- Se mantiene alta la producción de la cocaína
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El gobierno de Álvaro Uribe aumentó la erradicación de cultivos ilícitos y la extradición de colombianos, comprometiendo a Colombia en una cruzada contra el narcotráfico en respuesta al apoyo millonario de Washington, pero sus resultados no se reflejan en la producción de cocaína.
En su campaña para las elecciones presidenciales del domingo, Uribe —favorito en los sondeos para ganar un segundo período—, ha prometido mantener su estrategia antidrogas.
Sus más cercanos rivales, el izquierdista Carlos Gaviria y el liberal Horacio Serpa, han cuestionado los resultados de esa lucha y lo han acusado de ceder la soberanía a Estados Unidos en el tema.
Las críticas se refieren especialmente a la entrega de 402 colombianos para ser juzgados en el exterior, más del 95 por ciento de ellos en Estados Unidos, cifra que según Uribe dijo en una entrevista televisiva el martes, demuestra la voluntad del gobierno de acabar con los narcotraficantes.
Pero la oposición señala que esta dureza no ha sido igual con todos los responsables del tráfico de drogas y subraya que el gobierno de Uribe ha sido benevolente con algunos capos que en los últimos años aparecieron al frente de los grupos paramilitares de extrema derecha.
“El Presidente ha sido muy benigno con esos narcotraficantes”, señala Horacio Serpa, al recordar que Uribe suspendió la extradición de varios de estos jefes, con quienes negoció la desmovilización de 30,000 combatientes.
En cuanto a los cultivos de hoja de coca, tanto el gobierno de Uribe como Estados Unidos reivindican una disminución del área sembrada, que atribuyen a la cooperación bilateral en el marco de la cual Washington ha entregado a Bogotá más de 3,300 millones de dólares desde 2000.
Sin embargo, las cifras exactas de esa disminución no coinciden. Para el Ministro del Interior y Justicia, colombiano Sabas Pretelt, los cultivos de hoja de coca se redujeron de 160,000 hectáreas en 2000 a 80,000 en 2005.
Pero en abril un informe de la Oficina estadounidense de Política Nacional de Control de la Droga (ONDCP), dijo que en 2005 el área cultivada con hoja de coca era de 144,000 hectáreas, según sus mediciones satelitales.
Washington y Bogotá justificaron esta diferencia señalando que ahora se monitorean áreas que antes no eran vigiladas.
Haya disminuido o no el área cultivada, Colombia sigue conservando el primer lugar en la producción mundial de cocaína, según los estimativos de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), en su informe de febrero.
De acuerdo con diversos estimativos, la producción sería de unas 430 a 550 toneladas anuales.
El experto colombiano de la JIFE, Camilo Uribe, señala que pese al aumento de las fumigaciones y erradicación de cultivos “cerca del 80 por ciento del clorhidrato de cocaína que se comercializa en el mundo es procedente de nuestra exportación”.
Pretelt atribuye ese hecho a que los narcotraficantes han elevado en un 25 por ciento la productividad de cada hectárea sembrada con coca.
Para el sociólogo Ricardo Vargas, experto del grupo de estudios sobre el narcotráfico Acción Andina, la estrategia ha fracasado porque “el Estado no ha establecido una diferencia entre lo que son los grupos productores y los grupos armados”.
“El manejo que se le está dando al problema lo está agudizando, porque a los campesinos se les confunde con guerrilleros”, señaló.