- Hace 21 años se construyó esta presa para resolver la necesidad de riego de las plantaciones de caña del Ingenio Victoria de Julio y para la generación hidroeléctrica, ahora las autoridades de Teustepe y las comunidades aledañas pretenden explotar su potencial turístico
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será parque ecológico
CORRESPONSAL / BOACO
El cuido y la conservación de Las Canoas ha adquirido especial importancia para los habitantes de las comunidades aledañas a este embalse, ubicada a 53 kilómetros de Managua, sobre la carretera a El Rama.
Y es que en la presa y sus alrededores existe una diversidad de flora y fauna, además de ser la principal reserva de agua en el departamento de Boaco, lo que permite a los comunitarios desarrollar la pesca artesanal de mojarras y guapotes para el autoconsumo y venta local, lo que le da una importancia socioeconómica, paisajística, ecoturística y productiva.
POBLADORES CUIDAN SU PRESA
En la protección de Las Canoas participan los pobladores de las comunidades aledañas al embalse, como El Boquerón, La Empanada, Los Ventarrones, La Concha y El Caracol, así como propietarios privados, ubicados en los linderos del área, quienes se han unido y han conformado una asociación de defensores del lago Las Canoas, cuya función es funcionar como guardaparques voluntarios, con el fin de proteger el área que muy pronto será declarada Parque Ecológico Municipal.
Róger García, dijo que Las Canoas tiene mucho potencial, por eso el pasado 18 de diciembre se organizó una competencia de lanchas de remo, para promover la actividad como un atractivo turístico, en la cual participaron unas 500 personas de las comunidades vecinas.
“Vale la pena conservar esta actividad que se ha hecho en dos ocasiones, la cual consiste en reunir a un grupo de personas de las comunidades colindantes como un movimiento comunitario por conservar la presa, por ejemplo, en el evento participaron pobladores de La Empanada, El Caracol, Los Ventarrones y Santa Isabel”, aseguró García.
Juan Membreño, comunitario de la zona, cuenta que en la parte más ancha se hace la competencia de cruzar de lado a lado el lago, en pequeños botes de remo y se entrega premios a los ganadores. “Con esto se pretende impulsar el turismo y darle más vida al embalse”, afirma.
INVERSIONES APUNTAN HACIA EL TURISMO
Alrededor del área de la presa, sobre la vía, algunos extranjeros de origen canadiense, alemanes, entre otros han realizado algunas inversiones. “Han comprado pequeñas propiedades para construir quintas, viviendas y algunos hoteles en el futuro, de igual manera, han surgido algunos negocios a lo largo de la presa, para atraer a los turistas”, comenta García.
Al otro lado de la presa existen alrededor de treinta pequeñas propiedades ganaderas donde se manejan aproximadamente unas dos mil reses, por ambos lados, “se mira el desarrollo, por eso vale la pena proteger y cuidar la presa y declararla parque ecológico municipal”, recomendó el poblador.
Juan de la Cruz Membreño Valle, nativo del antiguo poblado de Las Canoas, propietario del restaurante Brisas del Lago, dijo que ofertan a los turistas el pescado frito como plato típico, cuyos precios oscilan entre los 20 y 60 córdobas, dependiendo del tamaño.
Consideró que es muy importante darle mantenimiento, aseo y reforestar la zona para hacer el lugar más atractivo para los visitantes.
Relató, que el año pasado cuando se secó la laguna, ocasionó pérdidas a los dueños de negocios y habitantes de las comunidades aledañas, porque se murieron los animales y “al ver el charquito de agua la gente no aparece”.
LANCHAS Y MOTOS ACUÁTICAS
“Tenemos la idea de ampliar el negocio hacer unas gradas para que los clientes bajen a la laguna, construir un pequeño muelle y poner inicialmente dos lanchitas y unas motos acuáticas, para darle más atractivo y hacer visible el embalse, estamos en ese proyecto que pretendemos concretarlo”, aseguró el empresario.
La mayoría de gente que antes vivía en el caserío Las Canoas, se dedica a la pesca para ayudarse y otros viven de sacar leña, destaca el poblador de la comunidad de Zinica.
Ana María Valdivia, quien tiene más de sesenta años de vivir en el caserío de La Concha, asegura que a raíz de que se secó la presa —el año pasado— son pocas las personas que ahora se dedican a la pesca, ya que la mayoría de peces no sobrevivieron a la sequía. Sólo la gente de El Boquerón y El Ventarrón viven de la pesca.
“La mayoría de personas que viven en los alrededores de la presa, viven de comprar y revender leña, asimismo, sucede con la miel de abeja, se compra para revender, de la ganancia vive uno”, apunta Valdivia.
Relató, que en los tiempos del viejo poblado de Las Canoas, antes que se construyera la presa, había más negocios, “ahora está difícil ganarse la vida, aquí vivimos del pellizco, lo que me gano en el día me lo como”.