Las desavenencias que ha habido en el PLC por la escogencia de su candidato presidencial para las elecciones del próximo mes de noviembre, han sido calificadas por algunos como una “rebelión en la granja”, en alusión a la famosa novela de ese mismo nombre del escritor británico Eric Arthur Blair (George Orwell) en la que describió a la sociedad soviética comunista durante el régimen estalinista.
En realidad, al reflejar la situación que se vivía en la sociedad comunista, George Orwell retrató a todos los sistemas totalitarios del pasado, el presente y el futuro. O sea que lo planteado y descrito en Rebelión en la Granja es aplicable a todas las otras sociedades y entidades políticas totalitarias, de derecha o de izquierda, que han existido y existen hasta ahora en diversas partes del mundo.
Ahora bien, acerca de las disputas dentro del PLC por la candidatura presidencial también hay quienes aseguran que no hay ninguna rebelión en la granja, sino que se trata únicamente de una farsa para simular que ese partido permite la lucha política interna, que es una organización democrática y que no es cierto que, como dicen sus detractores, el PLC está sometido a la voluntad y el “dedazo” de su caudillo Arnoldo Alemán.
Por otro lado hay también analistas que comparten la opinión de que las disputas en el PLC son una farsa, pero no para aparentar democracia interna sino para crear una expectativa publicitaria y propagandística alrededor de la escogencia de su candidato presidencial.
Como sea, ya sea que es una farsa o una disputa real entre facciones partidistas y candidatos presidenciales del PLC, la verdad es que sólo ellos lo pueden saber exactamente. En lo que a nosotros respecta, lo que podemos asegurar es que las luchas intestinas de facciones y de personas son inevitables y ocurren hasta en los partidos más verticales, disciplinados y monolíticos. Aún en el partido comunista de Lenin y Stalin, en la extinta Unión Soviética, hubo incesantes disputas y disidencias internas, a pesar de que éstas eran castigadas con extrema crueldad. Y lo mismo ocurrió en Alemania, con el partido nazi que fue organizado y dirigido con mano también criminal el fhürer (caudillo) Adolfo Hitler.
Ciertamente, la experiencia histórica internacional demuestra que inclusive bajo los liderazgos caudillistas más poderosos y absolutistas, como los ya mencionados de Lenin y Stalin en la Unión Soviética, o el de Mao Zedong en China comunista y el de Fidel Castro en Cuba, siempre han surgido las disputas internas que en algunos casos son para tratar de quitarle el poder al líder, o más comúnmente para ser su preferido, o el escogido por su “dedazo” para ocupar tal o cual posición prominente y lucrativa.
Como sea, el hecho de que el candidato presidencial del PLC “ungido” por Arnoldo Alemán y avalado por los convencionales, se llame Enrique, Francisco o José, sin duda que es muy importante para él mismo elegido y para los seguidores de este partido, pero no hace mayor diferencia para el interés de las fuerzas democráticas y de la población nicaragüense en general.
En realidad, tal como está la situación política en Nicaragua y en el PLC, cualquiera que sea su candidato presidencial escogido mediante el “dedazo” de Alemán y confirmado por los convencionales, no tiene posibilidad real de ganar la elección presidencial del 5 de noviembre de este año siempre y cuando sea competitiva y honesta. Además, en el muy hipotético caso de que el candidato del PLC ganara la elección presidencial de noviembre próximo, lo más probable es que sería un títere de Arnoldo Alemán, a menos que si fuese José Rizo el urgido por el dedazo del caudillo, se le volviera a voltear como ya lo hizo anteriormente.
Para los intereses de la república y de la mayoría de los nicaragüenses, es lamentable que debido a la corrupción y al caudillismo el PLC dejara de ser el gran partido democrático de Nicaragua y, por medio del pacto, se convirtiera en un asociado de la fuerza política que representa la mayor amenaza a la democracia que aún subsiste en el país.
A estas alturas lo único que puede salvar a ese partido es una verdadera rebelión en la granja, para poner fin al predominio del caudillismo corrupto y rescatar las banderas originales del PLC. Y todavía están a tiempo de hacerlo.