Los compañeros de fórmula de los candidatos presidenciales —como se les dice a los aspirantes a la Vicepresidencia de la República—, han adquirido una singular significación en la campaña electoral de este año, la que de hecho ya está en desarrollo y debe desembocar en los comicios del próximo noviembre .
Este aumento de la importancia que tiene la escogencia de la persona que aparezca en la boleta electoral como candidato a la Vicepresidencia de la República, se debe sin duda a las presiones que distintas fuerzas nacionales e internacionales han estado ejerciendo sobre los partidos PLC y ALN-PC, a fin de que se unan alrededor de una sola fórmula de candidatos a Presidente y Vicepresidente de la República. Esto para impedir que Daniel Ortega y el FSLN ganen la próxima elección presidencial, una sombría posibilidad que ha aumentado mucho después que Arnoldo Alemán y el mismo PLC le facilitaron al caudillo sandinista, mediante el pacto libero-sandinista, la posibilidad de alcanzar la Presidencia de la República con sólo el 35 por ciento de los votos válidos.
Como consecuencia de las presiones y negociaciones antes mencionadas, el doctor José Antonio Alvarado, quien pretendía ser candidato presidencial e inclusive ganó la elección primaria en su partido Apre, tuvo que conformarse con ser el compañero de fórmula del doctor José Rizo Castellón, quien es el candidato presidencial del PLC y de su caudillo, Arnoldo Alemán Lacayo.
Por su parte, el candidato de la alianza ALN-PC, Eduardo Montealegre, fue presionado fuertemente para que aceptara ser compañero de fórmula de Rizo en el PLC, en vez de Alvarado; al mismo tiempo que también el PLC fue a su vez presionado para que aceptara una fórmula al revés, o sea de Eduardo Montealegre como candidato presidencial y José Rizo como candidato vicepresidencial.
Esas presiones han fracasado hasta ahora, pero según fuentes vinculadas a los centros de poder fáctico que están interesados en unir a todo costo al PLC y a la ALN-PC alrededor de una sola boleta presidencial, no se les debe descartar todavía. Falta mucho camino por recorrer hasta cuando ya no sea posible hacer sustituciones de candidatos. Y por lo tanto, aún hay tiempo de que, por ejemplo, el doctor Rizo sea obligado a desistir de sus aspiraciones presidenciales para acompañar como candidato a la Vicepresidencia de la República a Montealegre, o al revés. Al fin y al cabo, como suelen decir los diplomáticos extranjeros, en Nicaragua todo es posible.
Como sea, el caso es que la candidatura vicepresidencial adquirió en esta oportunidad una gran importancia. Y hay que reconocer que independientemente de lo que piense o pudiera pensar cada quien acerca del doctor José Antonio Alvarado, por ejemplo, no se puede negar que es un excelente candidato presidencial para los seguidores del PLC. Y lo mismo se puede decir, sin duda, del doctor Edmundo Jarquín Calderón, quien acompaña como candidato a la Vicepresidencia de la República al candidato presidencial de izquierda no sandinista, Herty Lewites Rodríguez.
De manera que Eduardo Montealegre y la alianza electoral que lo postula como candidato presidencial, tienen el reto de escoger como compañero o compañera de fórmula a una persona de reconocidas cualidades personales y políticas; esto independientemente de que siempre es importante hacer la mejor escogencia posible del compañero de fórmula, pues como muy bien se sabe así como hay candidatos a la Vicepresidencia de la República que empujan hacia arriba y pueden ayudar a ganar una elección, también los hay que por ser ilustres desconocidos o tener dudosos antecedentes más bien empujan hacia abajo y hacen perder la elección presidencial.
Lo cual se aplica también al caso de los aliados que escogen aquellos partidos y candidatos que, siendo potencialmente ganadores de una elección presidencial y/o parlamentaria, por juntarse con grupos políticos de mala reputación y peores antecedentes echan a perder la oportunidad de alzarse con la victoria en una justa electoral.