- Habla de su futuro luego de conectar el 715
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Tomado de ESPN.com/San Francisco
El Bambino ya no es el número dos.
Hay un nuevo subcampeón de jonrones, y Barry Bonds por fin puede exhalar luego de pasarle a Babe Ruth en la lista de todos los tiempos de jonrones.
“Sólo trataba de durar más que ustedes”, le dijo Bonds a los reporteros después del partido entre Gigantes y Rockies en el que el toletero dio su cuadrangular 715 de por vida.
Le tomó tanto tiempo a Bonds para llegar del 713 al 715 —20 partidos— que la mayoría de los medios que cubrían cada movimiento que hacía ya se habían ido. El palco de prensa no estaba ni cerca de estar lleno, y la mayoría del público en San Francisco, siempre fiel a Bonds, dejaron de pararse para cada pitcheo a Barry.
Pero una vez que Bonds le conectara el bambinazo a Byung-Hyun Kim en el cuarto inning, 42,935 fanáticos se pararon y no dejaron de aplaudir hasta que Bonds salió dos veces del dogout. Su jonrón de dos carreras al jardín central tuvo una distancia estimada de 445 pies, y él sabía desde que le dio que era volaba la cerca.
“Quiero agradecerle a todos los fanáticos de San Francisco por su apoyo, aún con todo y que los hice esperar más tiempo que el pasado”, dijo Bonds, quien dio la mayoría de sus jonrones memorables en casa, el 500, 600, 700, 660 (para igualar a Willie Mays), junto a los 71, 72 y 73 en el 2001, cuando puso la marca para una temporada.
Luego de cruzar el plato, Bonds abrazó a su hijo adolescente, Nikolai, quien estaba de recogebates, y fue felicitado por Steve Finley, que anotó con el batazo, y por Mark Sweeney, que venía a batear. Después del partido, sus compañeros y su mánager, el dominicano Felipe Alou, le hicieron un brindis con champaña.
Hubo mucho amor en una tarde calurosa en San Francisco, pero Bonds recibirá una dosis de realidad, porque los Gigantes jugarán seis partidos ahora en la ruta, donde el jugador es abucheado con regularidad y donde se le ve como el símbolo del uso de esteroides en el beisbol.
Luego de tres juegos en Miami, los Gigantes jugarán tres en Nueva York contra los Mets, donde no se espera que los fanáticos lo reciban muy bien, sobre todo que Bonds superó ahora a Ruth, que jugó la mayoría de su carrera con los Yankees.
“En realidad nada de eso me importa”, dijo Bonds sobre su visita al Shea Stadium.
Pero Barry sí está mirando hacia el futuro. Cuando se le preguntó sobre igualar y pasar a Hank Aaron, el Rey de los Jonrones, Bonds no vaciló.
“¿Que si me gustaría? Pues me gustaría ganar la Serie Mundial y ser el Rey de los Jonrones. Aceptaría las dos cosas, pero primero quisiera ganar la Serie Mundial”.
El ganar una Serie Mundial es una meta que siempre ha manifestado Bonds, pero generalmente no ha querido decir demasiado sobre la marca de Aaron. Bonds, en el último año de un pacto de cinco temporadas y US$90 millones, está a 40 cuadrangulares de los 755 de Aaron.
“Si juegas el suficiente tiempo, cualquier cosa es posible”.
Bonds cumplirá los 42 años en julio, y fue operado tres veces en la misma rodilla el año pasado. No tiene de su lado ni la edad ni la salud, y tal vez su única posibilidad de alcanzar la marca sería cambiar a la Liga Americana, donde podría ser bateador designado y dejaría de estar corriendo por el jardín izquierdo.