El arte de celebrar un gol

delanteros tienen nuevas propuestas MUNICH /AFP Con su máscara de Spiderman amarilla, el color de su camiseta, el delantero ecuatoriano Iván Kaviedes animó la competición por la celebración más original de un gol, unas imágenes que son ya indisociables de la Copa del Mundo de futbol. En el caso de Kaviedes, la máscara no era […]

delanteros tienen nuevas propuestas

MUNICH /AFP

Con su máscara de Spiderman amarilla, el color de su camiseta, el delantero ecuatoriano Iván Kaviedes animó la competición por la celebración más original de un gol, unas imágenes que son ya indisociables de la Copa del Mundo de futbol.

En el caso de Kaviedes, la máscara no era sólo festiva. Rendía homenaje al ex internacional ecuatoriano Otilino Tenorio, fallecido en un accidente de tráfico el año pasado y que festejaba sus goles con la máscara del héroe de cómic.

Algunas “actuaciones” de goleadores han hecho ya aparición en el césped de los estadios de Alemania-2006. Los ‘Gavilanes’ de Togo celebraron un gol imitando con la mano a su rapaz fetiche cayendo sobre su presa.

Ahora todo el mundo espera ver si el atacante inglés Peter Crouch vuelve a transformarse en “RoboCrouch”. Sus compañeros le animan pero el jugador del Liverpool anunció que no volvería a hacer su personal baile hasta que Inglaterra gane el Mundial.

Los delanteros siempre podrán buscar inspiración en el rico pasado en la materia de las 17 Copas del Mundo jugadas hasta la fecha.

Haciendo como si meciera a un bebé imaginario con los brazos, el brasileño Bebeto, que había sido padre dos días antes, creó en 1994 un gesto que reprodujeron inmediatamente sus compañeros Romario y Mazinho, vigente aún en la actualidad.

Los pasos de baile más famosos están relacionados con la historia de los Leones de Camerún en 1990 y de su veterano jugador Roger Milla, que entonces tenía 38 años, danzando en torno al banderín de córner.

En 1998, el chileno Marcelo Salas, el “Matador”, se quedó para siempre en la memoria colectiva con su pose hincando una rodilla en tierra.

Los saltos acrobáticos hacen furor desde que el mexicano Hugo Sánchez los puso de moda en 1986. Su heredero más digno es el nigeriano Julius Aghahowa y sus siete et ses sept “flip flap” de gimnasta seguidos por un salto mortal hacia atrás en 2002. Menos peligroso, el goleador también puede colgarse de las redes llorando como hizo su compatriota Rasheed Yekini en 1994.

En 2002, los Leones de Teranga senegaleses bailaron en torno a la camiseta de Papa Bouba Diop, que colocó envolviendo el banderín de córner.

El francés Lilian Thuram, de rodillas y con el dedo en los labios, celebró aún perplejo su doblete en 1998 mientras que su compañero Christophe Dugarry festejó sacando la lengua a la tribuna de prensa como forma de venganza.

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