BERLIN/AFP
Al igual que en el Mundial-2002, Sven-Goran Eriksson, técnico de la ya clasificada Inglaterra, enfrentará a su Suecia, pero esta vez con el dilema de hacer jugar a media máquina a su equipo para “ayudar” a su país natal o acelerar para romper un racha de 38 años sin triunfos.
Una victoria de Inglaterra y un triunfo por un par de goles de Trinidad y Tobago ante el ya eliminado Paraguay, en Kaiserslautern, dejaría mordiendo el polvo a los nórdicos en el Grupo B.
En el partido de hoy en Colonia, Eriksson también será protagonista por otro motivo, pues se convertirá en el décimo técnico en chocar contra su país de origen, pero el primero que lo haga dos veces.
Sin embargo, no es la única particularidad: es el único de esos diez seleccionadores que no perdió ni venció a su país. Fue el único que empató.
A Suecia le sirve el empate porque se asegura un billete en los octavos y a Inglaterra también, porque queda primera. “Si ganamos el grupo, hay muchas ventajas. Tenemos un día de descanso más que los rivales hasta la final”, dijo el ex técnico de la Lazio de Roma.
Trinidad y Tobago tiene que ganar hoy a Paraguay y que Inglaterra venza a Suecia para saltar a la siguiente fase. Y en función de los goles marcados por unos y otros, el conjunto caribeño podría avanzar y marcar un hito en su historia.