- Un libro “con Fidel” más que un libro sobre él, es la última obra de este periodista y académico, teórico de la comunicación, de fama mundial. “En Europa, uno de los dirigentes políticos de los que más se habla es de Fidel Castro y al que nunca se le da la palabra, es Fidel Castro”, justifica Ramonet, para quien el líder cubano es “el Picasso de la política”
IGNACIO RAMONET, director de Le Monde Diplomatique:
Segunda entrega de dos
Cien Horas con Fidel o Entrevista a Dos Voces, es el libro más reciente de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, una revista mensual francesa.
El libro, escrito a lo largo de 3 años y gracias a más de cien horas de encuentros con el líder cubano, fue presentado en La Habana hace dos semanas en un acto oficial que contó con la presencia del mismísimo Fidel Castro.
“No es un libro sobre Fidel Castro sino con Fidel Castro”, aclara Ramonet en una entrevista con LA PRENSA, y quien pronuncia estos días varias conferencias académicas en Managua.
Teórico de la comunicación, periodista y fundador del Foro Social Mundial, Ramonet es un admirador de Castro. Durante la presentación de la obra en Cuba, llamó al gobernante cubano “el Picasso de la política”, en alusión al genial pintor español del siglo XX, Pablo Picasso.
Me pregunto por qué, a pesar de la caída del muro de Berlín y la Unión Soviética, Cuba puede seguir siendo vista como modelo. El sistema comunista no funcionó como régimen político o económico en Europa del Este, en la URSS, y esa es la razón principal de su caída. ¿Cómo es que no funcionó en Europa del Este y sí funciona en Cuba? Usted hace referencia a que Hugo Chávez se ha sometido a elecciones democráticas, pero Fidel Castro no se ha sometido a esa constante prueba democrática durante 40 años de dictadura, porque él para mí es un dictador.
Mire, el fenómeno de Cuba y de Fidel Castro, si usted lo quiere explicar con su referencia a la Unión Soviética, evidentemente no funciona. ¿Por qué? Porque esa revolución se lleva a cabo de manera endógena; esa revolución no llega como llega el comunismo a Polonia …
O sea, en los tanques soviéticos.
En los tanques soviéticos, absolutamente. Esa es ya una dimensión que hay que tener en cuenta. La Revolución Cubana tiene una dimensión nacionalista o soberanista, o antiestadounidense en lo fundamental. Si no se entiende el hecho de que una mayoría de los cubanos encuentra una vía para protestar contra el robo de su independencia por Estados Unidos en 1898 y por el mantenimiento de gobiernos disfrazados, entonces no se entiende por qué Cuba no se cae después de la desaparición de la URSS. Porque no está organizada de la misma manera ni funciona ideológicamente igual.
Obviamente la dependencia económica era muy importante (…) se hunden la URSS y los países del Este, y Cuba sufre un colapso económico absolutamente brutal. Y no se produce ni siquiera una insurrección popular. No se ha producido una en 47 años, cuando las ha habido en la URSS, en Albania, en China, en todas partes. Hay algo por consiguiente en esa revolución que funciona de tal manera que hace que la gente que protesta —desde luego hay mucha gente que no está de acuerdo—, pero esa protesta nunca llega a organizarse de manera que la culpabilización del sistema aparezca de modo flagrante.
De ahí que por ejemplo cosas como la corrupción —que existe en Cuba— nunca llega a las figuras de los dirigentes. Eso que ha dicho la revista Forbes, de que Castro tiene una fortuna en el exterior de 900 millones de dólares, no hay quien se lo crea.
Este tipo de austeridad en el gobierno, de democracia directa, de elecciones que se pueden criticar pero de todas maneras que funcionan, etc., la hostilidad, el hostigamiento del exterior hace que la sociedad globalmente (acepte) esta situación.
Además, culturalmente (en salud) y diría bajo muchos aspectos, la sociedad cubana no tiene las taras que tienen muchas sociedades latinoamericanas. Hay pleno empleo, no hay niños en la calle, no hay delincuencia.
Ahora, ¿quién ayuda a la democracia venezolana cuando es amenazada por un golpe de Estado interno, apoyado por EE.UU. y España, dos países democráticos? Es Cuba quien la defiende…
Claro, si Chávez es el principal aliado de Fidel Castro. Y le da no sé cuántos miles de barriles de petróleo al día a un precio muy bajo…
Sobre esos acuerdos podemos discutir, porque no son regalo y Chávez no se lo da sólo a Cuba como usted sabe.
Chávez tiene un acuerdo que se llama Petrocaribe, que propone petróleo a un precio más bajo que el del mercado internacional a cambio de productos locales y usted sabe que Cuba ha mandado a decenas miles de médicos, de maestros, de entrenadores; todo eso tiene un precio. Cuba lleva operados de la vista a más de 200 mil venezolanos. Eso, yo creo, vale más moralmente que el petróleo. Así que el (crudo) no se está regalando.
Cuba no tiene ningún (privilegio). Son acuerdos que no creó Chávez, los creó (el ex presidente) Carlos Andrés Pérez, con los países de América Central, no sé si Nicaragua está en ellos.
Sí. Nicaragua está en el marco de los Acuerdos de San José con Venezuela.
Si usted verifica, lo único que ha hecho Chávez es normalizar la situación de Cuba.
¿Cómo compaginar ser partidario de la democracia, de la libertad de expresión, de prensa, cuando eso no existe en Cuba? Porque allí está el encarcelamiento de estos 75 periodistas y disidentes en 2003; son gente que ha sido encarcelada por hacer lo que usted y yo hacemos, por expresar nuestro pensamiento y hacer nuestro trabajo independiente. Y creo que si usted criticara a Fidel Castro abiertamente en Cuba, lo echarían preso.
Le aconsejo que lea mi libro. Y verá que yo digo eso que dice usted. Y digo que no estoy de acuerdo con muchas cosas, lo hago en el prefacio y se ha publicado en Cuba, han hecho hasta una edición. No se crea, léase el libro primero y verá …
No ha venido a Nicaragua.
¡Pero va a llegar!
¡Veremos cuándo! (Ambos nos ponemos a reír).
Va a llegar, acaba de salir la edición mexicana y antes de que yo viniese hablé con mi editor en México y desgraciadamente, llega la semana próxima, lo lamento.
Léaselo y verá. Esas preguntas son las que yo le hago a Fidel. Y si quiere le puedo dar las respuestas. Ya he dicho varias veces que soy responsable de mis preguntas, pero no de las respuestas.
La respuesta que él da es la siguiente: en Cuba hay miles de personas que están en la oposición, y que son lo que usted llama “disidentes”, y los jefes de la disidencia son Oswaldo Payá, Elizardo Sánchez, etc., que están libres y se pasan la vida dando entrevistas.
En Cuba hay 126 corresponsales de la prensa internacional que cada día publican lo que quieren. Entonces, ¿por qué se detiene a esos (75 periodistas y disidentes)? No porque escriben (contra Fidel) sino porque hacían lo que usted y yo no hacemos, porque recibían sueldos de la Embajada de EE.UU.
¿Y eso está comprobado? ¿ha visto pruebas?
Yo no tengo pruebas, pero ha habido un juicio, han sido juzgados y en ese juicio se presentaron “pruebas”, entre comillas.
Pero usted sabe que todos los tribunales están controlados por el Partido Comunista, entonces, ¿qué juicio justo puede haber en Cuba?
Bueno … pero yo creo que muchos de ellos han reconocido que efectivamente (recibían supuestamente ese dinero); han dado otra explicación. Han dicho que como ellos no podían trabajar, tenían que recibir dinero de alguna parte. No le estoy defendiendo (a Castro), le estoy diciendo lo que dice.
Una pregunta sobre el libro, don Ignacio. Hubo muchas críticas porque se hizo una comparación de partes que usted presenta como respuestas directas y de fragmentos literales de discursos de Castro o escritos en Granma, y son lo mismo. Yo lo vi en un blog del sitio web Periodista Digital. ¿Le parece que es ético presentarle al lector como una respuesta viva un fragmento de un texto literal? ¿cuál es entonces la concepción de su libro?
No, mmm … mire, no se puede hacer nada con Fidel Castro sin que no surja una polémica. El diario español El País publicó un extracto, y ya surgió la polémica: “Es que hay pedazos de las respuestas de Fidel Castro que son sacadas de discursos”.
En el libro está explicado que se hizo en tres años, no se trata de una entrevista como la que estamos haciendo ahora y que usted va a editar, porque no la va a sacar exactamente igual como la estamos haciendo. ¿Sí o no, eh?
¡No hay espacio!
¡No hay espacio! (Reímos. Ramonet levanta sus manos).
Mire, querido Alemán, cualquier periodista sabe que una entrevista se edita, y tratándose de un libro, mucho más, (y si es) un libro hecho sobre tres años. He pasado horas y horas, más de cien horas de entrevistas en épocas muy diferentes, y a veces él ha hablado de esto y luego ha vuelto a hablar otra vez, etc.
Y se trata de un libro que además lleva datos, notas. Y muchas veces es como si ahora yo le dijera: “Le voy a mandar un documento sobre la pobreza en Venezuela, ¿OK?
Entonces usted puede decir “Ramonet me remite a tal documento”, usted lo puede añadir. Pero yo le hecho preguntas (a Castro) y él me dice: “Yo ya he dado esa respuesta en tal entrevista. Refiérase usted a esa entrevista, o refiérase usted a tal artículo mío y póngalo ahí, porque no tenemos tiempo ahora”. ¿Eso es legítimo o no lo es? Yo le digo: eso es legítimo.
Quien me diga a mí que soy profesor de la Teoría de la Comunicación, que la entrevista se hace de una manera y no de otra, no sabe lo que dice. La entrevista no es un género periodístico que tenga un cuadro teórico cerrado de manera definitiva.
Cuando yo le hago la pregunta “cuénteme cómo se cayó en Santa Clara”, él me dice: “Yo en Santa Clara estaba dando un discurso y al momento en que iba a terminar, me caí. Pero en una carta que dirigí al pueblo cubano dije lo siguiente”. Y él pone ahí su carta, quiere que la ponga en el libro y sabe que el libro tiene una perennidad más importante que un discurso o que una declaración.
Entonces él a veces dice: “esto ya lo he dicho en tal discurso, refiérase a él, póngalo”.
Esa es la manera como se incorporaron esos fragmentos de discurso entonces…
En un aspecto muy pequeño, sobre todo al final, porque evidentemente al final no teníamos tiempo.
Yo quería que el libro estuviese listo a finales de diciembre de 2005, y él había hecho un discurso muy importante el 17 de noviembre. Eso había que integrarlo aquí. Es un libro de 700 páginas. Hay un documental de seis horas que existe en el mercado. El libro se va a distribuir con el documental.
En España el que lanzó eso en el blog pretendió que esa entrevista nunca había tenido lugar, que era puro montaje de discurso.
Bien, él mismo ha puesto en su blog ahora una entrevista que yo di en Madrid —Arcadi Espada se llama este periodista— y ha reconocido que se había precipitado. (Había dicho) que la fotografía mía con Fidel Castro era un montaje, y el gran argumento que él dio de que la entrevista no podía haber tenido lugar, era que Fidel Castro está muerto, como todo mundo sabe, hace varias semanas.
Hace poco tiempo circuló ese rumor.
Entonces, ¿qué quiere que yo le diga? Mi argumento no es hacer un libro con Fidel Castro para Cuba. No sé como es en Nicaragua, pero en Europa, uno de los dirigentes políticos de los que más se habla es Fidel Castro y al que nunca se le da la palabra, es Fidel Castro.
Mi tesis del periodismo es que el periodismo debe ir a contra corriente y una de las censuras más dominantes en nuestros países es la del consenso. Se parte del principio de que Fidel Castro es un criminal, ya está y no se le da la palabra. Yo digo no, vayamos. Evidentemente sé que me voy a enfrentar a mucha gente, pero para eso estamos, para enfrentarnos en nombre de que los que no tienen la palabra, puedan tenerla.
Una última pregunta sobre este tema. ¿Es cierto que le ha permitido a Fidel Castro una revisión final, es decir, sale lo que él quiere?
Sí. Yo le dije, no, mmmm… mi apuesta era que como el libro se había hecho durante tanto tiempo, yo quería que él releyese el libro, ¿OK?
Para que luego no encontrarme en una situación —en el libro están todas las preguntas críticas posibles, usted lo verá—. No quería que luego hubiese esta idea de que se podía desmentir: “No dije exactamente esto”, etc. Yo quería que él lo releyese.
Ahora , él no releyó. De hecho leyó algunos capítulos sobre su infancia, lo demás no lo releyó siquiera. No hay que creer que él está tan preocupado de que las cosas salgan …
En realidad hizo confianza, y lo que es más, estuve presentando el libro en La Habana hace dos semanas, la edición cubana, y él ha vuelto a releer algunos capítulos, y los está corrigiendo no para modificarlos sino para escribirlos a su manera; son respuesta orales, y él está reescribiéndolo de manera rápida. La entrevista él ni siquiera la releyó, salió como yo la hice.
Me llama la atención que usted nunca haya venido en la época sandinista.
Yo no soy, contrariamente a lo que se puede (pensar) … yo no corro detrás de las revoluciones. ¡Las revoluciones pueden ocurrir sin mí y pueden nacer, vivir, triunfar sin mí, perfectamente! (dice esto entre risas).