Isabel RodrÍguez y Esther Ortega tienen 71 años de conocerse, se ven como si fueran de la familia, lo mismo ha ocurrido con sus hijos y nietos.

Amigas por más de 71 años

Su amistad inició cuando eran adolescentes. En ese momento doña Isabel Rodríguez tenía 14 años y doña Esther Ortega 16, empezaron a ir juntas al cine y a convertirse en cómplices de coqueterías propias de adolescentes. Actualmente tienen 71 años de conocerse y aún hoy se reúnen para rememorar tiempos inolvidables o para hablar de […]

Su amistad inició cuando eran adolescentes. En ese momento doña Isabel Rodríguez tenía 14 años y doña Esther Ortega 16, empezaron a ir juntas al cine y a convertirse en cómplices de coqueterías propias de adolescentes.

Actualmente tienen 71 años de conocerse y aún hoy se reúnen para rememorar tiempos inolvidables o para hablar de los problemas que las aquejan. “Siempre tenemos guardados recuerdos y secretos”, expresa doña Isabel.

“Nosotras hemos conservado una amistad, a punto de que nos vemos como hermanas y nuestros hijos se ven como si fueran familiares”, dice muy orgullosa doña Esther.

Los hijos de las dos son madrinas o padrinos de sus hijos y luego de sus nietos. Recuerdan que cuando llegó el turno de dar a luz a cada una de ellas, siempre estaba cerca una de la otra porque los hijos nacían en casa.

Doña Isabel es muy extrovertida, desde que llegamos empezó a contarnos cómo era su esposo, quien falleció un mes antes de cumplir las bodas de oro. Doña Esther es un poco tímida pero recuerda y nos cuenta una de las bandidencias que hicieron y que nunca contaron. “Una vez fuimos a Nandaime a visitar a mi familia y llevamos al novio de Isabel, fue un secreto que nunca supieron los padres de ella”, rememora Doña Esther.

Otra de las cosas que le causa mucha gracia recordar a doña Esther es cuando el novio de doña Isabel le llevó una serenata a ella porque un familiar de doña Isabel había muerto y no podía llevar la serenata a su novia, así que decidió llevarla a su mejor amiga.

Un momento difícil para doña Esther fue la muerte de su hija hace cuatro años; en ese momento, doña Isabel fue una persona clave en su vida; incluso, fue como si hubiera muerto una hija.

Durante la conversación, doña Isabel dijo: “yo soy muy alegre, ella es muy seria”, doña Esther intervino y dijo: “soy muy seria pero quiero de verdad, soy muy sincera”.

Aunque doña Esther aparenta ser muy seria, de vez en cuando tiene la misma picardía de doña Isabel, incluso, recordaron que cuando doña Isabel estaba dando a luz a su cuarta hija, doña Esther le dijo: “alegrate”, “¿Porque es varón?”, respondió doña Isabel que sólo hijas mujeres había procreado. “No”, responde doña Esther, “porque es blanca, las otras tres son morenitas”.

Nos cuentan que muchas veces se llegaron a vestir iguales, como si fueran hermanas. “Ya no es una amistad, es una familia, ha sido una vida de alegrías y tristeza, las dos hemos llegado a usar bastón juntas y todavía contamos el cuento”, sonríen.

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