Querido Padre Alberto:
Tengo 18 años, estudio y trabajo. Además, soy de una familia compuesta por mis padres y mis dos hermanos.
Mis padres tenían un negocio muy próspero, pero de repente comenzamos a perderlo todo, hasta nuestra casa. Han sido tiempos muy difíciles para mis padres y para toda mi familia.
Estábamos acostumbrados a vivir con muchas comodidades y no carecer de nada. Pero lo más doloroso es que hasta a los amigos los perdimos por causa de nuestra mala situación.
Hemos tenido que comenzar de nuevo, adaptándonos a una nueva vida, hasta al punto que mis hermanos pequeños están tratando de colaborar con trabajos en la calle.
En medio de toda esta crisis familiar, conocí a un joven por internet y me enamoré perdidamente de él. Hemos hecho muchos planes para conocernos, presentarnos a nuestras familias, pensar en nuestro futuro juntos, etc.
Pero ahora tengo un dolor muy grande en el corazón. Desde hace dos semanas todo ha cambiado. Me ha dicho que debo olvidarme de él. He caído en una depresión terrible, y ya no me importa nada. Ni tengo ganas de vivir.
Me canso de llamarlo a su casa y su madre se niega a ponerlo al teléfono. Me da dolor que no sea él quien me diga con sus propias palabras que ya no me ama.
Le pido a Dios con toda el alma que me arranque este amor y que me permita olvidarme de él. En estos momentos eso es lo que más necesito.
¿Cree usted que debo seguir insistiendo en hablar con él?
Me despido con mucho cariño y espero su respuesta.
Gisela, abandonada por el novio del Internet
Estimada Gisela
Conocer a una persona por internet, o por cualquier otro método indirecto, no es realmente “conocer”' a una persona. Las relaciones interpersonales requieren que uno pueda interactuar de verdad con quien uno desea conocer. Uno puede conocer a alguien y tener un primer contacto a través de una computadora, pero eso no se debe confundir con una relación bien desarrollada y establecida. Es sólo un pequeño comienzo. Por esta razón no creo que los “'noviazgos cibernéticos” den muy buen resultado, especialmente si permanecen a larga distancia y no se normalizan.
Tu novio era un fantasma en realidad. Tú pensabas conocerlo y saber quién era, pero te ha demostrado lo contrario. El simple hecho de que no quiera darte la cara y comunicarse normalmente contigo te demuestra que él no tomaba su relación contigo en serio.
El dolor que sientes en este momento es profundo y te causa una gran decepción. Pero no permitas que este hecho te haga sentir fracasada en el amor por siempre. No pierdas la esperanza de que en un futuro próximo puedas conocer a un joven bueno que te ame y te respete.
Todo lo que ha ocurrido en tu familia y este incidente de tu noviazgo cibernético, te han causado tristeza y estrés. Si continúas con esta tristeza por un tiempo prolongado yo te pido que busques hablar con tu médico o con un consejero en tu colegio, universidad o iglesia que te pueda orientar. La depresión juvenil puede ser muy intensa y no debes permitir que llegue a robarte de una vida feliz.
En esta vida todo pasa. No olvides que después de la tormenta, siempre sale el sol.
Un abrazo,
Padre Alberto
Envíe sus cartas a:
Rev. Padre Alberto Cutié
Radio Paz 830 AM
PO BOX 421500
Miami, Fl 33142
www.padrealberto.com