- Los franceses se vieron con pocas ideas en la cancha
[/doap_box]
Francia NO ANOTA ANTE SUIZA
Monótono, lento, poco creativo y sin claridad, eso fue en síntesis el partido entre Francia y Suiza que terminó 0-0. Casualmente, Francia y Suiza coincidieron en el grupo clasificatorio número 4 de Europa, y registraron empates 0-0 y 1-1 cuando se vieron las caras.
¿Es Suiza un hueso tan duro, o se ha debilitado mucho el futbol francés, otrora fulgurante?
Lo último es lo más visible. Jugadores de la impresionante generación del 98, como el Mariscal Zinedine Zidane, Lilian Thuram, Fabian Barthez y Patrick Vieira, que conquistaron aquella Copa, han perdido ímpetu y trascendencia.
Pese a la agilidad y destreza de Franck Ribery, centrocampista del Olimpic de Marsella, Tierry Henry, el habitualmente incontrolable y decisivo atacante del Arsenal, careció del acompañamiento necesario para poder crecer como amenaza.
¿Por qué el técnico Raymond Domenech sacrificó atrevimiento reduciendo sus posibilidades ofensivas? Henry intentó multiplicarse, pero se vio limitado, dependiendo de maniobras individuales, mientras Zidane, trotando, necesitaba recibir más pelotas para poder inyectarle profundidad al equipo francés.
En líneas generales, el accionar de Francia, todavía altamente calificada, fue frustrante, y para poder cambiar esa impresión, deberá acelerar, mostrar mejor presencia en diferentes sectores, y alcanzar contundencia ofensiva.
Hace cuatro años, Francia fue sorprendentemente eliminada en la primera etapa, quedando en último lugar detrás de Dinamarca, Senegal y Uruguay, sin poder marcar gol.
En busca de reivindicarse, Francia arrancó cojeando frente a Suiza y tuvo que conformarse con ese amargo empate.
Suiza construyó algunas posibilidades viables, provocando el mayor susto a los 23 minutos, cuando una pelota se estrelló en el poste izquierdo de Barthez. El depender sólo de Henry, fue grave para las pretensiones francesas.
El jugador deslumbrante en la Liga inglesa, sin excederse, estuvo en movimiento permanente, fabricó algunas situaciones favorables, realizó disparos, envió centros, mostró su habilidad para el desmarque, pero tal esfuerzo, terminó diluyéndose frente al disciplinado y efectivo marcaje suizo.
Se dice que Robery será el nuevo Zidane, lo cual le plantea un reto mayúsculo. Ciertamente, se trata de un jugador con capacidad para ser lo suficientemente incidente, pero no pudo sobredimensionarse en medio de la timidez que caracterizó el juego.
Cuando hay lentitud e imprecisión, el espectáculo languidece y el aburrimiento cubre las tribunas. Triste, porque se esperaba mucho más de Francia. Sorprendió ver funcionar tan débilmente al equipo de Domenech.
Destellos de Patrick Vieira y de Silvain Wiltord, fueron apagados constantemente, mientras el tiempo avanzaba y los suizos, muy serenos, mostrando su pleno conocimiento de virtudes y defectos de los franceses, ofrecían una explicación de los dos empates previos entre ellos.
Mucho enredo, poco peligro, la imaginación en día libre y un partido con muy pocas emociones. Francia quedó en deuda.