- Checos patinan ante africanos
[/doap_box]
Frótense los ojos. Lo que vieron, es cierto.
Una brillantísima actuación ofensiva de Ghana, con sus fantasmales delanteros guiados por el incontrolable Gyan Asamoah, provocó la sorprendente derrota de República Checa 2-0.
¡Qué partido! Excitante sin treguas, agitado como un volcán amenazando hacer erupción, con el “olor” a gol cobijando toda la cancha, con Asamoah y sus “mosqueteros” enloqueciendo a la experimentada defensa checa, y un arquero Petr Cech, tan inmenso, que dejó la impresión de ser capaz de cubrir el arco iris, excepto, cuando fue perforado dos veces, y nos hizo exclamar: ¡Eh, es humano!
La diferencia debió ser mayor, pero el oleaje africano, con el aporte de Stephen Appiah, Michel Essien, Sulley Muntari y Mathew Amoah, encontró en la habilidad, reflejos, tenazas y capacidad de vuelo de Cech, una muralla que pareció ser invulnerable. Agreguen el penal cometido a Ujfalusi y que Asamoah al cobrarlo, estrelló en el poste izquierdo de Cech, estando el arquero fuera de foco a los 66 minutos, y consideren la legitimidad de esta victoria africana, sobre el equipo número 2 en el ranking de la FIFA.
¡Qué falta hicieron los delanteros checos Milan Baros del Aston Villa, inhabilitado, y Jan Koller, que tan bien lució frente a Estados Unidos, fuera de la competencia lesionado! Ni modo, las circunstancias siempre van a estar ahí, aguijoneando los hechos.
Ghana fue más en todo instante, y eso le concede un gran mérito. Su manejo del contragolpe es desesperante, como las rápidas combinaciones en el área, que crecieron cuando República Checa quedó con 10 hombres en la recta final del juego.
Dos espectaculares atajadas del arquero africano, Richard Kingston sobre cabezazos de Sionko y Polak, por sonar el pito final, proporcionaron un toque extra de dramatismo a la gran batalla.
Súbitamente, Ghana tomó ventaja en 2 minutos, utilizando la astucia, rapidez, recursos y capacidad para resolver de Gyan Asamoah, atacante del Módena italiano.
Fue Asamoah por una pelota larga y entró veloz al área, disparando con la zurda con mortífera precisión, inutilizando la acción de Cech. Un balazo junto al poste izquierdo de la cabaña checa, y el mundo se puso de pie, rascándose la cabeza.
El segundo gol, fue de Sulley Muntari, a los 82 minutos, con un zurdazo amputa manos, culminando una combinación en el área, recibiendo pase de Asamoah.
Qué importante fue Cech sacando pelotas, cortando centros y saliendo a anticiparse, para evitar que el pánico en territorio checo se extendiera como una de las plagas de Egipto. Los defensores europeos se sintieron muy incómodos frente a la velocidad y agilidad de maniobra en gestiones personales de los atacantes africanos, estimulados e insistentes.
Hay dos imágenes perdurables que deja este juego: Asamoah siempre agresivo, serpenteando, pasando, disparando, sacando defensas de posición, y Cech, volando, atajando, multiplicándose, disfrazándose como hombre araña, dando la impresión de poder cubrir todo el arco.