Bienestar al natural

Luz de María Meléndez se dedica a sanar usando la naturaleza [doap_box title=»Más de su vida» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Metas y decisiones. Siempre aprovecha el tiempo. Luz de María Meléndez se define como una mujer con mucha voluntad, excelente organizadora y práctica, le gusta ganar tiempo y no desperdiciar energías. Metas. Este año piensa profundizar más […]

  • Luz de María Meléndez se dedica a sanar usando la naturaleza
[doap_box title=»Más de su vida» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Metas y decisiones.

Siempre aprovecha el tiempo. Luz de María Meléndez se define como una mujer con mucha voluntad, excelente organizadora y práctica, le gusta ganar tiempo y no desperdiciar energías.

Metas. Este año piensa profundizar más en el aprendizaje del yoga, planea ir a uno de los países suramericanos a estudiar. “Mi meta es mejorar en mi trabajo, he hecho pasantías en Cuba, en México y en Costa Rica sobre terapia floral”, afirma.

Vida personal. Tiene 28 años de casada. Su esposo es de origen francés. Decidieron no procrear hijos.

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Un aire de misterio la rodea pero esa sensación termina cuando empieza a hablar de su trabajo, del cual conversa con mucha pasión y entrega. Su buen humor y carisma salen a luz, después de conversar unos segundos con ella.

Como su nombre lo indica, para muchos ella es una luz. La doctora en medicina natural, Luz de María Meléndez, practica su profesión desde hace nueve años. Además, es instructora de yoga y tiene una maestría en terapia floral, siendo esta última una de las cosas que más ama de su trabajo.

“Hago este trabajo por la profunda relación que se establece con la naturaleza, a la que le llamo la madre tierra, nosotros venimos de ahí, debemos tener un contacto permanente con ella, que nos brinda tantos favores y beneficios en nuestra vida, nos ayuda de manera preventiva, ya sea a nivel físico, espiritual, emocional”, señala Meléndez, propietaria del Centro de medicina natural Yollopatli.

Afirma que desde siempre se ha sentido identificada con la naturaleza pero cuando vivió fuera de Nicaragua, aprendió a apreciar el potencial natural que el país posee.

Asegura que cuando empezó a interesarse por el yoga, lo hizo por recomendación médica porque tenía problemas en los ovarios; después de ello se sintió muy bien y decidió practicarlo y enseñar, ya que compartir sus conocimientos es una de las cosas que más le apasiona.

Además de dedicarse a su Centro de medicina natural, imparte clases en el Instituto de Estudios Superiores de Medicina Oriental. “Me encanta compartir mis conocimientos, con mi trabajo me siento satisfecha, tengo la recompensa de hacer lo que me gusta y me da mucha felicidad saber que la gente se siente bien con ello”, afirma muy sonriente.

También desde hace ocho años pertenece a la corriente filosófica del hermetismo, lo cual asegura le ha sido de mucha utilidad tanto en su profesión como en su vida personal. Actualmente estudia el desapego de lo material, para no crearse necesidades.

Para ella, la felicidad está dentro de cada uno de nosotros, por ello aconseja que traten de ver la realidad interior, de vivir y aprovechar el momento.

Otro de sus consejos es que hagan las cosas con pasión y que no pasen la vida quejándose o llorando por lo que no han podido lograr.

Además de trabajo, también disfruta de la lectura, de cuidar su jardín y compartir con su familia.

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