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Los militares no están entrenados ni están mentalmente preparados para desempeñar funciones policiales, y convertir al Ejército en una especie de reformatorio de jóvenes pandilleros puede ser peligroso, estima un experto nicaragüense en asuntos de seguridad y cívico-militares.
El analista y consultor Roberto Cajina, cuestionó el sentido y la utilidad de dos medidas anunciadas por Honduras .
Una es la decisión de aumentar el número de efectivos de sus Fuerzas Armadas en 4 mil hombres. Según anuncio del gobierno de Manuel Zelaya, la medida se ha pensado como una solución parcial para reformar a jóvenes de la maras.
La otra es la decisión de pasar unos mil efectivos a la Policía para reforzar al cuerpo del orden, desbordado por la violencia y el crimen.
“Los militares no tienen entrenamiento de policía. Se necesita educación, reconversión”, dijo Cajina en una entrevista con LA PRENSA. “Hay que borrarles el disco duro de militares y ponerles el de policías. Es muy difícil de lograr, y lo más probables es que los dos discos duros coexistan”.
Además, advierte el analista, existe el riesgo de producir una “remilitarización” de la Policía, una situación de los años 80 ya superada en la transición política hondureña. “Eso es peligroso, es un elemento de regímenes autoritarios”, agregó.
Balance alterado
Honduras pretende aumentar en unos 4 mil hombres el número de sus soldados.
“Esto altera el precario balance razonable de fuerzas” en Centroamérica, expresó el analista, quien destacó que este paso es contrario a la tendencia que ha prevalecido desde la época de Contadora (años 80, en medio de las guerras civiles del istmo), reforzada por los Acuerdos de Esquipulas (1987). “Esto distorsiona este proceso”.
Actualmente, tras algunas reducciones en la década anterior, se estima que las Fuerzas Armadas de Honduras poseen entre 8 mil y 10 efectivos, calcula Cajina. No hay información oficial al respecto.
De acuerdo a The CIA World Fact Book, hay 955 mil hombres aptos para prestar el servicio militar. El servicio obligatorio fue abolido y hoy tiene un carácter voluntario, gracias a una enmienda constitucional.
Nicaragua dispone de unos 9,300 hombres, de acuerdo al libro Atlas Comparativo de la Defensa en América Latina, publicado el año pasado en Argentina por una red de especialistas independientes en seguridad, llamada Resdal.
Según el sitio web de la CIA estadounidense, hay un millón 51 mil nicaragüenses aptos para el servicio militar.
“Ejército no es un reformatorio de jóvenes”
Cajina criticó duramente la idea de reclutar jóvenes que pertenecen a las temibles pandillas, al Ejército.
“Es el error más grande que cometen, creer que a estos chavalos indómitos los vas a reformar” de ese modo, manifestó Cajina. “Convierten al Ejército en un reformatorio. A la par, les van a dar entrenamiento militar. Vas a tener a jóvenes que van a ser luego líderes de las maras. Honduras afila el cuchillo con el que puede ser degollado”.
En Honduras, como en Guatemala y El Salvador, las dos principales pandillas son la Mara 18 y la Mara Salvatrucha.
“Lo que me da la sensación”, remata Cajina, “es que los países afectados por las maras no han hallado un procedimiento de cómo enfrentar esa amenaza”.