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El anuncio de un emblemático congresista de que se apartaría de las filas del nacionalista Ollanta Humala debilita a la mayor fuerza opositora en el Perú y facilita la gobernabilidad del presidente electo Alan García, quien asume su cargo el próximo 28 de julio.
El lunes, Carlos Torres Caro, quien fue candidato a segundo vicepresidente y uno de los dirigentes más cercanos a Humala durante la campaña, anunció que él y un grupo de congresistas —un número aún no aclarado— elegidos por Unión por el Perú (UPP) se retirarían de las filas del candidato nacionalista.
La razón expresada por Torres Caro es que Humala abrió su partido a fuerzas de izquierda radical.
Con esa misma tesis, el vocero oficial del partido nacionalista, César Pajares, anunció este martes que dejaba la agrupación, lo que ahondó la crisis en UPP.
“La presencia de estos líderes (de izquierda radical) no converge con las tesis nacionalistas que son la democracia, la gobernabilidad y la defensa irrestricta de los bienes patrimoniales”, señaló Pajares a la prensa.
Sin embargo, el nacionalista Humala de Unión por el Perú (UPP), quien encabeza la mayor fuerza opositora del país, tras calificar de “desleal” a Torres Caro dijo que es el único que está fuera del proyecto nacionalista.
“Carlos Torres Caro en un acto de deslealtad al proyecto nacionalista UPP, al pueblo que lo eligió democráticamente como congresista ha renunciado diciendo una serie de mentiras”, dijo.
El anuncio de Torres Caro abre el paso a una dispersión de las fuerzas de Humala, quien, con 45 curules sobre un total de 120 del unicameral Congreso, contaba con convertirse en el gran líder opositor para García, elegido presidente el pasado 4 de junio.
El UPP de Humala se había convertido en la principal fuerza opositora a García, del Partido Aprista Peruano (APRA). Con el alejamiento de los legisladores y la posibilidad de que otros sigan el mismo camino podría perder su liderazgo político en el próximo Congreso, que inicia funciones el 28 de julio.