(LA PRENSA/M.LORIO)

“Puedo nacer estrella, pero depende de mí brillar”

Carlos “Canasta” Castro ha saltado a la notoriedad tras una buena presentación en el Torneo Internacional de Billar, celebrado recientemente en el Centro de Convenciones del Hotel Crowne Plaza, en Managua, donde disputó la final ante la mejor jugadora del mundo, la inglesa Allison Fisher, no sin antes haber derrotado a la cuarta en el […]

  • Carlos “Canasta” Castro ha saltado a la notoriedad tras una buena presentación en el Torneo Internacional de Billar, celebrado recientemente en el Centro de Convenciones del Hotel Crowne Plaza, en Managua, donde disputó la final ante la mejor jugadora del mundo, la inglesa Allison Fisher, no sin antes haber derrotado a la cuarta en el escaño, la estadounidense, Jeanette Lee, la conocida Viuda Negra y al cotizado jugador nicaragüense, Francisco “Zurdo” Taylor.

El público quería observar cómo Francisco Taylor hacía valer su palabra de derrotar a las mejores billaristas del mundo, Allison Fisher y Jeanette Lee. Sin embargo, el foco de atención cambió durante el certamen y se dirigió a un jugador de perfil más bajo pero con títulos que avalan su calidad: Carlos Castro.

“Canasta”, como popularmente se le conoce a Castro, llegó al Centro de Convenciones del Hotel Crowne Plaza, en Managua, sin hacer pompa. Partida tras partida fue demostrando quién era el verdadero rival de Fisher, de Inglaterra, y Lee, de Estados Unidos. Y así sucedió.

Castro superó en la primera ronda a José Luis Soza, Eleázar García y Jeanette Lee. En semifinal venció ampliamente a Taylor por 5-1. Y pese a batallar contra Fisher, perdió 5-3 en la final. No obstante, dejó una buena impresión ante el público asistente y en esta conversación nos habla de esa experiencia y otros temas relacionados a su vida.

¿A qué edad comenzaste a jugar billar?

A los 12 años me metí a jugar, por influencia de mi hermano, que me llevó a los clubes de billar en el barrio, en Ciudad Sandino. Y desde que comencé he considerado que juego bien, porque no recuerdo haber sido un novato jugando, siempre lo hice como todo un profesional.

¿Hubo alguna motivación especial para practicar este deporte?

Siempre he considerado a este juego muy aseado. Me gustó por la manera en que se juega: la bolas, las mesas limpias, la pulcritud de los tacos, en fin, todo se caracteriza por la limpieza.

¿Quién ha sido tu mayor influencia, tu maestro, la persona de la cual has aprendido más?

Hay un señor de unos 40 años en Ciudad Sandino, que se llama César, le dicen el ‘ Torero’. Me gustaba cómo él jugaba, y empecé a seguir su estilo de juego. Ahora, toda la gente dice que juego igual a él porque tenemos muchas cosas en común. Nuestros estilos son muy similares. Pero, aclaro, no es que me haya enseñado, sino que aprendí viéndolo jugar.

¿Cuándo decidiste hacer carrera en el billar?

Al inicio fue difícil. El billar estuvo por mucho tiempo en el anonimato como deporte. Todo el mundo lo tomaba como un vicio, y en realidad eso era porque estaban las apuestas todo el tiempo de por medio. Además que no había apoyo por la federación. Pero me lancé en serio porque era bueno y ganaba bien en las apuestas.

Una vida de apuestas

¿Aún apuesta?

Mirá, yo trabajaba en electricidad. De hecho yo puedo hacer trabajos en electricidad, pero eso no da mucho para vivir, por esas razones yo apostaba. Ahora, la imagen del billar cambió. Pero vivir sólo de los torneos es muy difícil, y tengo que apostar. Es algo que tiene sus ventajas.

¿Cuáles son la ventajas de apostar, además de las monetarias?

El apostar te exige jugar bien. Te inspira a jugar bien para no perder el dinero. Como nadie quiere perder dinero todos juegan bien en las apuestas. Entonces, es una obligación jugar bien en partidas que se apuestan y eso te desarrolla como jugador. La vida que se lleva en esto es de apuestas.

¿Desde qué edad empezaste a apostar?

Desde que comencé prácticamente. Como a los 13 años empecé en las apuestas. Obviamente era por poco dinero, pero con el tiempo fueron ascendiendo. Cuando viajé por un tiempo, ya mayor de edad, a Costa Rica apostaba más. Ya eran 100 o 200 dólares la mesa. Siempre trataba de rozarme con jugadores buenos, pero que tuvieran dinero, para ganarles las apuestas.

¿Cuánto ha sido la mayor cantidad de dinero que has ganado en una apuesta?

Lo más que he ganado han sido ocho mil dólares. Eso fue en 1997 en Costa Rica, un 22 de diciembre si no mal recuerdo. Ese día me fui a vagar a un club donde habían torneos oficiales. Después que terminaron las partidas y se definió el ganador, el dueño del club, que me conocía como un buen jugador y como alguien que le gustaba apostar, me dijo que jugara contra él, como para probarme. Y le fue mal. Comenzamos con pequeñas cifras, y me seguía retando pero por mayores cantidades. La cosa es que nunca me ganó y le logré sacar los ocho mil dólares.

¿Viajó a Costa Rica por razones de trabajo?

No. Por pura vagancia. Quería conocer. Como había ganado algún dinerito, me fui a conocer, aunque claro que trabajé para vivir, pero mi trabajo era el billar. Las apuestas me dieron para vivir por los tres años que estuve por allá.

¿Realmente se puede vivir bien del billar?

Sí. Cuando uno es disciplinado y se tiene la gente que te apoya, como los empresarios, sí se puede. Claro debés jugar bien, porque eso es como el gancho para que te den un buen trabajo en cualquier club.

Dedicación es la clave

¿Qué se necesita para ser buen billarista?

Dedicación total. El mayor éxito del billarista es la concentración, además de saber jugar con las técnicas correctas.

¿Se nace o se hace?

Considero que todas las grandes estrellas del deporte, cualquiera que sea, tiene un nivel de concentración y dedicación que los lleva a consagrarse en su disciplina. El billar es similar. Puedo nacer estrella, pero depende de mí brillar.

¿Considerás realmente que sos el mejor del país?

Soy bueno. Tengo contrincantes buenos. Que actualmente sea el Campeón Nacional no quiere decir necesariamente que soy el mejor, y aunque mi título indica que soy el número uno, mi manera de pensar es diferente. Fui el mejor cuando gané ese campeonato, pero en este momento cualquiera me puede ganar.

¿Admirás a un jugador?

Francisco Taylor es uno de los mejores jugadores. Él siempre ha sido el mejor del país. Siempre lo ha demostrado. Lo que pasa es que ahora me tocó a mí, pero Taylor es punto a parte en el billar nacional. Ahora están surgiendo nuevos talentos, hay varios torneos y ahí uno se da cuenta que hay más Francisco Taylor en el país, es cuestión de desarrollarlos. Si vos te fijás Taylor es nato, tiene mucho pulso. Él te resuelve muchas jugadas difíciles, sin embargo, el arte de este deporte no echar bolas difíciles, sino en saber simplificar el juego de la manera más sencilla. Entre más fácil lo hagás, mejor. La atracción del juego es que vos te llevés la victoria de manera sencilla.

¿Arturo Bone o Taylor?

Ambos tienen muchos méritos. Don Arturo tiene un campeonato mundial muy merecido, y Taylor un Panamericano con los mismos méritos. Ambos tienen un sitio entre los grandes del billar nacional. A los dos los respeto. De los dos he aprendido. La última vez que recuerdo jugar a don Arturo fue precisamente en una partida contra Taylor. En esa ocasión, Taylor ganó, pero el doctor Bone demostró una increíble técnica. Aprendí mucho esa vez.

“Pude vencer a Fisher”

¿Qué pasó con Allison Fisher?

Te voy hacer sincero. Le pude haber ganado a Fisher, pero a esa hora (2:30 a.m.) ya tenía el malestar que me ocasiona la gastritis que tengo. No estaba jugando como en las primeras partidas. Contra mis primeros rivales me sentía bien, iba perfecto, no daba oportunidad a los contrarios. Estaba muy concentrado. Me sentía en mi mejor momento. Pero, lamentablemente luego que enfrenté Taylor en la semifinal me vino el dolor. Es terrible jugar con dolor y ante una jugadora como ella.

¿Y con Jeanette Lee?

Bueno, a ella le gané. Pero admito que tuve una ligera ventaja, que no quiere decir que me hubiese ganado en otras circunstancias. A como todos saben, Lee no tuvo un buen torneo, pero hay que ponerse a pensar que ella tuvo una reciente operación, y eso la sacó de las mesas por un buen tiempo. Y uno que es billarista sabe cuánto afecta alejarse de las mesas. Pero ella no ha logrado todos los éxitos más que por su talento. Lástima que no estuvo al 100 por ciento.

¿Qué aprendiste de esa experiencia?

La seriedad que toma Fisher en cada mesa es para aprender. Aquí estamos acostumbrados a la bulla, a las distracciones y todo tipo de ruidos, y más la falta de seriedad que muchos jugadores tienen ocasionan malas jugadas y mesas aburridas. Sin embargo, si uno se fija en Fisher ella no admite que algo la distraiga. Está sumamente concentrada en su juego. Piensa bien. Calcula bien cada toque. Eso es lo que la ha mantenido en la cima mundial: su profesionalismo y concentración. Además, es una mujer que maneja una técnica perfecta. Aquí hace falta que aprendamos una buena técnica.

¿Cuál es tu próximo reto?

Hay muchos. Tengo muchos planes en mente. Creo que todo atleta tiene metas que superar, y cuando las alcanza, se crea otras aún superiores. De eso trata la vida de un deportista. Ahora, ¿qué es lo que quiero? No me gustaría retirarme de la práctica del billar, sin antes haberme convertido en un Campeón Panamericano. Ahorita en Argentina, en junio, voy a tener la oportunidad de lograrlo.

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