- El equipo gaucho se excede en su accionar ante los serbios
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Una espectacular demostración sobre el frío arte de la demolición fue lo que ofreció Argentina acribillando brutalmente y sin piedad a Serbia y Montenegro, en ruta hacia una ruidosa victoria 6-0, insospechada en todas las bolas de vidrio consultadas.
Conjugando eficientemente talento con inspiración, destreza y contundencia, Argentina goleó al esforzado equipo de Serbia, que en su grupo clasificatorio, sólo permitió un gol en 10 juegos, y fue etiquetado como duro de roer.
La brillantez de la ofensiva argentina fue a ratos cegadora. Los hombres de José Pekerman parecían multiplicarse mostrando un manejo de balón admirable y una utilización de los espacios vacíos, casi perfecta.
Todos los goles se fabricaron con movimientos relampagueantes que desarticularon a los defensores serbios y convirtieron la batalla en unilateral. Un asalto al estilo de los que hacía en el viejo oeste la pandilla de los hermanos Frank y Jesse James.
Apenas cinco minutos necesitó Argentina para entrar en calor y marcar el primer gol. Fue una brillante maniobra del veloz e incontrolable “Conejo” , Javier Saviola, facilitando la pelota que recibió Maximiliano Rodríguez con buen perfil en el área grande, apretando el gatillo y agujereando al arquero Dragoslav Jevric.
La pizarra se puso en movimiento 1-0. El técnico Pekerman sintió que flotaba. ¡Qué tranquilizante es conseguir ventaja desde muy temprano!
El segundo gol argentino, a los 30 minutos, fue un trabajo de geometría pura, producto de movimientos precisos trazados con regla y compás, y el potente remate de Esteban Cambiasso sobre el pase hacia atrás de Hernán Crespo.
Pueden creerlo, o revisan el vídeo del juego. Se registraron 14 pases rasantes, la mayoría por el sector izquierdo, con retrocesos, desmarques y piques, hasta desembocar en la entrega a Crespo y la rápida devolución con la parte trasera del botín, que dejó a Cambiasso con espacio, tiempo y excelente ángulo para definir. Una obra de arquitectura que pareció ser dibujada por Fidias. Un alarde del ataque argentino.
En la construcción del tercer gol, a los 40 minutos, otra vez la incidencia de Javier Saviola. Robó una pelota en el sector derecho, ensayó un remate y sobre el rechazo de Jevric, una recepción de balón, pase a la izquierda, y entrada a quemarropa de Rodríguez, que remata contra el poste izquierdo obligando a la pelota a viajar por una mortífera diagonal, hasta sacudir la red.
Enfrentando una adversidad agobiante, Serbia quedó con 10 hombres en el minuto 64, por un atropello de Mateja Kezman intentando frenar una de las tantas penetraciones de los gauchos.
Esto, abrió mayores espacios a un equipo que estableció dominio en todos los sectores, y logró sostener su dinámica con el ingreso de Carlos Tévez por Javier Saviola y de Lionel Messi por Maxi Rodríguez. Fue precisamente Messi en un desborde por la izquierda quien hizo cruzar una pelota hacia la derecha entre tres defensas, apropiada para que el impetuoso Crespo la hiciera llegar a las redes con la zurda, ampliando 4-0 el marcador a los 78 minutos.
¿Hacía falta algo más?
Sí, los goles de Tévez y Messi, deslumbrantes desbordando y rematando en gestiones individuales a los 83 y 87 minutos, cerrando el show.
¡Qué demostración de voracidad señores! Impactante de la cabeza a los pies, al revés y al derecho. Una seria advertencia para todos los sobrevivientes en esta Copa.