Cada fin de semana los campos de beisbol de La Sabana atraen a fanáticos nicaragüenses. (LA PRENSA/J. BRAVO)

La Sabana dominada por nicaragüenses

Decenas de nicas se reúnen los domingos en ese parque de Costa Rica para jugar beisbol y disfrutar de un rico vigorón CORRESPONSAL / COSTA RICA Los campos de beisbol de La Sabana, tupidos de verdes pastizales y rodeados de frondosos árboles de ciprés, cuya frescura de sus sombras se conjuga con el olor a […]

  • Decenas de nicas se reúnen los domingos en ese parque de Costa Rica para jugar beisbol y disfrutar de un rico vigorón

CORRESPONSAL / COSTA RICA

Los campos de beisbol de La Sabana, tupidos de verdes pastizales y rodeados de frondosos árboles de ciprés, cuya frescura de sus sombras se conjuga con el olor a fritanga. Es un sitio más que por años los inmigrantes nicaragüenses han utilizado para recrearse, generalmente degustando un vigorón.

La Sabana es un enorme parque ubicado en San José, lleno de áreas verdes, canchas de futbol, de beisbol, baloncesto, pistas de atletismo y ciclismo que le dan un mejor aire a la ciudad.

En el sector oeste, después del lago artificial que se ubica en su centro, se encuentran los campos de beisbol y softbol, que cada fin de semana atraen a cientos de personas, en su mayoría nicaragüenses labriegos, que asisten al lugar luego de una ardua jornada de trabajo durante la semana.

Unos llegan a distraerse, otros a jugar y unos pocos a ganarse el sustento familiar con la venta de comidas típicas de Nicaragua, como chancho con yuca, nacatamal y vigorón.

LA PASIÓN DEL BEISBOL

“Tengo 13 años de visitar La Sabana por la pasión al beisbol. Aunque logré jugar en Primera División de Costa Rica, aquí el beisbol es un pasatiempo y el trabajo no le permite a uno ser un atleta, por eso he dejado de jugar”, dice el leonés José Adán Durón.

“Aún así vengo a La Sabana los fines de semana para salir de la rutina, hacer amistades y comer algo típico de Nicaragua como la carne asada y hablar de beisbol”, agrega.

Cuenta que este sitio de La Sabana prácticamente es dominado por nicaragüenses, porque se práctica el deporte rey de la tierra del pinol, permitiéndoles a muchos cultivar grandes amistades.

Otro de los visitantes del sitio es Rupertino Méndez, quien dice que “La Sabana es como mi segunda casa”. Este joven de 28 años tiene seis años de jugar pelota y lo hace sin importar la agotadora y complicada jornada laboral en las construcciones.

Cuenta que se levanta a las 5:00 de la mañana y a las 6:30 está en el trabajo. Regresa a su casa, al oeste de San José, después de las 5:00 de la tarde y por las noches sale a correr para mantenerse en forma.

Cada domingo, inspirado por su pasión al deporte, juega en un equipo integrado en su mayoría por leoneses, llamado Escazú. Se considera un fiel visitante del sitio.

“Aunque no haya liga organizada, uno siempre viene a la 'mejenga' a apostar”, dice.

La “mejenga” es un palabra muy usada en Costa Rica para nombrar los partidos informales de futbol.

Hablando en buen nicaragüense, la “mejenga” no es más que una “perrera” de beisbol, pero los nicas la adaptan al beisbol, sobre todo para hacer apuestas que oscilan entre 50 mil y 100 mil colones (entre 100 y 200 dólares), en partidos de tres episodios.

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