- Los Laboratorios Panzyma se han dedicado, según su propietario, a la investigación farmacéutica de lleno en Nicaragua, al punto que encontraron un medicamento para enfrentar la ceguera provocada por un hongo, pero no pueden registrarlo porque las autoridades dicen que no cumple con los requisitos
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Después de casi 40 años laboratorios Panzyma es uno de los pocos que se ha dedicado al trabajo de investigación y creación de una línea propia de medicamentos. Como grupo se han diversificado y están incursionando en otros campos como la medicina veterinaria, mejoramiento genético de ganado bovino, y alimentos balanceados.
Eigil Höijelle, propietario de los Laboratorios Panzyma, es un empresarios de origen noruego, tuvo que salir de su país al finalizar la Segunda Guerra Mundial, él mismo dice que estaba en el bando de los “malos”. “No era hitleriano, pero sí nacional socialista”, puntualiza. Esta militancia le costó el rechazo generalizado por lo que tuvo que salir con apenas 20 años hacia Argentina.
De allí salió hacia El Salvador a trabajar con la empresa de telefonía Ericksson que en la década del sesenta trabajaba en la instalación de las nuevas redes de telefonía.
De allí pasó a trabajar en Managua donde se casó por segunda vez con una especialista en Química que trabajaba en Laboratorios Rarpe, hasta que finalmente se asoció con “un genio de la farmacéutica de origen hindú” que había fundado Laboratorios Panzyma, los que finalmente compró. Está casado con una nicaragüense originaria de Chontales.
No se muestra muy convencido de las ventajas del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (DR-Cafta) por cuanto considera que aparte de no haber incentivos para la industria nacional, tampoco hay protección.
¿Cómo valora el tratado de libre comercio con Estados Unidos?
Lo primero que hay que decir es que los Estados Unidos no tiene leyes que permitan que entre la medicina de afuera. Toda medicina tiene que ser fabricada en ese país con pocas excepciones establecidas por el FDA que está por encima. De forma que la ventaja del Cafta para la industria farmacéutica no existe. Todo lo contrario, lo que han hecho es calamidades. Al negociar nosotros la entrada al Cafta pedimos que nos den diez años más de derechos de patentes pero al negociar nos dicen que se logró negociar solamente cinco años. Y por qué cinco si la ley mundial dice que no. ¿Y entonces cuál es el resultado? Que en cuanto al cáncer en Nicaragua, mueren cantidades enormes de gente que no tiene acceso a medicina, porque una medicina cuesta 1,500 córdobas. Hay gente que no gana eso en un mes y sólo van a tomar tabletas. Entonces se mueren.
Pero en el mercado hay una serie de productos genéricos, es decir ya no se trata solamente de marcas, lo que indica que el mercado ha cambiado.
Ahora estamos hablando de genéricos contra marcas. En esto hay una tendencia y es que se dice que la industria nacional no es buena. Cuando digo esto excluyo a Panzyma, estamos a otro nivel, somos los más avanzado, tenemos las medicinas más nuevas y somos los únicos que hemos revalidado las buenas prácticas manufactureras.
El Minsa (Ministerio de Salud) reconoce que estamos en el liderazgo, pero la industria nacional no ha mejorado mucho están con sus viejos genéricos, entonces si viene el DR-Cafta a la mayoría de estos laboratorios no les importa porque no tienen nada en patentes y no tienen que temer porque los vayan a sacar de la producción, como el caso del sector nuestro, que tenemos una media docena de productos. Esta es una actitud negativa porque no avanzan, y dicen que “nosotros hemos vivido de esto en los últimos 50 años y entonces lo haremos por los próximos”.
¿Cuánto están exportando?
El mes pasado y creo que este mes también tenemos como 50 mil dólares en exportación, que quizás no es mucho ahora, pero en tres años podemos llegar a los 200 ó 300 mil en exportaciones.
¿Cuáles son sus principales mercados?
Honduras es el primer lugar y tenemos 60 productos que son exportables. Tenemos unos 40 productos en Guatemala que comenzamos el año pasado y ahora estamos conversando con Luis Delgado, quien tiene una distribuidora en Dominicana y está negociando con nosotros para distribuir nuestros productos en ese país. El tiene el PPMS, que es la Píldora Para la Mañana Siguiente, para que cuando la mujer diga que lo hizo pero que no tuvieron ninguna protección. Es un anticonceptivo para después y nosotros lo vendemos a 65 mil mujeres por mes.
¿Qué salida ve a estos problemas de la industria farmacéutica nacional ante estos problemas que señala?
La industria nacional tiene que ayudarse. A mí como soy extranjero no me dan apoyo. Está bien, a mí no me den pero que le den a otros que lo necesitan más. En lugar de mantener esta actitud como quien dice que es malo, hay que fomentarlo como los mejicanos que dicen orgullosamente mejicanos.
Estuve en Argentina hace 50 años. Después de la Segunda Guerra Mundial, Argentina no tenía mucho pero habían alemanes que habían emigrado después de la guerra y estaban creciendo muchas industrias y después qué hicieron muchas cosas lindas, los argentinos aprendieron de todo esto, pero aquí no ha llegado a este punto y todo lo que hacemos es malo, y aquí nosotros vendemos porque no pueden comprar, aunque es de la misma calidad, los productos Panzyma son de la misma calidad al doble y triple del precio una vez.
¿Qué tan unida es la industria farmacéutica nacional?
No está unida para nada porque cada uno cuece sus propias habas. Rarpe se siente como los ticos en Centroamérica, “somos los blancos y el resto los negros”. Solka tiene graves problemas y hay una larga historia detrás de todo este laboratorio.
¿Cómo valora el desarrollo de la industria farmacéutica en el país, qué tan avanzada está como para tener una idea del desarrollo de la industria nacional?
Nosotros somos los únicos que hemos hecho un poco. Tenemos una media docena de productos que hemos desarrollado, pero esto es muy difícil. Le voy a contar como estaba mencionando, en oftálmica hemos hecho mucho pero decimos que los oftalmólogos no nos recetan. Pero hay uno que hemos desarrollado, los otros son copia de los existentes. Este micostal fue desarrollado aquí. Es un asunto que no se gana, esto se llama una medicina huérfana, sin padres porque no tiene volúmenes de venta. Este es para los pobres que trabajan en los cafetales y trabajan en plátanos donde la cigatoka (enfermedad de las bananeras) afecta la córnea, además hay hongos que se asientan en esa zona y no tiene remedio. Los antibióticos no son efectivos y la persona se vuelve ciega.
Nosotros tenemos el único medicamento, desde hace diez años, y no creo que haya en el mundo uno igual. Este medicamento hace que se salven, el hongo se va. Pero no lo podemos registrar porque no está en el directorio médico y si el Minsa dice que no está allí, no existe. Tenemos la obligación de hacer tres mil ensayos, con tres mil pacientes curados con esto, lo cual es imposible porque no hay, son alrededor de 100 casos en el año, cómo vamos a reunir entonces tres mil casos. No lo reunimos en diez años y ellos lo imponen para registrarlo.
¿Es difícil registrar un nuevo medicamento?
El asunto es que las moléculas que se utilizan no se desarrollan en América Latina, estos son recursos que tienen los países desarrollados. Pero Estados Unidos y Europa son los iniciadores en encontrarlos, como cuando se encontró la aspirina y no sabían para qué servía, y a través de procedimientos químicos poco a poco encontraron para qué servía. Esto está superado desde hace muchos años, el último siglo dio avances enormes. Cuando nací no existían antibióticos y Alemania era de los primeros y la gente se curaba con sulfa. Nosotros estamos haciéndolo en forma de combinaciones.