Evidentemente, la actuación del Gobierno afecta los resultados económicos de cualquier país.
Las políticas acertadas incrementan el crecimiento y las políticas inapropiadas lo hacen más lento y hasta pueden retrasar el desarrollo por décadas. Los buenos resultados económicos obtenidos a pesar de los choques adversos o aprovechando el entorno favorable, se deben a que los países han sido capaces de crear un conjunto de políticas conducentes a la estabilidad y al crecimiento.
Para un país como Nicaragua empobrecido, endeudado y sujeto a los precios mundiales cambiantes es todavía más perentorio implementar políticas acertadas, precisamente para minimizar los costos severos de entornos desfavorables.
Los países ricos pueden desperdiciar recursos y desatender el ahorro y la inversión por algún tiempo, mientras que los países pobres como Nicaragua no podemos darnos el lujo de hacer eso. A pesar de la dura experiencia aprendida de los gobiernos anteriores, de nuevo escuchamos las presiones populistas para reclamar con estridencia, incrementos en los salarios nominales, controles de precios, mayores subsidios más rebajas tributarias, más crédito y protección, sin indicar cómo se financiarán sólidamente esas medidas.
No existen medidas fáciles para alcanzar los objetivos básicos de prosperidad, equidad, estabilidad y continuidad, los nicaragüenses no queremos solamente sobrevivir, queremos mejorar nuestro nivel de vida, al crear un entorno para desarrollar los recursos del país. La prosperidad económica debe llegar a todos sin excepción, correspondiendo al Gobierno una función ineludible de justicia social.
Ciertamente, la falta de equidad invita a la inestabilidad política y puede perjudicar los resultados económicos. Nuestro Gobierno trata de disponer los medios adecuados para garantizar la equidad simultáneamente con la prosperidad, algo que nunca ha ocurrido en el pasado.
Un relajamiento de la disciplina fiscal y un manejo inadecuado del tipo de cambio, puede costar muy caro.
Estamos conscientes de que el éxito del programa económico depende fundamentalmente del consenso y participación de los diferentes sectores económicos, políticos y sociales.
En este sentido se está desarrollando una intensa labor para que con el apoyo de la comunidad internacional, a través de un flujo estable de cooperación altamente concesional, destinado a financiar los (proyectos) programas sectoriales puedan complementarse los esfuerzos que nos permitan alcanzar el crecimiento del producto per cápita, elevando el nivel de vida de los nicaragüenses y además, aumentando el ahorro interno para depender cada vez menos de la ayuda internacional.
Nuestra historia como nación independiente posee algunos rasgos cuya permanencia define su identidad cuando se mira nuestra vida independiente, es posible que la confrontación ha prevalecido por sobre el entendimiento y la exclusión por sobre la integración. Debemos ser críticos de nuestra historia porque necesitamos aprender de ella. Por ello, hoy día estamos empeñados en la construcción de consensos estables en pos de las grandes metas nacionales. Consolidar la democracia y lograr un crecimiento económico sostenido con justicia social es el gran desafío de nuestro Gobierno. El respeto al derecho y a las instituciones no se improvisa. Es fruto de un largo aprendizaje histórico.
Nicaragua es hoy una sociedad plural donde conviven distintas instituciones, culturas, ideologías, partidos políticos, organizaciones sociales. Para que cada una de ellas sea respetada en sus derechos y pueda desarrollarse libremente, se requiere de un entendimiento general sobre nuestras normas básicas de convivencia. No se trata de uniformar a la sociedad ni a los partidos. Se trata, por el contrario, que cada uno tenga el derecho a profundizar su propia identidad. Hay que buscar consensos para avanzar sin ruptura en la tarea de integrar a la sociedad nicaragüense, compartamos el desafío de impulsar en nuestra Patria una sociedad integrada. Ello significa derrotar la pobreza, vencer el abismo entre ricos y pobres, lograr para todos los habitantes posibilidades de una vida buena, esta es la tarea que ahora reclaman todos los nicaragüenses.