los turistas cada vez más están optando por la naturaleza. (la prensa/ARCHIVO)

Empujan turismo comunitario

Fundación Luciérnaga lo promociona en el país A la fecha no hay datos oficiales que refieran el impacto económico del turismo comunitario en Nicaragua, sólo se sabe que es una iniciativa que viene tomando forma en los últimos tres años. Aún así la Fundación Luciérnaga se propone “estimularlo” echando mano de manuales, revistas, y hasta […]

Fundación Luciérnaga lo promociona en el país

A la fecha no hay datos oficiales que refieran el impacto económico del turismo comunitario en Nicaragua, sólo se sabe que es una iniciativa que viene tomando forma en los últimos tres años.

Aún así la Fundación Luciérnaga se propone “estimularlo” echando mano de manuales, revistas, y hasta vídeos dirigidos a la población rural y urbana. Sumando a esto guías turísticas orientados hacia los visitantes extranjeros.

“La idea es la de fortalecer la iniciativa y de sensibilizar sobre su importancia, porque está comprobado que genera ingresos que caen directamente en los habitantes de las comunidades donde se desarrollan”, explica uno de los representantes de la fundación, Ernets Cañada.

De momento el turismo descrito deja por día, según cálculos de Cañada, hasta 18 dólares por día sólo en alojamiento y comida, con una estadía que puede ser de hasta 30 días.

De acuerdo con el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), el turista que visita el suelo patrio deja en promedio 75 dólares diarios, y permanece en el país entre tres y cuatro días.

Eso quiere decir que el visitante que llega a las comunidades es tan o más rentable que el que opta por la aventura o el turismo meramente vacacional, donde destaca el de sol y playa.

El primero gastaría al mes, tomando en cuenta las cifras que aporta Cañada, 540 dólares, como mínimo, en Nicaragua. Mientras el segundo dejaría un ingreso de por lo menos 300 dólares.

LAS OPCIONES

La contemplación de paisajes, el recorrido por montañas, y el conocimiento de los recursos productivos, como fincas, son las actividades que predominan en el turismo que Luciérnaga está difundiendo.

“Conocemos por ejemplo que a los turistas que llegan a Ometepe, Estelí, León, Matagalpa, o Isla Zapatera les encanta entrar en contacto con el ambiente, convivir con la gente, y conocer las actividades que allí se efectúan, las cuales son generalmente dirigidas y administradas por los mismos pobladores”, argumenta el representante de la fundación.

Los visitantes en su mayoría son de origen europeo o estadounidense. “Además se caracterizan por respetar el entorno que les rodea”, comenta el experto.

Esto ayuda a incentivar las visitas. “Y de paso permite mantener diversificada la economía de las zonas, pues el turismo comunitario les genera ingresos a los campesinos en tiempos donde no hay cosecha, hablamos del verano”, aclara.

El único pegón que aparentemente enfrentan es la habilitación de la infraestructura. “Porque los pobladores que se dedican a la actividad no cuentan con exenciones fiscales ni con créditos factibles para mejorarlas, y en eso hay que trabajar”, apunta Cañada.

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