- Podría no pelear en el resto del año
“el matador” parece tener un futuro averiado
Desde LAS VEGAS
Un buen momento para reflexionar. ¿Qué le espera a Ricardo Mayorga? ¿Cuál será su próximo paso?
“No peleará más este año”, me dice su entrenador y cuñado, Luis León, sin estar claro de lo averiado que ha quedado el futuro inmediato del púgil.
“Las manos bendecidas” a que se refiere con una inmensa gratitud doña Miriam, su madre, tienen que seguir activas como factor de producción, y por lo tanto, no pueden pararse mucho tiempo, sobre todo, si el soporte económico necesita fortalecerse urgentemente.
El primer paso tiene que ser la revisión de su relación con Don King.
No hay duda que Mayorga debe estar interesado en reconstruirla, aún admitiendo que algunas heridas permanecerán abiertas.
King, un hombre hecho a la medida para este negocio, no va a soltar a Mayorga. En medio de la crisis imperante en el boxeo mundial, el pinolero todavía tiene que ofrecerle a un manejador-promotor.
KING PIDE REVANCHA
Se dice que King habló de gestionar una revancha. ¿Para qué? ¿Hay alguien interesado? No, eso no tiene sentido, y King —obligado a ser más astuto de lo que naturalmente es— deberá dirigir sus esfuerzos en otra dirección.
Una vez restablecida adecuadamente aunque a regañadientes la relación con King, como lo hicieron Tyson, Chávez, Trinidad y Finito entre tantos, hay que fijar objetivos, encabezados por la posibilidad de volver a disputar el cinturón.
De inmediato, hay que saltar al equipo de apoyo. ¿Es él funcional? ¿Cuenta con el personal requerido? ¿Qué modificaciones deben aplicarse?
Lo mejor de Argüello era su equipo. Claro, con jefes como “El Curro” Dossman, “El Cuyo” Hernández o Eddie Futch. Con un manejador con excelente sentido práctico y consciente de lo que era necesario invertir, como Eduardo Román, pero fundamentalmente, con el peleador sujeto a una disciplina espartana, y eficiente contribuyente a su propia causa.
Eso obligaría a un serio replanteo, y estar frente a “otro” Mayorga. ¿Es posible eso o hay que descartarlo? Si esto no ocurre, metamos nuestras esperanzas de resurgimiento en el congelador.
¿Cómo resolver tantos compromisos financieros? Es un serio problema para Mayorga, y acusa, una grave falta de administración. Siendo la vida útil del boxeador corta, sobre todo cuando se comienza a impactar tarde, hay que tener muy bien rayado el cuadro económico.
¿Alguien tiene una leve idea de cómo se manejan los ingresos de Mayorga? El que menos lo sabe, puede ser él mismo.
Con 33 años, Mayorga debe tratar de sacar el máximo provecho del tiempo que le queda entre las cuerdas. No puede seguir al garete, porque su último round lo encontrará “manos arriba”.
No puede tomarse tiempo. Tiene que proceder de inmediato, consciente, que si continúa como hasta hoy, “todo estará consumado”.