Cannes adoptó un férreo dispositivo de seguridad para proteger a centenares de estrellas, productores y personalidades internacionales que comenzaban a llegar ayer a la Costa Azul francesa para asistir al festival cinematográfico más famoso del mundo.
Cerca de un millar de policías fueron desplegados en un operativo de seguridad que se mantendrá durante los doce días de la 59na. edición del Festival de Cine de Cannes, que recibió ayer el controvertido filme El Código Da Vinci, en la víspera de su inauguración oficial.
El dispositivo no tiene “nada de excepcional este año”, según Claude Serra, subprefecto a cargo de la coordinación de seguridad.
Cuatro compañías y media de CRS (policía antidisturbios francesa), que totalizan unos 500 de este cuerpo de élite, serán especialmente destinados a los alrededores del Palacio donde se realiza el festival.
Asimismo, la policía municipal incrementará su presencia en las calles con 150 agentes, y la vigilancia por videocámaras también fue reforzada: tres operadores vigilan las pantallas día y noche, en lugar de dos y sólo durante el día en tiempos normales. De las 125 cámaras con que cuenta Cannes, el 40 por ciento están instaladas sobre el bulevar de la Croisette.
MÁS POBLACIÓN
Durante el Festival, la población de la ciudad se triplica pasando de 70,000 a 200,000 habitantes, y se duplican la pequeña y mediana delincuencia, según estadísticas de la Policía, que recuerda que las personalidades y la multitud interesan a la delincuencia habitual de la ciudad o a la que está de paso.
Como cada año, la circulación sobre el célebre Croisette va a ser progresivamente prohibida para permitir cada día la llegada de vehículos oficiales hasta las escaleras del Palacio del Festival.
Se aguarda, además, la realización de pequeñas manifestaciones, entre ellas, una acción simbólica hoy, cerca de las escaleras del Palacio, para recordar que “además de la apertura del Festival, el 17 de mayo es también el Día Internacional de Lucha Contra la Homofobia”.