El Partido Conservador realiza hoy una importante convención. ( La prensa/archivo)

Partido Conservador traza su estrategia

El Partido Conservador considera que su mejor estrategia para las próximas elecciones es obtener el poder como aliado y después impulsar la bandera verde. En eso hasta la disidencia parece estar de acuerdo, el dilema está entre si van aliados al PLC o a la ALN, pero la mayoría se inclina por esta última opción […]

  • El Partido Conservador considera que su mejor estrategia para las próximas elecciones es obtener el poder como aliado y después impulsar la bandera verde. En eso hasta la disidencia parece estar de acuerdo, el dilema está entre si van aliados al PLC o a la ALN, pero la mayoría se inclina por esta última opción
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Granera: falta un líder
Vidaurre: dirigencia excluyente
Rappaccioli: ALN es la mejor opción

Ariel Granera, Noel Vidaurre y Mario Rappaccioli hablan, cada uno, de un Partido Conservador distinto.

Para Granera, del denominado grupo de los «lila», la unificación con la ALN no producirá necesariamente un triunfo y es un férreo creyente de que el éxito del PC llegará únicamente cuando aparezca una especie de mesías, un líder indiscutible que convoque a miles de personas y sea capaz de reunificar a los simpatizantes de la bandera verde, un carismático dirigente con el más básico de los ingredientes: que sea creíble.

“No ha podido haber en la historia más reciente del Partido Conservador, un liderazgo que asuma con suficiente voluntad política el espíritu unitario de las diferentes corrientes conservadoras, en eso todos tenemos una parte de culpa y de responsabilidad”, alega Granera.

El funcionario de la Cancillería, quien respalda la postulación presidencial del liberal José Antonio Alvarado, añade que la división del PC y en consecuencia los discretos resultados electorales, se deben a la falta de democracia interna, diálogo, espíritu de consenso y tolerancia.

“Las dificultades están íntimamente relacionadas con una insuficiencia de debate interno, de espíritu de tolerancia y con una falta de visión de la importancia de la unidad”, precisa Granera.

Por su parte, Vidaurre, candidato presidencial del PC en 1996 y quien renunció a otra postulación en junio del 2001, cinco meses antes de que se efectuaran los comicios de ese año, acusa a la actual dirigencia de excluyente.

“Estoy totalmente convencido de que la dirigencia es excluyente, a nosotros nos han cerrado las puertas, no nos invitan a los eventos del partido y a las reuniones y siempre ponen como excusas que uno no necesita invitación, pero claro que se necesita invitación para los acontecimientos y eventos del partido”, sostiene Vidaurre.

De acuerdo a Vidaurre, el PC no está fortalecido, sino que se trata de una organización en “ayuno”, debilitada por una gran división.

“El partido ha estado disminuido. Desde hace más de un año no se siente, no se oye, no está presente en las grandes decisiones, aportando ideas, pensamientos, para resolver los grandes problemas del país. Se ha alejado, se ha excluido y ha quedado absolutamente en el anonimato. No se sabe del Partido Conservador, la bandera verde no ondea”, dice Vidaurre.

Rappaccioli contraría a Granera y Vidaurre, a quienes acusa de estar al lado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

“Estamos en esta alianza porque creemos que es la mejor opción y vas a ver que vamos a ganar las elecciones (…) En las próximas elecciones municipales (2008) vamos a ganar más alcaldías, es un proceso que toma tiempo”, dice Rappaccioli.

Conservadores: unificación y traiciones

Previo a los comicios nacionales, los conservadores hablan de unificación, pero también recuerdan supuestas traiciones.

”Pudiera darse que, paradójicamente, todos los conservadores terminemos unidos en este proyecto electoral a partir de posiciones diferentes, perfectamente puede terminar dándose esto”, dice Ariel Granera.

Sin embargo, Noel Vidaurre asegura que fue traicionado en el 2001, mientras Mario Rappaccioli indica que quien traicionó fue el que dejó al partido.

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”La cúpula del partido había decidido apoyar a Enrique Bolaños para Presidente en el 2001, pero a los diputados del Partido Conservador darles apoyo también, y el candidato a la Presidencia, que era yo, que andaba recorriendo el país, no sabía nada”, explica Vidaurre al comentar la “trampa”.

Hoy el Partido Conservador (PC) renueva a su junta directiva y escogerá a su nuevo presidente. Hasta ayer, Azalia Avilés era la única postulante con posibilidades de obtener el cargo.

El pasado viernes, Reinaldo Hernández declinó a sus aspiraciones para competir por la presidencia del PC, para respaldar a Avilés, aunque en la convención de hoy podrían surgir nuevos candidatos.

Sin embargo, los convencionales del PC también ratificarán la coalición con la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), con miras a las elecciones presidenciales de noviembre.

Mario Sebastián Rappaccioli, presidente saliente del PC, defiende la unión con la ALN y la califica como una “estrategia” que marcará un punto sin retorno: la expansión de la organización para obtener en pocos años el poder.

“En Nicaragua esta alianza va a marcar un antes y después, y en el partido también, sin lugar a dudas”, sentencia Rappaccioli.

No obstante, viendo desde afuera del círculo directivo del PC, están los críticos como Ariel Granera y el ex candidato presidencial Noel Vidaurre, quienes acusan a la dirigencia de falta de liderazgo para convocar a las masas y de ser excluyentes, impidiendo la reunificación de las diferentes tendencias del conservatismo.

Fernando Agüero fue el último gran dirigente conservador que logró convocar a las masas, aunque Vidaurre presume de haber logrado un 22 por ciento de intención de votos en las encuestas publicadas en mayo del 2001, seis meses antes de los comicios presidenciales de aquella época y a pocos días de que declinara a su nominación “por una traición de Rappaccioli”, según dice.

En medio de las críticas de unos a otros por los tristes resultados electorales de los últimos años, Granera sostiene que la convención del PC que se celebra hoy carece del más importante de los ingredientes: un líder de masas que reunifique a los conservadores.

La unificación con la ALN

Mario Rappaccioli dice que el PC no tiene disidencia, sino cuatro personas, las llama “manzanas de la discordia”, que se han alejado de la organización: Noel Vidaurre, Ariel Granera, William Báez y Yalí Molina. Añade que esas cuatro personas se acercan cada vez que se avecinan las elecciones.

Por lo tanto, mantiene Rappaccioli, la ratificación de una coalición con la ALN tiene legitimidad y es el camino que se debe seguir para que en el menor tiempo posible el PC triunfe en los comicios.

“La Alianza Liberal Nicaragüense es un lugar estratégico, nosotros creemos que Nicaragua necesita de varios gobiernos, uno tras otro, para salir adelante, y creo que la alianza con la ALN y el Partido Conservador ha demostrado claramente que es una de las corrientes importantes que están compitiendo en la actualidad”, explica Rappaccioli.

Eduardo Montealegre, el candidato presidencial de la Alianza Liberal Nicaragüense- Partido Conservador (ALN- PC), es uno de los aspirantes con mayor intención de votos, de acuerdo a distintas encuestas.

No obstante, el punto de Vidaurre es que el PC no está en una alianza como la principal organización.

“Cuando se habla de la alianza, siempre se habla de la Alianza Liberal Nicaragüense, nunca hablan ni ves la bandera verde, nunca ves ninguna manifestación verde, de conservadores, siempre está solamente la bandera roja de la Alianza Liberal Nicaragüense”, señala Vidaurre.

La columna vertebral del PC es de 14 mil militantes, según Rappaccioli, quien mantiene que se trata de una organización exitosa, a pesar de los discretos resultados que él mismo relata: en los comicios municipales del 2000 obtuvieron un 15 por ciento de los votos (cinco alcaldías) y en el 2004 se vieron reducidos al diez por ciento de los votos (cuatro alcaldías), cuando participaron en conjunto con Alianza por la República.

“En la alianza con la ALN, en la costa, sacamos el diez por ciento y si lo dividís por regiones, el 17 por ciento en el Atlántico Sur”, agrega el saliente presidente del PC.

La organización ha visto pasar, a lo largo de los años, la dinastía de los Somoza desde 1936 hasta 1979. A los sandinistas entre 1979 y 1990. Luego los gobiernos de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), Arnoldo Alemán (1997-2002) y ahora Enrique Bolaños (2002- 2007).

“La historia te dice que tenemos más de ochenta años de no estar en el poder, pero es que 65 años de esos ochenta años han sido de dos dictaduras, donde nadie más ha estado en el poder: Somoza y sandinistas”, justifica Rappaccioli.

“El éxito se va construyendo basados en lo que se va logrando, un partido político no se crea de la noche a la mañana. Éste es un partido fundado hace mucho tiempo, pero obviamente su generación nueva es la que está respondiendo ahorita”, agrega Rappaccioli.

El también empresario, defiende a ultranza la coalición formada en septiembre del 2004 con la ALN y añade que ese es el vehículo para que eventualmente la organización alcance el poder encabezando una gran alianza.

Vidaurre no cree en el planteamiento de Rappaccioli, al decir que la firma de la alianza con la ALN fue “prematura”: septiembre del 2004, más de un año antes de los comicios.

“Desafortunadamente lo que se hizo fue firmar una alianza con ALN que mandó al partido más al anonimato, porque el partido no se siente (…) Se siente en el ambiente que el Partido Conservador está ausente”, apunta Vidaurre.

Vidaurre privilegia una alianza de los conservadores con el PLC.

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