- Más de cuatro mil fieles participaron en la fervorosa procesión de la Madre de Dios
Las parroquias Santiago de Jinotepe y Nuestra Señora de Dolores, en Carazo, encabezadas por sus sacerdotes Neguib Eslaquit y Rafael Bermúdez, respectivamente, celebraron el miércoles 24 de mayo un homenaje de amor y fervor a la Virgen María Auxiliadora, actividad en la que se hizo sentir la fe mariana de esos pueblos.
A iniciativa del padre Rafael Bermúdez, de la Parroquia Santiago de Jinotepe, y devoto de María Auxiliadora, se realizó primero en Betania, Dolores, a las 3:00 p.m. una concurrida eucaristía en la que participaron centenares de personas, ante la presencia de la preciosa imagen de María Auxiliadora de Jinotepe. Ellos oraron al Señor Jesucristo y dieron gracias por el precioso don de su Madre Santísima, que en todos los momentos de la historia ha estado y sigue intercediendo por la Iglesia y por su pueblo.
DEVOCIÓN Y FE
“María, auxilio de los cristianos, ruega por nosotros”, era el clamor de los centenares de personas, que junto con sus párrocos, vicarios parroquiales, sacerdotes invitados, seminaristas, religiosas, monaguillos, y fieles en general, luego de la Eucaristía en Betania, salieron en procesión hasta Jinotepe, donde se sumaron otros centenares de hermanos. Cuando la procesión arribó a la ciudad de Jinotepe, la hermosa carroza donde iba la imagen de la Virgen, acompañada de bandas musicales, sirenas, cantos, cohetes, alabanzas, se vio rodeada de personas, que tenían adornadas las calles con lemas alusivos a tan gran intercesora.
Al llegar al templo parroquial de Santiago Apóstol, a las 6:30 de la tarde, y entrar en la nave central del mismo, el júbilo y la devoción mariana eran desbordantes.
Colmada de fieles, concluyó esta celebración con otra hermosa Eucaristía, presidida por el párroco Padre Rafael Bermúdez, quien instó a todos a tener a María Auxiliadora como amorosa madre que pide siempre por nosotros ante su hijo Jesús, e invitando al compromiso eclesial de los católicos, no solamente en este mes de mayo, sino siempre y en todo momento, recordando que el rezo del Santo Rosario es un arma poderosa que atrae una lluvia de gracia y de bendiciones.
Bellas rosas adornaban el templo de Jinotepe que fue inundad por el fervor de los miles de fieles que acompañaron la procesión y los que participaron en las dos eucaristías.