El líder religioso Abu Bakar Bashir, en prisión por instigación en el atentado de Bali de 2002, que dejó más de 200 muertos, fue puesto en libertad el miércoles tras 26 meses de prisión, una pena juzgada escasa por Estados Unidos y Australia.
El líder religioso, de 68 años, es sospechoso de encabezar un grupo de origen asiático, la Jamaah Islamiyah (JI), vinculado a la red terrorista Al Qaeda.
Bashir cumplió una pena de 26 meses después de que un tribunal lo considerase culpable de instigar el ataque a la isla de Bali que provocó más de 200 muertos, en su mayoría turistas australianos, en el que es considerado el atentado terrorista más mortífero desde el 11 de septiembre.
A su salida de la cárcel, 45 minutos antes de lo previsto, el clérigo fue vitoreado con gritos de “¡Allahu Akbar!” (Dios es grande) por más de 300 seguidores que le esperaban. Algunos de ellos habían pasado la noche a la intemperie esperando su liberación.
El líder radical, vestido con su omnipresente bonete blanco símbolo de los musulmanes tradicionalistas, afirmó ante la prensa que “continuaría luchando para que se aplicase la charia (ley islámica)”.
“Le doy gracias a Alá por haberme liberado hoy, le doy también las gracias a mis abogados que se quedaron a mi lado mostrando una gran fortaleza de carácter durante toda esta prueba”, añadió.
El primer ministro australiano, John Howard, manifestó a Indonesia su decepción por la puesta en libertad del ulema indonesio.
“Quiero que Indonesia entienda lo extremadamente decepcionados e incluso contrariados que estarán en estos momentos millones de australianos por la liberación de Abu Bakar Bashir”, declaró Howard ante el Parlamento.