Refinería en Centroamérica

Los cancilleres de Centroamérica, México y Colombia se reunieron el sábado pasado en República Dominicana para aprobar el proyecto de construcción de una refinería en uno de los países centroamericanos. Dicha aprobación es la culminación de una iniciativa presentada por funcionarios de la Secretaría de Energía mexicana en el año 2005. Esta es una decisión importantísima que se ha tratado muy ligeramente en los medios de comunicación. Todavía queda por decidir dónde se construirá la refinería. Un estudio realizado por la empresa internacional KBC Advanced Technologies para determinar cuál sería la mejor localización geográfica para este proyecto, se había inclinado por Guatemala, específicamente, por la ciudad de Puerto Quetzal, a unos 150 kilómetros de la capital de ese país porque, por un lado, se encuentra muy cerca de la frontera con México —país que sería el principal suplidor de crudo— y, por otro lado, porque los costos económicos y sociales ahí serían menores que en países como Panamá o Costa Rica, las otras dos opciones más atractivas. Sin embargo, los cancilleres dejarán que sean los inversionistas internacionales los que tengan la última palabra con respecto a su ubicación. También falta definir la participación accionaria de cada país aunque los mexicanos, de manera extraoficial, ya han propuesto una distribución que dejaría a México con un 40 por ciento de la planta; otro 40 por ciento para los inversionistas privados y el restante 20 por ciento para los países centroamericanos.

El proyecto de transformación crudo mexicano en gasolina, diesel y combustóleo podría estar dirigido al consumo regional o extenderlo para exportación fuera de la región —incluyendo Estados Unidos en el contexto del Tratado de Libre Comercio conocido como DR-Cafta. Esto dependería del tamaño y capacidad de la refinería. En el primer caso, se necesitaría de una refinería con capacidad para refinar entre 250 y 300 mil barriles de crudo al día, la mayoría de los cuales serían suplidos por México (230 mil barriles a partir del año 2011). En el segundo caso, se estaría hablando de una refinería con capacidad de procesar hasta 500 mil barriles de crudo al día. En este segundo escenario habría que garantizar un abastecimiento mucho mayor probablemente en Venezuela, país que ya ha manifestado un vivo interés de participar en este proyecto. Actualmente, Venezuela es el principal abastecedor de hidrocarburos para Centroamérica.

Sin embargo, hay que valorar si la participación de Venezuela conviene o no al proyecto. Indudablemente que habría que contar con el visto bueno de México, país que tuvo la iniciativa de presentar la idea. La valoración es necesaria, al menos, por dos razones. Primero, por la insistencia del Presidente venezolano, de exportar su “revolución bolivariana” a través de petrodólares. En Suramérica, la influencia del presidente Chávez ha sido más divisiva que unificadora y lo que Centroamérica necesita es el fortalecimiento de su unidad. Segundo, porque las relaciones entre México y Venezuela han estado deterioradas desde la IV Cumbre de las Américas celebrada en Mar del Plata, Argentina en noviembre del 2005 en cuyo contexto el Presidente mexicano favoreció el Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y Suramérica conocido como ALCA y minimizó la trascendencia de la alternativa venezolana conocida como Alba. Por tal razón, el presidente Hugo Chávez dijo que Vicente Fox era “un cachorro del imperio” y el Presidente mexicano ripostó diciendo: “No se meta conmigo, caballero, porque amanece espinado”. De ahí en adelante se produjo un intercambio verbal entre los dos mandatarios que culminó con el retiro de sus respectivos embajadores.

Se calcula que la construcción de la refinería costaría entre 6 y 8 mil millones de dólares dependiendo del tamaño y que si se comienza el próximo año, estaría funcionando para el 2011 ó 2012. A un plazo más largo, esta iniciativa contempla, además de la refinería, la construcción de una planta generadora de electricidad, una red de gasolineras de Petróleos Mexicanos (Pemex), la integración eléctrica México-Centroamérica-Colombia y la gasificación de la región.

En todo caso, este es un proyecto que tendrá un impacto sumamente positivo en las economías centroamericanas que actualmente se ven mortalmente afectadas por los altos precios del combustible. Como tal, es imperativo que tanto el gobierno saliente como el que surja de las elecciones de noviembre, le den la atención y el seguimiento necesarios.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí