BERNARD HOPKINS MANTUVO UN CONSTANTE ATAQUE para apagar el ímpetu de Antonio Tarver, el sábado en Atlantic City. (la prensa/ap)

HOPKINS MAGISTRAL

[doap_box title=»Tarver no cumplió» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Se creyó que un Antonio Tarver mucho más joven, más fuerte y en plena evolución boxística, que había protagonizado dos grandes batallas con Glenn Johnson y dominado sin objeciones a un rival tan difícil como Roy Jones, lograría controlar a un púgil supuestamente en desvanecimiento como Bernard Hopkins. Pero […]

[doap_box title=»Tarver no cumplió» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Se creyó que un Antonio Tarver mucho más joven, más fuerte y en plena evolución boxística, que había protagonizado dos grandes batallas con Glenn Johnson y dominado sin objeciones a un rival tan difícil como Roy Jones, lograría controlar a un púgil supuestamente en desvanecimiento como Bernard Hopkins.

Pero las imágenes del combate, desde el propio inicio, fueron muy diferentes a las fabricadas por las teorizaciones de la mayoría de especialistas.

Imponiéndose en cada uno de los primeros siete asaltos, Hopkins terminó de agigantarse y utilizando como arma fundamental sus certeras combinaciones de golpes, mantuvo a Tarver contra las cuerdas, sin permitirle disponer del menor espacio para reinventarse.

Antes del combate realizado el sábado en Atlantic City, Nueva Jersey, Hopkins anunció que se retiraría del boxeo, y mantuvo su palabra después de este impresionante éxito a sus 41 años.

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TARVER LUCIÓ DESVANECIDO EN EL RING

Como construido de granito, todavía con un volcán adentro rugiendo fuerte, resistiendo al envejecimiento, mostrando lo que conserva de agallas y clase, reencarnando a Joe Walcott o Archie Moore, así lució Bernard Hopkins frente a Antonio Tarver la noche del sábado en ruta hacia su victoria más significativa.

¿Alguien se percató de los 41 años de Bernard Hopkins, y que saltaba atrevidamente desde las 160 libras hasta las 175?

En ningún momento, Hopkins, quien superó el récord de defensas de Carlos Monzón entre los medianos, agrandando la cifra a 20, pareció ser un púgil que venía de dos derrotas frente a Jermaine Taylor, y tampoco Tarver el joven impetuoso, que fue dos veces verdugo de Roy Jones.

Algunos expertos, sólo le concedieron a Tarver un round, el octavo, y aunque la caída que le contabilizaron en el quinto por tocar la lona con su puño izquierdo tratando de recuperar el equilibrio perdido, puede seguir siendo tema de discusiones, la decisión a favor de Hopkins fue tan amplia como un océano, por 9 puntos en las tarjetas.

Al sonar el último campanazo, el ojo derecho de Tarver, estaba casi clausurado y el izquierdo severamente golpeado, en tanto sus costillas machacadas por un consistente bombardeo.

Hopkins, el brillante destructor de Félix “Tito” Trinidad y Oscar De la Hoya, se mostró sorprendentemente rápido y preciso sometiendo a Tarver a una humillación fuera de todas las consideraciones previas.

El mayor mérito de Tarver, fue escapar al nocaut, posibilidad que estuvo flotando a su alrededor, sobre todo en los últimos asaltos, con Hopkins aún cargado de energías, golpeando con una frecuencia llamativa.

Ron Borges del Boston Globe se refiere a la impresionante ofensiva desplegada por Hopkins en el round 11, similar a la que terminó con Tito Trinidad en el 2001, en el ring del Madison Square Garden en Nueva York, asombrando al mundo del boxeo.

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