- Beckham esta vez no trajo un peinado extraño
Colas de caballo y “pelados”
Berlín/EFE
El Mundial de Alemania es decididamente el de las colas de caballo y de los “pelados”.
Hay alguno que otro peinado estilo “rasta” o “afro”, remedos de mohicanos, como el del español Fernando Torres, y poca, muy poca originalidad, en contraste con la colorida imaginación que predominó en Corea del Sur-Japón en 2002.
Ni siquiera David Beckham ha sorprendido con un nuevo corte de pelo como hizo hace cuatro años y que marcó una moda entre la juventud japonesa.
“Becks” luce un corte normal, en contraste con la cresta de gallo en tono fuego con la que se paseó por los campos nipones y que sucedía a sus rapados extremos, como el militar y el mohicano o las trenzas de rapero que exhibió en 2003.
Su coleta del 2004, en la gira asiática del Real Madrid, propició que la Federación china de futbol prohibiera a los jugadores de los combinados juveniles que llevaran peinados “extraños” al estilo Beckham o los cráneos rapados a lo Roberto Carlos.
Hasta los italianos parecen prescindir de su habitual devoción por la estética y sorprenden con el aspecto de Alessandro Del Piero: el pelo rapado al cero, corte que se une al que tenía desde hace tiempo el defensa central Fabio Cannavaro.
Y qué decir de Francesco Totti? Se trajo a su peluquero romano de toda la vida, Luciano Bellotti, de 52 años, para un corte que, la verdad, no valió el viaje: normalito. Nada que ver con el que le hizo para la Eurocopa de Portugal del 2004: 11 trencitas y 3 lazos por la bandera tricolor.
Cráneos brillantes también llevan el gigante checo (202 centímetros) Jan Koller, el sueco Teddy Lucic y los costarricenses Danny Fonseca y Paulo Wanchope, cuyo compañero Kurt Bernard y el trinitense Brent Sancho optan por las trenzas “rasta” peinadas hacia atrás, mientras el ghanés Razak Pimpong se las deja sueltas.
Otro jugador del equipo africano, Sulley Muntari, se cuida un original peinado de surcos muy ralos, que imitan las rodajas de una naranja, un peculiar estilo “afro” que a su manera utiliza el estadounidense Oguchi Onyewu, cuyo nombre significa “Dios lucha por mí”.
La cinta sigue sujetando alguna que otra melena, como la del argentino Hernán Crespo o la del italiano Alessandro Nesta, y se confirma la desaparición de la barba como elemento estético o de camuflaje del rostro, al tiempo que las perillas apenas se vislumbran, como la del paraguayo Nelson Valdez.
Quizá el más —o menos?— creativo es el peinado (?) del angoleño Manuel “Locó” Calenge, una copia deshilachada del “copete” (mechón) de Ronaldo en 2002, que se asemeja a unos trozos de lana colgantes sobre la frente.
La estrella polaca Pavel Nedved sigue fiel a su alborotada melena rubia, de flequillo corto, a diferencia del español Carlos Puyol, que deja caer sus rizos sobre los ojos.
Algunos jugadores han dado marcha atrás en su estética, tal vez porque se han hartado o porque sus esposas, como el caso del argentino Esteban Cambiasso, se lo han pedido. El ex jugador del Real Madrid pasó de la cabeza rapada al pelo corto rubio.
El mexicano Gerardo Torrado, que militó en varios equipos españoles, renunció al rapado total anterior y optó por las melenas rizadas que exhibe en Alemania. Los pelos teñidos se imponen en las filas japonesas; Santiago Cañizares los lleva en España y el delantero serbio Danijel Ljuboja se pinta tres franjas rubias, una en medio de la cabellera y otras dos en los laterales.
Pero por encima de estas tendencias, en el Mundial de Alemania se asoman jugadores con espesas y largas colas de caballo, entre las que destacan las del argentino Juan Pablo Sorin, el brasileño Ronaldinho, el mexicano Rafael Márquez, el ucraniano Andrei Voronin, el italiano Mauro Camoransei y el croata Dado Prso.
Son como modernos sansones que buscan en la larga cabellera la fuerza que les haga llegar lejos en el Mundial.