- La urgente reforma tributaria que Pacheco no logró, la ratificación del DR-Cafta pese a la oposición de los sindicatos, y el aumento del gasto social, son los tres principales desafíos del nuevo Presidente de Costa Rica, dice este analista, quien desea que haya química entre Arias y el futuro Presidente de Nicaragua
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Alberto L. Alemán
Jaime Ordóñez es un analista y consultor costarricense, de origen nicaragüense. Hoy dirige el centro Estudios Para el Futuro, en San José. Su trabajo de consultor le trae más de una vez al año a Nicaragua.
Manifiesta una cierta confianza en que dada la experiencia política de Arias y su reputación personal, logre hacer pasar en la Asamblea Legislativa el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos, o DR-Cafta.
En este tema, el asunto más espinoso es la apertura de las telecomunicaciones a la privatización y a la inversión extranjera y sin él, quizás el DR-Cafta ya habría sido aprobado, dice Ordóñez.
Está de acuerdo con que debe reformarse la nueva ley migratoria tica, por ser “draconiana y restrictiva” y dice que habrá que esperar la elección del nuevo Presidente de Nicaragua para avanzar en nuevos derroteros de la relación bilateral, esperando que “haya química” entre éste y Arias.
En medio del calor y en un momento muy soleado, conversamos con Ordóñez por una media hora a orillas de la piscina del Hotel Seminole, en Managua.
Leyendo la prensa costarricense, la impresión que queda es que los cuatro años de Abel Pacheco son un tiempo perdido. ¿Qué opina?
Sí, hay una sensación de estancamiento en el país. Sin embargo, creo que las causas son dobles. Por un lado, efectivamente, las primeras son falta de habilidad política de don Abel y sus ministros que tuvieron poca capacidad de acción. Esas son causas de orden subjetivo político.
Pero también hay objetivas: era un gobierno sin mayoría legislativa, y un gobierno entrampado en una coyuntura de decisiones muy complejas, donde el Tratado de Libre Comercio (el DR-Cafta) y la reforma tributaria, prácticamente consumieron tres años desde el punto de vista del debate legislativo, y del debate en medios de comunicación.
Hay cosas que usted ve como logros?
Creo que hay algunos logros puntuales, en materia de salud, de educación pública, pero me da la impresión que fue un gobierno que realizó pequeñas reformas en algunas áreas, pero quedaron pendientes las grandes reformas. Para usar una metáfora, escribió con letra menuda pero quedaron pendientes las letras grandes.
¿Cuáles son las letras grandes?
En primer lugar la reforma tributaria, el más importante de todos los problemas, inclusive por encima del TLC (DR-Cafta). Costa Rica, por diversas razones históricas, necesita aumentar su recaudación como parte del PIB, de un 13 por ciento a, al menos, un 19 por ciento – 20 por ciento. Incluso la demanda social (…) es uno de los sistemas de educación y salud públicas históricamente más desarrollados de América Latina. Que no sólo tiene una demanda interna costarricense, sino también de la migración: de nicaragüenses, de colombianos, etc.
Y de este gran tema depende que la agenda complementaria al (DR-Cafta) sea efectiva. Sin una reforma tributaria integral en Centroamérica no hay agenda complementaria .
La segunda gran medida pendiente que tendrá que enfrentar el presidente Arias, es el Tratado de Libre Comercio, donde me da la impresión de que el presidente Arias habla con una posición más decidida de aprobarlo, pero creo que en el proceso de discusión legislativa probablemente tendrá que negociar muchos aspectos. Los aspectos más evidentes parecen ser la apertura en telecomunicaciones, donde habrá que negociar plazos de apertura, características de la negociación, el tema de las autoridades reguladoras (la Aresep en Costa Rica, que regula precios y calidad de servicios públicos) que es un tema poco y mal trabajado en el TLC.
En tercer lugar, el tema de las medicinas genéricas, que es vital. Buena parte de la competitividad de la Caja Costarricense del Seguro Social (la CCSS, equivalente del INSS) depende de una amplia oferta en medicinas genéricas.
Y en cuarto lugar, será un tema esencial que tiene que ver con los mecanismos de solución de controversias.
Creo que los tres grandes retos de la administración Arias serán: el tema tributario fiscal, el Tratado de Libre Comercio, y en tercer lugar la inversión social, Costa Rica necesita subir en unos 2 ó 3 puntos del PIB su inversión social. Además de la vital reforma en infraestructura, carreteras, etc.
En cuanto al DR-Cafta, ¿no es una desventaja que el mandato de Arias no sea tan categórico? Ganó con un uno por ciento de ventaja apenas. La otra mitad de los que votaron lo hicieron a favor de Ottón Solís, quien proponía revisar el tratado.
Digamos que Arias entra al poder con una discusión alrededor del tema, lo cual supone un mandato que obliga, que parece obligar a la negociación. Arias es un político muy experimentado, de una gran capacidad para realizar acuerdos y negociación política, legislativa, y me da la impresión de que va a lograr tener una presencia mayor a lo que fue el resultado electoral. Tiene mucha fuerza, mucho empuje.
Sin embargo no debería perder la perspectiva de que Costa Rica es un país todavía muy keynesiano, muy neo-keynesiano, es decir que cree en el modelo del Estado benefactor, y un poco ha sido así históricamente en las últimas 4 ó 5 décadas.
¿Cuánta fuerza real pueden tener los sindicatos y todos aquellos movimientos opuestos a la ratificación del DR-Cafta?
Yo diría que es relativo, Alberto. Depende del tema, creo que el sindicato más combativo en esto es el de telecomunicaciones, el del ICE. De parte de ese sindicato y muy probablemente del sindicato de la CCSS sí es posible esperar una reacción importante y una contención. Los otros sectores productivos no tienen sindicatos importantes. Es decir, la principal traba para la aprobación del tema del TLC en Costa Rica es, sin duda, el tema de las telecomunicaciones.
Si Costa Rica no se hubiese metido a ese capítulo, muy probablemente el TLC habría sido ratificado. Pero allí hay un gran problema que tiene que ver con el imaginario social costarricense. El ICE históricamente fue considerado por muchos sectores de la población, una de las instituciones más exitosas de América Latina en su campo…
Y aún sigue siendo rentable, ¿no?
Sigue siéndolo, es una institución muy rentable para el país y es una institución que tiene los índices de cobertura eléctrica, de telefonía estática, telefonía pública, de los más altos en América Latina, inclusive compiten con Europa en algunos casos. Entonces me da la impresión que el tema de mayor discordancia, polémica, va a ser el tema de las telecomunicaciones.
¿Podemos esperar grandes marchas cuando el tratado llegue a la Asamblea Legislativa, protestas como cuando Miguel Ángel Rodríguez quiso privatizar el ICE?
Habrá que esperar a ver qué pasa. Una solución inteligente del gobierno de Arias podría ser plantear una reserva o una cláusula de interpretación para el anexo al capítulo 13, que es el de telecomunicaciones. Sería una muestra de cintura política, de flexibilidad del presidente Arias, porque muy probablemente logra darle la vuelta a la negociación si efectivamente en es tema específico muestra flexibilidad.
Antes de su toma de posesión, Arias dijo que iba a buscar reformar la nueva ley de migración que permite la expulsión de indocumentados sin órdenes judiciales. ¿Pasará la reforma en el parlamento?
Sí, tengo la impresión de que el presidente Arias tiene razón, me parece que la legislación que se propuso es una legislación draconiana, hay que bajarle los mecanismos restrictivos y creo que Arias va a lograr eso.
Lo curioso es que se aprobó el año pasado, en año electoral, y muchos de los diputados de Liberación, el partido de Arias, votaron a favor de esa reforma, ¡y ahora se supone que son quienes deben aprobar el cambio!
Me da la impresión de que mediaron razones electorales en ese momento. Y probablemente en estos momentos, ya con la mente más fría y recapacitando (la cambien). Las relaciones de Nicaragua con Costa Rica son de ventaja mutua y recíproca, sin duda, eso debemos tenerlo muy claro. Los costarricenses nos apoyamos de los nicaragüenses, mano de obra, apoyo laboral, e incluso hasta la dinámica humana de Costa Rica ha cambiado mucho después de 15 años de migraciones.
Es una sociedad, como el otro día comentábamos con Sergio Ramírez en San José, que es más dinámica, más mezclada, más vibrante hoy día. Aparte de que te lo digo yo, que soy tico-nicaragüense como vos sabés, y Nicaragua se beneficia sin duda, hay una relación comercial, hay negocios comunes entre sectores empresariales muy dinámicos, creo que son relaciones que lejos de cortarlas, (más bien) hay que fortalecerlas.
¿Y qué otras propuestas en temas migratorios podría dar Arias?
Me parece que el presidente Arias va a tratar de explorar en conjunto con el gobierno nicaragüense, con empresarios costarricenses, una idea que me parece apasionante.
Es crear no un régimen de zona franca, pero como una especie de zona productiva de alto nivel en los alrededores de Rivas, en algún lugar del sur de Nicaragua, donde pueda ser de alto interés traer tecnología extranjera, trayendo apoyo de organismos internacionales, buscando joint ventures con empresas extranjeras, donde los empresarios (de los dos países) y los dos gobiernos se beneficien del proceso. ¿Por qué a Costa Rica le interesa?
Sin duda es un inhibidor migratorio, si se logra crear acá muchos de los puestos de trabajo (que los inmigrantes nicas buscan allá), que le genere impuestos a Nicaragua, que le genere beneficios de capital a Nicaragua, pero que no sólo inversionistas de los dos países sino de otros lugares se (interesen). Creo que Nicaragua tiene las condiciones para eso. Es un país que ya ha logrado cierta racionalidad política, poco se va avanzando en el tema de seguridades jurídicas, laborales, cuesta pero hay avances.
¿Descartaría que el tema de la navegación del río tenga incidencia? Está en la Corte Internacional de Justicia….
Sí, eso está en la Corte. Vamos a ver cuál es la química que se logra después de las elecciones de noviembre. Porque podría ser que se logre una nueva química entre el presidente Arias y el próximo Presidente de Nicaragua, que logre resolver el asunto sin que tenga final judicialmente en La Haya.
Da la impresión de que en Costa Rica es aceptable la idea de que aún el diferendo pueda arreglarse bilateralmente.
Bueno, vamos a ver, la situación es litigiosa. Esa es la realidad (…) Costa Rica ha sido un país negociador, en su historia política de los últimos 150 años, incluso parte de la idiosincrasia es tratar de negociar todo: en la vida familiar, política, institucional. No obstante que existe este pleito en La Haya, tengo la impresión (que) Costa Rica siempre estará dispuesto a negociar. Habrá que esperar al próximo gobierno nicaragüense.
¿Cuánto avanzará Costa Rica en el tema de la integración con Arias? Es muy reticente. La Unión Europea negociará un acuerdo de asociación con Centroamérica, pero exige la unión aduanera.
La información que tengo es que el gobierno del presidente Arias va a trabajar muy activamente en el tema de la institucionalidad centroamericana. Va a integrarse (al resto) en todo este proceso de revisión del SICA, del Parlacen, de la Corte Centroamericana de Justicia, de las competencias de la SIECA, va a tratar de hacer un papel muy activo. Yo estoy convencido de que ya va siendo hora de que Costa Rica presente un candidato para la Secretaría General del SICA, lo cual sería una muestra clarísima del interés político de Costa Rica de formar parte del proceso de integración.
Hay algo que se debe recordar: no puede haber integración institucional si no existe un mercado común económico dinámico y fuerte. Eso lo demostró Europa. Costa Rica necesita avanzar en el tema aduanero, lo cual es complejo, lo que obliga a una gran cantidad de avances no sólo en legislación, sino también en procesos económicos, técnicos, y yo creo que esa lógica de que lo económico precede a lo institucional-político, Costa Rica la tiene clara. Veo al presidente Arias con una dinámica bastante fuerte en ese campo.
¿Se integrarán al Parlacen, la Corte Centroamericana de Justicia?
Costa Rica históricamente ha dicho que en algunas instituciones como el Parlacen y la Corte no tiene mucho sentido participar si son muy débiles, si no tienen un marco real de competencia como hoy en día. Pero creo que a Costa Rica le ha llegado el momento de meterse a transformarlas y pedir participación transformándolas. Tal y como están, no tiene mucho sentido.
El propio presidente Oscar Berger en Guatemala está poniendo en duda la participación de su país en algunas instituciones que no tienen mucho sentido.
Pero me da la impresión de que hay una nueva etapa y el gabinete de Arias tiene vicepresidentes como Kevin Casas y Laura Chinchilla que son gente muy moderna, de otra generación, muy clara de la importancia de Centroamérica. Veo a Costa Rica más cerca de Centroamérica ahora.