argentina gira en torno a él
BUENOS AIRES /AP
Sobre los pies y la cabeza de Juan Román Riquelme girará Argentina en el próximo Mundial. Y eso puede ser peligroso.
Irremplazable como cerebro del equipo para el técnico José Pekerman y considerado como uno de los mejores talentos del mundo, si Riquelme está inspirado es capaz de ganar él solo un partido. Pero si no lo está…
“Me considero muy responsable de la suerte de mis equipos”, dijo Riquelme recientemente en Buenos Aires. “Si juegan mal, considero que ha sido por mi culpa”, agregó el actual enlace del Villarreal español.
Gracias a sus fantasías, Villarreal llegó hasta la semifinal de la Liga de Campeones, que perdió ante el Arsenal inglés cuando el argentino desperdició un penal, que de haberlo metido hubiese obligado a jugar tiempo extra.
Dueño de una certera pegada, exquisito manejo de la pelota y endiabladas gambetas, la máxima de Riquelme es que para jugar no es necesario correr.
Y eso es lo que suele irritar de su juego, ya que cuando las cosas no le salen, o le redoblan las marcas, se muestra apático y como indiferente a todo lo que sucede a su alrededor.
“Hay que dejar que Riquelme haga su juego de fantasía”, dijo Pekerman. “Es un gran talento, uno de los mejores conductores del mundo”.
Riquelme, de 27 años, se hizo insustituible desde que Pekerman asumió como técnico de Argentina en septiembre de 2004, tras la sorpresiva renuncia de su antecesor Marcelo Bielsa.
Por entonces, Bielsa casi no tenía en cuenta a Riquelme y ni siquiera lo llevó al Mundial de Corea-Japón en 2002, a pesar de que el jugador venía de una gran campaña con Boca, con quien se coronó de 1998 al 2000.
Con esa aureola, en 2002 Boca lo vendió al Barcelona de España en unos 12 millones de dólares, pero un año después se fue sin pena ni gloria al Villarreal tras haber jugado 30 partidos, con apenas tres goles.
Hilador del Submarino Amarillo desde el 2003, se afianzó allí como un talentoso jugador, pero en la selección de Argentina luce intermitente.