- La magistrada Ligia Molina dirige la elaboración de un Código de Ética en el Poder Judicial, una tarea particularmente difícil en una institución acosada por los escándalos y secuestrada por los partidos políticos. ¿Pasará la prueba un Código de Ética? ¿la pasará la propia doctora Molina?
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La doctora Ligia Molina se recupera de un esguince en el tobillo. Un día de éstos dio un mal paso y ahora espera con su pie enyesado en su casa de residencial Capistrano, uno de estos nuevos repartos que han ido apareciendo como hongos a lo largo de la Carretera a Masaya. En realidad son dos casas unidas. La vegetación del patio apenas amortigua el bochorno de la tarde y en el corredor sólo un retrato del Ché Guevara da cuenta de la ideología de la magistrada Molina, quien preside la Comisión de Ética de la Corte Suprema de Justicia y que tiene entre sus principales propósitos dotar al Poder Judicial de un Código de Ética que tanta falta le está haciendo.
En la Corte Suprema funcionan bancadas: bancada liberal, bancada sandinista…
Mire, lo que hay son personas que tienen identidades ideológicas con los partidos políticos, porque también hay magistrados que no son ni sandinistas ni liberales.
Bueno, tal vez un caso…
No, hay más de un caso. Lo que pasa es que no son tan abiertos.
¿Quién diría usted que no es liberal ni sandinista, aparte del magistrado Vargas Sandino?
No quisiera señalar nombres, pero definitivamente que hay más de un caso… Y además varía según la coyuntura. Dependiendo de quiénes están en el poder y de la identificación que tengan con quienes están en el Poder Ejecutivo, por ejemplo.
De seis años para acá, la Corte ha votado generalmente en dos direcciones y en dos bloques bien definidos: sandinistas y liberales.
Yo le quiero decir en mi caso particular, porque sería antiético que me pusiera a hablar de mis compañeros a espaldas de ellos, mis votos no han tenido que ver nada con alguna ideología partidaria. Mis votos han sido jurídicos. Y cuando he tenido que razonar un voto lo he razonado y cuado lo he tenido que dar he asumido el riesgo, independientemente que piensen de otra manera. Independientemente que le guste al partido con el cual yo me identifico.
¿Ha votado alguna vez contra el Frente Sandinista?
Por supuesto que sí.
Deme un ejemplo.
En un juicio ejecutivo. Una de las partes era un alto militante sandinista y yo le dije que no estaba de acuerdo. Eran dos cooperativas pesqueras camaroneras y yo voté a favor de la nacional, por ejemplo.
Cuando se producen estas jugadas políticas en que los magistrados sandinistas necesitan integrar salas. ¿Usted ha integrado salas?
Sí, pero ha sido porque el mismo estatuto de la Corte Suprema de Justicia lo faculta y lo establece. Por ejemplo, en una de las circunstancias, la única que se ha dado, nos llamaron a mantenernos a todos en la oficina por si acaso era necesario integrar sala. Yo me quedé obviamente, porque el presidente de la sala estaba diciéndonos que teníamos que quedarnos, por si acaso alguno de los titulares no estaba. Los titulares no se encontraron y entonces me llamaron a integrar. Una única vez.
Pero usted sabe que son acciones de contenido político muy grande. Generalmente terminan integrando sala sólo sandinistas.
Sí, pero el hecho que sean de contenido político ideológico no significa que no se deba resolver. Porque todas las causas se tienen que resolver.
Yo le preguntaba esto, porque usted está dirigiendo la elaboración de de un Código de Ética en el Poder Judicial y desde la población vemos que la política se ha adueñado de un órgano que debería funcionar como juez… ¿Cuánto se ha involucrado usted en esto que la población ha condenado tanto?
Yo puedo pasar una auditoría. Mi vida personal es ética. Mi vida profesional es ética. No me he lucrado jamás del cargo. Para tener esta casa tuve que hacer un préstamo el cual estoy pagando, no tengo cuentas de ahorro en ningún banco. Tendré 40 mil córdobas en Banpro, que es donde nos pagan. Pero ese es todo mi capital. Ni uno de mis hijos tiene casa propia. Yo puedo levantar mi frente en alto, sin avergonzarme de que efectivamente mi ideología es sandinista, aunque no milito activamente en el partido.
Cuando hablamos de un código de ética, ¿de qué problemas éticos estamos hablando?
Absolutamente de todos. El Código no va a ser una panacea para resolver la problemática del Poder Judicial, pero el Código puede influir. Si ahorita no tenemos un código de conducta que nos diga qué es lo bueno y qué es lo malo, el funcionario de justicia obviamente puede creer que está actuando éticamente porque no hay una norma conductual que le diga por dónde tiene que ir.
Hay situaciones en que el simple sentido común dice que una conducta es antiética. Por ejemplo, hace poco vimos al magistrado Francisco Rosales en televisión, acusando a un candidato, con un expediente. Yo no he estudiado Derecho, pero a todas luces me parece antiético ese comportamiento…
Sí… No me gustaría entrar a analizar la conducta del magistrado Rosales. Porque me parecería que también estoy actuando con una falta de ética total. Yo miré el programa y si usted me pregunta si yo hubiera hecho eso, yo le digo: No, no lo hago. Ligia Molina no lo hace.
Hay 600 mil dólares que se perdieron en las oficinas de la Corte Suprema…
Ese es otro caso que no me gustaría abordar. ¿Por qué razón? Porque ya fue juzgado y sentenciado por la Corte. Ponerme a emitir criterio sobre una cosa que ya pasó…
Doctora, yo no le pido que juzgue de nuevo el caso. Estamos hablando de acciones éticas y antiéticas…
A mí me parece que esas conductas son las que no se deben dar. Porque el juez no sólo debe ser honesto sino que además debe aparentarlo. La percepción que tiene la población del Poder Judicial es negativa. Pero muchas veces esa percepción esta súper elevada. Cuando nosotros decimos “todo el Poder Judicial” estamos llevándonos hasta a aquellos funcionarios que se sacrifican en aras de la función que le ha sido encomendada. Es incorrecto. Si usted sabe que yo he cometido un delito, dígalo con nombre y apellido. Investigue a la Ligia Molina y se va a dar cuenta que no es tan así como se dice. Nosotros vivimos de un salario. Ni siquiera ganamos los cinco mil dólares que dicen que ganamos. Yo gano 73 mil córdobas, con el 22 por ciento de antigüedad.
¿No considera usted que la excesiva politización sea el principal problema del Poder Judicial?
El principal no es, pero es uno de los problemas.
¿Y desde ese Código de Ética cómo piensan abordarlo?
Cuando hablamos de principios universales de la ética judicial: la independencia, la autonomía, el respeto, la dignidad… El Poder Judicial no sólo es el Poder Judicial de los partidos políticos, sino de toda la sociedad.
¿Y qué le hace pensar que los partidos políticos van a querer perder el control del Poder Judicial? Hasta ahora ha sido un instrumento muy eficiente para sus intenciones políticas. Y ellos son quienes eligen en la Asamblea Nacional.
Porque se manifestó la voluntad… Nosotros presentamos el proyecto de Ley de Carrera Judicial y el proyecto de Ley Orgánica del Poder Judicial y los dos proyectos fueron aprobados por la Asamblea Nacional. Es posible que en este momento la aplicación de la Ley de Carrera Judicial no sea tan efectiva, porque ni siquiera tenemos el presupuesto para echarla a andar. Pero si el próximo gobierno nos otorga el presupuesto que demandamos para echarla a andar eso se va a caer por su propio peso.
¿Y una vez que eso suceda, ya no veremos a magistrados de la Corte enjuiciando en televisión a sus adversarios políticos?
Es posible que lo vea también, y se arriesga a un señalamiento de sus compañeros. Yo realmente no sé cuál fue la lógica del doctor (Francisco Rosales)… Tal vez simplemente denunciar unos hechos que él conocía…
Que no es normal en un juez.
Yo no lo hubiera hecho.
Tampoco es normal que un magistrado ande buscando las firmas para una sentencia de la Corte.
Aquí, periodistas, poder económico, iglesia, los diferentes poderes del Estado, la sociedad civil, cuando tienen un caso en la Corte Suprema procuran el apoyo de algún magistrado que les es afín. Eso ocurre no sólo en Nicaragua. Otros casos se dan en que usted es el abogado, llega a donde el magistrado, no hace pasar a la parte, y cuando sale le dice que el magistrado o el juez le pidió tanto. Y tal vez no le ha dicho nada.
¿Cuándo vamos a ver un cambio en el comportamiento de los funcionarios del Poder Judicial?
Yo creo que todos los días. El Poder Judicial ha hecho grandes cosas. De cien casos que sacan los juzgados es posible que un caso sea el que tiene una debilidad.
Pero esos “unos” son bastante simbólicos y de mucha trascendencia. Le voy a poner otro ejemplo: el juicio al doctor Alemán. Independientemente que yo no pongo las manos en el fuego por su inocencia, es evidente que se ha sometido a un manejo político su caso.
Es evidente.
Y hay un partido sacándole provecho…
Los dos partidos le están sacando provecho. No voy a negar lo que es una realidad.
Yo le podría mencionar diez casos aquí mismo, de jueces propietarios que por distintas razones abandonan un juicio, entra el suplente y da una sentencia disparatada, y así alguien que mató a sangre fría resulta inocente, o el juez suplente no vio ninguna de las pruebas que demostraban el robo de alguien…
No hay que decir el Poder Judicial es corrupto. No. Hay que decir el juez tal cometió tal delito y vamos a denunciarlo hasta el final, y que se tome una medida en contra de ese juez.
Magistrada, con todo respeto, ¿ante quién va a llevar un ciudadano esa denuncia, si en la cabeza del Poder Judicial tenemos a gente como el magistrado Francisco Rosales, generalmente del mismo partido y con muchos intereses en esos juicios?
Si es un prevaricato, usted se va a un juez y lo denuncia, porque es un delito. Lo llevo a la Fiscalía y la Fiscalía lo denuncia.
¿Cuáles son las conductas antiéticas que ocupan los primeros lugares según su sondeo?
La independencia es una de ellas, el cobro por notificaciones es otra. Existe una ley que establece qué es lo que se debe cobrar y por qué se debe cobrar. Se cobra por matrimonio, que no se debería cobrar cuando se realiza en el juzgado o se cobra una excesiva cantidad cuando se realiza fuera de la sede del juzgado… Los jueces son críticos. Por eso le digo que hay esperanza.