Sus frecuentes apariciones en los medios de difusión y el nivel de juego que ha conseguido hacen que Francisco Taylor no pase inadvertido.
Pero una declaración que hizo tras vencer a la cotizada jugadora internacional Jeanette Lee no agradó en ciertos sectores.
“Es que es lógico, una mujer no le puede ganar a un hombre”, dijo tras su triunfo ante Lee y eso desató las críticas femeninas.
“Yo no es que sea machista, lo que pasa es que soy franco y no ando con rodeos para decir lo que pienso”, explica Taylor.
Taylor derrotó a Lee en una exhibición transmitida por televisión, pero al día siguiente, Lee apostó en una sesión privada contra Taylor y volvió a perder.
“Esa noche jugamos a puerta cerrada en el Pool Ocho y gané dos mil dólares. Pero el marido de Lee se enojó y quiso que apostaramos cinco mil dólares”.
—¿Pero no jugaste contra él?
No, acaso que soy pendejo. Él me vio jugar dos veces y ya tenía una idea de cómo juego yo. En cambio, yo no sé qué nivel tiene él. Y aunque también he perdido, trato de ir sobre seguro.
—Enrique Armas dice que realmente le ganaste cinco mil dólares a Lee.
Ese jodido es un bandido. Lo que anda buscando en que me asalten en mi barrio.
—He escuchado que de vez en cuando te ganan…
Te voy a explicar: yo entreno todos los días y muchas veces ganar o perder ahí no me importa porque estoy concentrado en mejorar aspectos de mi juego, pero los muchachos con los que practico me tiran a matar y después andan de casa en casa diciendo “le gané a Taylor, le gané a Tayloy” y parece que algunos son felices con eso.
—Pero cuando apostás, ¿no andás con contemplaciones?
No hombré. Ahí no ando con juegos. De eso vivo. Y cuando estoy apostando como que se me abre más la pantalla. Ahora ya no soy un chavalo y vengo para abajo, pero todavía no soy fácil.
—¿Ha sido feliz con tu vida?
Sí. Gracias a Dios desde los ocho años he comido de mi esfuerzo y he ayudado a mi familia. Tengo cinco hijos, de los cuales tres viven en Panamá, uno en Nueva York y el otro aquí, pero son de mi primera esposa, con la que terminamos porque me dijo que escogiera entre el billar y ella, y escogí el billar, porque además era de lo que la mantenía a ella, pero sí he sido feliz y ahora voy al Salón de la Fama, que ojalá nos dieran una pensión porque de la fama nadie come.