Pareja: Ida Patricia Delaney de Silva y Oscar Silva. Maquillaje y peinado: Salón Conceptos, Virginia Pérez. Teléfono: 270-4315

¿QUÉ LE FALTA A SU RELACIÓN?

El deterioro de la relación de pareja no se da de un día para otro. Es el resultado de la suma de muchos errores. En este artículo abordamos cómo agregar romance y restar resentimientos [doap_box title=»Lo que nos gusta» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Para la sicóloga Dinorah Medrano y el siquiatra Nelson García, las atenciones que esperamos […]

  • El deterioro de la relación de pareja no se da de un día para otro. Es el resultado de la suma de muchos errores. En este artículo abordamos cómo agregar romance y restar resentimientos
[doap_box title=»Lo que nos gusta» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Para la sicóloga Dinorah Medrano y el siquiatra Nelson García, las atenciones que esperamos recibir son:

El amor, una mezcla de sentimiento, voluntad y obra. Es un sentimiento voluntario que nace de nuestras entrañas, no es obligado. El amor nace y se alimenta de la relación que se va experimentado y, con la voluntad de una sola persona, no funciona.

A las mujeres nos gusta que nuestra pareja esté pendiente de nosotras, sin caer en el control. Sentirnos mimadas, protegidas, tratadas con cariño y respeto. Como seres pensantes.

Los hombres, de vez en cuando, necesitan ser tratados como un hijo, sentirse apapachados, comprendidos, ser el centro de atención de su pareja, el hombre más maravilloso sobre la faz de la tierra.

Sin límite

Notas musicales en el amor

“Ida Patricia está diseñada a la mediada de las cosas que importan en la vida, es sencilla, amable, comprensiva y amorosa”, expresa su esposo Oscar Silva. “Él es responsable, romántico, me conquistó cantando con guitarra, aún lo hace, ahora con nuestras dos hijas”, dice Ida. Ambos son hogareños. A cualquier actividad van juntos. En su relación no existen límites, confían plenamente. Las cenas románticas son muy comunes en su matrimonio.

Decálogo de la pareja feliz

Es fácil casarnos pero llevar por buen camino el matrimonio es difícil. Se requiere de muchos aspectos, entre éstos:

Pensar positivamente

Aprender de los errores

Ser amigos de nuestra pareja

Controlar los nervios y el mal humor

Ser realista

No irse a dormir sin platicar con su pareja

Ser creativos en el amor y saber pedir perdón

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En el matrimonio existen dos vías: crecer juntos por el mismo camino o por caminos separados ¿Por cuál anda el suyo? ¿Está inyectando la dosis correcta de romanticismo a la relación, para no enfriarla, ni tensionarla? Usted sabrá.

La inseguridad, la individualidad, los celos, la crianza de los hijos tensionan la relación. Además de ser pareja, también somos individuos, hay momentos de individualidad a respetar. Si la relación de pareja se basa en la desconfianza, nadie se va a sentir bien. El matrimonio no es sinónimo de esclavitud. “El casamiento es para formar una familia, un amigo, amiga, confidente y amante, con quien vas a formar un imperio”, opina Nelson García, médico siquiatra y sicoterapeuta.

Dice que el desequilibrio total de la tensión entre una pareja lo marca la comunicación viciada, es cuando una de las partes anula o descalifica a su pareja. “Llena de estrés, angustia, provoca impotencia a la persona que hace el papel de víctima, es sumisa, no reclama y daña su autoestima”, explica García.

Por lo general, el hombre es el primero en perder la magia del amor. “Algunos piensan que como ya consiguieron lo que querían ya no hacen falta los detalles; total, la tengo cerca, la veo todos los días, ella sabe que la quiero, estoy con ella”, comenta García. Esas no son formas adecuadas de pensar porque aunque tengamos 15, 20, 30 ó más años de casados, siempre tenemos que decir a nuestra pareja lo que sentimos.

Cuando una mujer sugiere o cuestiona, el hombre piensa que lo hace por conveniencia propia o para tenerlo controlado. “Ella no quiere que me vaya a beber con mis amigos, me quiere tener en la casa”, suelen decir. “No es eso, a lo mejor ella tiene miedo de quedarse sola en casa, que a media noche su esposo tenga un accidente automovilístico. En la calle pasan miles de cosas”, ejemplifica la sicóloga Dinorah Medrano.

En familia

Los hijos e hijas acaparan nuestra atención y se limita la intimidad pero no son los culpables de que la relación carezca de romance. Hay que conjugar la vida de pareja con nuestros hijos e hijas. Es cierto, la atención entre pareja disminuye porque hay que cuidarlos. Cuando están creciendo, piden que los padres duerman con ellos en sus cuartos o entran a la habitación de los padres. “Démonos un espacio para compartir con nuestra pareja, un día vayamos al cine en familia, otro día en pareja sin sentirnos presionados”, propone Medrano, lo que García respalda, además, sugiere ir a un lugar íntimo.

Dificultad financiera

Las crisis económicas distancian a las parejas o las confrontan. “Es tu dinero, es mi dinero, a vos te tocaba”, acostumbran alegar. Cada matrimonio tiene su forma de llevar las finanzas. A uno le tocan todos los gastos concernientes a los hijos. A la esposa, los servicios básicos. Cuando uno de ellos no cumple, hay problemas, en vez de buscar solución al asunto, llegar a un acuerdo con su pareja. “Bien, vos no tenés porque te sobregiraste, yo te presto”, recomienda García.

Relaciones sexuales

La vida sexual es clave. “Si yo no le digo a mi marido o esposa cómo me gusta que me haga el amor, él o ella no va a saber lo que me da placer. Si no expresamos lo que nos gusta, lo que nos incomoda, damos por hecho que todo está bien, mas no sabemos que estamos desatando insatisfacciones futuras. El hombre se busca otra mujer, nosotras nos frustramos o viceversa”, detalla Medrano.

“Una relación es de dos, cuando vos pedís y decís: yo quiero esto y el otro no es receptivo es porque no quiere, nunca hace nada para que nos sintamos felices, entonces a esa persona no le interesamos. Lo sano sería divorciarse. Es difícil porque no podemos separarnos de primas a primeras. Nos casamos por amor. Creo que la separación debe ser la última alternativa cuando ya hemos agotado todos los recursos, cuando, incluso, se buscó ayuda profesional”, indica Medrano.

Sinceridad

Los expertos aconsejan mantener comunicación fluida y sincera para resolver esos problemitas en su momento, para no poner en riesgo la relación. “Esperar a que el otro adivine nuestro estado de ánimo es un error, no tenemos una bola de cristal para saber lo que quiere y siente”, dice Medrano.

Agregan que es común que al hombre se le olviden los detalles y las fechas especiales. Por ejemplo, el día del aniversario. Él llega del trabajo a la casa, dice buenas noches, pregunta ¿ya está la comida? La mujer se enoja y se frustra porque ni siquiera le felicitó, ella es incapaz de cuestionarlo y cuando lo hace, él le dice: vos te enojás porque querés, no me lo dijiste, es allí donde empiezan las discusiones.

Cuando fuimos novios

Para que una pareja entre en el romanticismo, tiene que empezar de la misma manera que cuando se enamoraron.

Con tener detalles bonitos, hacer una llamadita para decir: “hola mi amor, ¿cómo has pasado el día de hoy?” “Te amo”, se logran grandes avances, dice García.

En la casa se pueden crear ambientes románticos. Por ejemplo, encendiendo una vela aromática en una esquina de nuestra recámara o donde serviremos la cena, escuchar música que nos encante y una a la pareja. También las flores juegan un papel importante, un detalle muy valorado por las mujeres es recibir flores, y no tiene que ser en una celebración especial.

Ante un reclamo de atención hay mujeres o varones que se defienden al decir; “¿que ya no sabés que yo soy así?” Esa excusa no es válida. Con el tiempo, la pareja se cansa de reclamar atención y no recibirla, entonces se buscan esos detalles fuera de la pareja.

Consulta al terapeuta

“Dentro del presupuesto de la casa, cada matrimonio con problemas debería incluir la atención de una terapeuta familiar para darle mantenimiento a la relación”, recomienda García.

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