístico de las ciudades no se toma en cuenta la protección contra incendios. En países desarrollados es exigido instalar un hidrante cada cien metros, y es por eso, que no usan el sistema de cisternas.
Lo que hace contradictorio es que en países pobres como Nicaragua se sigan usando las cisternas, lo cual representa mayor gasto de recursos para transportar el agua en un 90 por ciento, a la hora de combatir un incendio.
La misma Managua, pese a ser la capital de Nicaragua enfrenta este problema, señalan los especialistas.
“Tenemos que ir a traer el agua a grandes distancias, ese tiempo que perdemos, el fuego nos gana”, señala Chavarría.
En la capital existen sitios como el Mercado Oriental con “riesgo altísimo” de que se desarrolle un incendio de grandes proporciones por los problemas eléctricos, debido a la alta concentración de personas, además que en el centro del mercado hay puestos donde cocinan en el sitio, pese a insistentes advertencias a la administración de los mercados.
“En algunas investigaciones nosotros nos hemos encontrado mantenedoras, donde hay 200 libras de carne que están conectadas con cable de teléfono”, dijo Sevilla.
El Benemérito Cuerpo de Bomberos decidió reformar dos camiones a los cuales les colocarán tanques para agua con capacidad de tres mil y dos mil galones, respectivamente.
“Vamos a tenerlos que andar para siempre cada vez que exista un llamado de emergencia porque no hay agua en Managua, no hay hidrantes, no hay preocupación por este líquido que ayuda a salvar vidas”, refirió el mayor Chavarría.
LLAMADAS TARDÍAS
El desarrollo industrial es importantísimo, señalan los jefes bomberiles, quienes consideran que en la medida en que las industrias cuenten con los sistemas automáticos de detección y extinción de incendios modernos, minimizarán los riesgos. En incendios usan una terminología técnica que consideran vital, que es el tiempo libre de la combustión, por lo que establecen el llamado de los cinco minutos una vez detectado el incendio.
Menciona el segundo jefe de los bomberos voluntarios una experiencia que vivieron en Granada, hace unos tres meses donde se quemó una empresa de papel, y el agua estaba aproximadamente a diez kilómetros.
Otro caso más reciente ocurrió la semana pasada, en una empresa procesadora de productos de algodón, ubicada en el kilómetro 45, entre Jinotepe y San Marcos, era la medianoche, pero el incendio lo extinguieron hasta cerca de las 11:00 a.m., del día siguiente.
A criterio de Chavarría, en este caso hubo una llamada demasiado tarde de parte de los miembros de protección de esta empresa de Zona Franca; además tanto en San Marcos como en Jinotepe no tenían agua y pese a que es una empresa “que procesa productos derivados del algodón no tenían hidrantes cuando el Estado es el que tiene que velar por la seguridad de la empresa, porque lógicamente cualquier tipo de incendio en una industria son perjuicios para el mismo Estado”.
El jefe de la DGB, que también asistió a sofocar este siniestro, dijo que en este caso hubo una combustión y un colapso total de la estructura hacia el centro.
“¿Qué quiere decir esto? siendo una estructura metálica, para que llegue a colapsar, tan así, que por lo menos tuvo que haberse alcanzado mínimo 700 grados de temperatura para poder doblar esa estructura”, sostuvo Sevilla quien aclaró que continuaban las investigaciones sobre el particular.
INSPECCIÓN REVELÓ FALLAS
La versión preliminar con que cuenta Sevilla fue que el incendio fue detectado a las 12:10 p.m. del martes pasado por un vigilante del lugar, quien a su vez, llamó a su empresa de vigilancia y, fueron estos últimos los que llamaron al Cuerpo de Bomberos de Jinotepe, que llegaron primero, pero 25 minutos después. Aproximadamente entre 8 y 10 minutos después de la llegada de los bomberos, colapsó la estructura.
“De acuerdo a cálculos que hemos hecho y a nuestra experiencia ese fuego ya tenía de hora a hora y media”, indicó Sevilla.
La media internacional establece que los bomberos deben asistir a un incendio, cinco minutos después del llamado efectuado; porque en ese período los bomberos pueden atacar el fuego, mientras que en un tiempo mayor de cinco minutos el bombero sólo va a defender la industria, la casa o cualquier otro bien que pueda estar sufriendo combustión.
Sevilla recuerda que en marzo les solicitaron una inspección y una de las observaciones importantes que les hicieron fue que los detectores de humo, estaban demasiado altos y que debían de corregirlos.
Los resultados de la investigación nunca fueron retirados de la DGB.