- Brasil clasifica venciendo a Australia 2-0
El equipo de Brasil del 2006, que busca su sexta Copa Mundial, está haciendo crecer callos en los corazones de sus legiones de seguidores. Con su brillantez nuevamente opacada y un futbol angustioso, Brasil logró derrotar 2-0 a Australia, garantizando con 6 puntos su boleto para octavos de final.
Mientras Australia fue un compendio de voluntad, energía, rigor defensivo, decisión y buen sentido del anticipo, Brasil por largo rato un poco perezoso con excepción de Kaká y Ze Roberto, se vio desorientado con los caminos hacia la cabaña del adversario llenos de obstáculos.
No consiguieron progresión, y lo que es más grave, sin la utilización del pase corto y las triangulaciones como antídoto al marcaje personal.
El 0-0 del primer tiempo estuvo flotando, en el inicio del complemento, como una seria amenaza, mientras el reloj avanzaba sin necesidad de zigzaguear.
El primer gol, el de la liberación emocional, se produjo a los 49 minutos.
Comenzó a construirse con el pase por el centro de Ronaldinho al cuestionado Ronaldo, quien aguantó el acoso de tres hombres y luego de un amago, realizó una entrega horizontal a Adriano, que sí tenía espacio y supo aprovecharlo.
El atacante del Inter detuvo la pelota con el botín derecho, la desplazó un poco hacia su izquierda, sacando de foco el marcaje, buscando mejor ángulo y perfil, y con un zurdazo bien dirigido, metió la pelota debajo de la estirada del arquero Mark Schawarzer, junto al poste.
Fue necesario esperar hasta el minuto 90, para que Brasil obtuviera el tan ansiado factor de seguridad, cuando Fred, que juega en el Lyon de Francia, recuperó una pelota que él mismo había perdido un instante antes en la proximidad del área australiana, la envió hacia la derecha para intercepción del desmarcado Robinho y facilitarle un potente disparo raso que hizo astillas el poste izquierdo de Schawarzer con el balón desviándose hacia la izquierda, justo para que el seguimiento de la acción, hecho por Fred, le permitiera “matar suavemente” empujando el balón a las redes para el 2-0.
Australia hizo un buen trabajo, pero sin fortuna. Estuvo encima de los brasileños impidiéndoles maniobrar, y fue más eficaz recuperando balones y abriendo juego. Su solidez en la defensa y el manejo de pelota en el medio fue lo más destacado en los primeros 45 minutos y buenos ratos de la segunda etapa.
Kaká, el más laborioso atacante de Parreira, no fue productivo en el primer tiempo por la preocupante desconexión de los atacantes brasileños, aún cuando Ronaldinho tenía el balón, mientras Ronaldo, sin reacciones rápidas, apretado rigurosamente por dos y hasta tres hombres, no podía disponer de tiempo ni espacio, y Adriano dio la impresión de estar moviéndose en el desierto.
Ze Roberto y Emerson por el medio y Roberto Carlos con Cafú por las rayas, trataron de proporcionar el acompañamiento deseado, pero el problema continuaba adelante, porque el llamado cuadrado mágico no carburaba, manteniendo al técnico Parreira al borde de la desesperación.
El ingreso de Robinho y Gilberto Silva provocó el milagro de ver a un Brasil acelerado y pareció condenar al banco a Ronaldo en los próximos juegos. Con las baterías bien cargadas, Robinho inyectó la agilidad que todos reclamaban por el sector derecho, y con Kaká, incansable, generando peligro, se crearon mejores posibilidades para Adriano.
Ganó Brasil, sudando copiosamente, sufriendo permanentemente, pero llegando a 6 puntos que le permiten dormir con tranquilidad antes de enfrentar a Japón.
¿Quién nos iba a decir que Parreira hablaba en serio cuando advirtió que no nos sintiéramos sorprendidos, si veíamos a un Brasil de crecimiento lento en esta Copa? No bromeaba.