Querido Padre Alberto:
Soy un hombre que ya tiene 36 años de edad, soy soltero y con un temor enorme de casarme.
He sufrido muchas decepciones en la vida, traumas que me han marcado para siempre. Cuando era un jovencito lleno de ilusiones y con mucha inocencia, la novia que adoraba y que pensaba iba a ser mi compañera para toda la vida, tuvo un accidente y falleció.
Ese hecho me dejó una secuela de dolor muy grande, me costó mucho recuperarme, pero gracias al apoyo de mi familia logré reponerme.
Años más tarde, entablé una relación con una compañera de trabajo, pero resultó ser una farsante; mantenía una relación oculta con otro hombre, del cual era la amante, a pesar de ser un hombre casado.
Esa traición me hizo un hombre muy intolerante, desconfiado y con deseos de vengarme en otras mujeres, lo que la otra me había hecho.
Hoy día miro a mis amigos casados, unos felices y otros que envidian mi soltería, me dicen que darían algo por estar en mi lugar.
Le confieso que no soy feliz, deseo un hogar estable, unos hijos, alguien con quien compartir mi vida. Mis padres ya no existen, sólo tengo una hermana.
Qué miedo le tengo a establecer una relación seria, desconfío tanto de las mujeres y sé que es difícil conseguir una que valga la pena.
Por favor, deme un consejo.
Frank, el que le teme al matrimonio
Estimado Frank:
El que vive estancado en el pasado nunca puede progresar. Te animo a que comiences a pensar en tu futuro y en el resto de tu vida. El dolor de tu pasado no debe anclarte por el resto de la vida. Si crees en el amor debes saber que el amor todo lo supera y lo puede.
Entiendo que son muchos los hombres que le huyen al compromiso del matrimonio, y que esto es debido a muchas cosas. Pero creo que mayormente se debe al hecho de que las mujeres ya no se dan a respetar. El hombre ya no tiene que luchar mucho para llegar a tener relaciones íntimas con la mujer que le guste. Para muchos, esta intimidad la consiguen casi inmediatamente después de empezar una nueva relación.
El problema es que con cada nueva relación se pierde el entusiasmo y la motivación de entregarse '”para siempre” a esa persona con la que uno quiere compartir el resto de la vida. Los hombres con múltiples noviazgos son los más difíciles a la hora de comprometerse de verdad.
Te recomiendo que no te compares mucho con tus amigos que tienen experiencias negativas en el matrimonio. Cada relación es distinta y cada ser humano tiene sus propios criterios. No pienses que tus amigos tienen mucho que enseñarte sobre el matrimonio, más bien, aprende de ellos lo que no se debe hacer.
Cuando te enamores de la mujer que verdaderamente es para ti, nada podrá detenerte de entregarle la vida. Ábrete al amor —ábrete al compromiso—. Sin esa entrega, la vida no tiene sentido.
Un abrazo,
Padre Alberto
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