- Amenazado con enfrentar la pena de muerte por profesar el cristianismo hace 16 años
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El Tribunal Supremo de Afganistán decidió ayer domingo interrumpir el juicio a un afgano convertido al cristianismo, que según la ley islámica podía ser condenado a la pena de muerte, abriendo así la puerta a una eventual liberación por “incapacidad mental”.
“Sus allegados dicen que Abdul Rahman no tiene todas sus capacidades mentales, que está loco. El mismo dice que oye voces extrañas en su cabeza. Hemos enviado su caso al fiscal general para que realice una investigación exhaustiva”, declaró a la AFP el portavoz del Tribunal Supremo, Wakil Omari.
El Tribunal Supremo afgano decidió suspender el proceso de Rahman, de 41 años, detenido hace tres semanas en Kabul por apostasía al islam, un acto que según la charia (ley islámica) merece la pena capital.
Ahora el fiscal general de Kabul tendrá que decidir, una vez que concluya la investigación, si envía el caso ante un tribunal o se retiran las acusaciones y se libera al acusado, precisó Omari.
Varios responsables gubernamentales afganos se han manifestado en los últimos días a favor de la liberación de Rahman.
Y es que este caso ha provocado una oleada de indignación en los países occidentales que financian al gobierno afgano y la reconstrucción del país, y en particular en Estados Unidos, principal apoyo financiero y militar del presidente afgano, Hamid Karzai.
Por un lado, Karzai tiene en contra a los occidentales que le piden que haga respetar la libertad de culto y por otro a los círculos religiosos conservadores afganos que reclaman el respeto de la charia y por tanto su ejecución.
Rahman se convirtió al cristianismo hace 16 años cuando trabajaba para una ONG cristiana en Pakistán.
Sin arrepentimientos
El afgano Abdul Rahman dice en una entrevista que publicó ayer el diario italiano La Repubblica, que no tiene nada de qué arrepentirse por haber abandonado el Islám.
Rahman, de 41 años, está en la prisión de Pulicharkhy en régimen de aislamiento, pero el diario señala que le hizo llegar las preguntas de la entrevista a través del “representante de una organización de Derechos Humanos”.
“No quiero morir, pero si Dios lo decidiera, estoy preparado a afrontar mis decisiones hasta el final”, señala Rahman, quien se convirtió al cristianismo cuando tenía 25 años y ahora está acusado de apostasía por “rechazar el Islam”, delito castigado con la pena capital en su país, que se rige por la ley coránica Sharia.
Rahman afirma que conoce la ley afgana, pero que “nadie es juez de las propias creencias, sobre todo las religiosas. Sólo Él, Dios, el Dios de todos, puede juzgarnos”.