- Muchas de sus figuras dicen adiós a la Selección
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Kaiserslautern/ Afp
Paraguay se despidió del Mundial de Alemania 2006 con una victoria sobre Trinidad-Tobago, por 2-0, gracias a los tantos obtenidos a los 25 minutos, por un autogol del defensa Brent Sancho, y una anotación del delantero Nelson Cuevas, a los 85.
El primer tanto fue muy parecido al desgraciado gol en contra de Carlos Gamarra ante los ingleses el pasado 10 de junio en Francfort, aunque la FIFA validó como gol de Julio Dos Santos.
Un tiro libre de Roberto Acuña desde la izquierda fue cabeceado en primera instancia por Julio Dos Santos y enseguida tocó Sancho quien, con una peinada engañó a su propio arquero Kelvin Jack.
El línea italiano número uno, Cristiano Copelli, anuló un gol convertido por el defensa paraguayo Denis Caniza, a los 36 minutos, tras cobrar mano del jugador.
Los paraguayos aumentaron el marcador a los 85 minutos por intermedio de Nelson Cuevas tras un pase perfecto, en pared, de Roque Santa Cruz.
Cuevas encaró en un “mano a mano” con el portero Kelvin Jack y le colocó a su izquierda.
La segunda conquista se produjo luego de un monopolio casi absoluto del balón por parte de los trinitenses que intentaron empatar en el segundo tiempo gracias al juego ofensivo encarado por Russel Latapy quien había ingresado por Aurtis Whitley.
Los sudamericanos dirigidos por el uruguayo Aníbal Ruiz quedaron prematuramente eliminados del grupo B tras sendas derrotas por la mínima diferencia (1-0) ante Inglaterra (el sábado 10 de junio) y Suecia (el jueves 15), en una de las producciones más pobres de su total de siete participaciones mundialistas.
A su turno, los caribeños tenían la posibilidad de clasificarse con una victoria y la derrota de Suecia a manos de Inglaterra.
Tras una sorprendente actuación contra los nórdicos (0-0) y un revés sobre el final contra Inglaterra (2-0), el entrenador holandés de los ‘Soca Warriors’ mantenía viva la ilusión de ir un poco más lejos y avanzar a la segunda ronda.
El encuentro se disputó ante 46,000 personas en el Fritz Walter Stadion de esta ciudad de 100,000 habitantes, situada cerca de la frontera con Francia y Suiza.
Fue dirigido por el árbitro italiano Roberto Rosetti, secundado en las líneas por sus compatriotas Cristiano Copelli y Alessandro Stagnoli.
Ataque tempranero
Los guaraníes se insinuaron desde el primer minuto de juego cuando el arquero trinitense Kelvin Jack debió abandonar peligrosamente el área para evitar una entrada profunda del delantero Nelson Haedo Valdez.
Enseguida fue un tiro libre de Edgar Barreto, por la derecha, que casi embocó de cabeza Roque Santa Cruz.
Inmediatamente fue el turno de Humberto Paredes quien, también de cabeza, exigió al arquero Jack.
A los 4 se insinuó el equipo blanco. Su estrella Dwight Yorke lanzó un tiro libre que cabeceó Cornell Glen.
El portero Aldo Bobadilla se lució espectacularmente para salvar la caída de su valla despejando el balón que le cabeceó Glen a quemarropa.
A partir de ahí, Trinidad y Tobago se insinuó por espacio de unos 15 minutos, a través de una sucesión de lanzamientos libres y tiros de esquina de Yorke que generaron algún peligro, entre ellos, un cañonazo de rebote de Aurtis Whitley, que pasó lamiendo el palo.